Frecuencia cardiaca normal según la edad y cómo calcularla

La frecuencia cardíaca normal de un adulto puede ser de 60 a 100 pulsaciones por minuto en estado de reposo. Sin embargo, puede variar por diversos factores.
Frecuencia cardiaca normal según la edad y cómo calcularla
Leonardo Biolatto

Revisado y aprobado por el médico Leonardo Biolatto.

Última actualización: 26 noviembre, 2021

La frecuencia cardiaca normal se puede definir como la cantidad de veces que el corazón late por minuto. Para conocerla podemos utilizar un dispositivo (pulsómetro) o tomar el pulso manualmente, en la muñeca o en el cuello.

Dicha medición debe hacerse en reposo y en actividad para establecer el mínimo y el máximo. Conocer este dato es muy importante desde el punto de vista de la salud general y para el rendimiento deportivo, ya que podríamos estar ejercitando inadecuadamente.

Ahora bien, es oportuno señalar que la frecuencia cardiaca normal puede variar de una persona a la otra. Asimismo, factores como la edad, el sexo o el peso, así como la actividad física, inciden en las pulsaciones por minuto.

Frecuencia cardiaca normal según la edad

El concepto de frecuencia cardiaca o pulso expresa la relación entre la cantidad de latidos y un lapso de tiempo determinado, que por lo común es de 1 minuto. Este es un importante indicador de la actividad del corazón.

De manera particular, la frecuencia cardiaca normal hace referencia a lo esperado de acuerdo con el grupo de edad al que pertenecemos. Es una medida que debe tomarse como una referencia, ya que puede haber una diversidad de factores, circunstanciales o inherentes a la persona, que alteren el ritmo.

En algunos, el pulso puede ser un poco más rápido; en otros, más lento. Los valores normales de pulsaciones por minuto en reposo son los siguientes:

  • Recién nacidos, hasta el primer mes: de 70 a 190.
  • Bebés, hasta el primer año: de 80 a 160.
  • Niños de 1 a 2 años: 80 a 130.
  • Entre 3 y 4 años: 80 a 120.
  • Entre 5 y 6 años: 75 a 115.
  • Entre 7 y 9 años: 70 a 110.
  • Mayores de 10 años: 60 a 100.
  • Adultos: 60 a 100.

Las pulsaciones tienden disminuir a medida que nos hacemos mayores.

¿Qué factores alteran la frecuencia cardíaca normal?

Cuando nos movemos, el corazón comienza a latir más rápido. Caminando a paso ligero, estaremos entre 80 a 120 latidos por minuto. Incluso el solo hecho de comer ya hace que nos pongamos a 70-100 pulsaciones por minuto.

Por supuesto, hay un notable incremento de la frecuencia cardiaca durante el deporte. Y es que, al realizar actividad física, aumenta la demanda de energía y el corazón tiene que trabajar con mayor fuerza.

En tal sentido, dependiendo del nivel de intensidad, los latidos se aceleran, pudiendo llegar hasta 120-160. Los deportistas de alto rendimiento llegan a 180-200 pulsaciones por minuto. Sin embargo, en reposo están por debajo de 60.

Por otra parte, hay diversos factores que inciden o afectan la frecuencia cardiaca normal, haciendo que se acelere o ralentice. Son los siguientes:

  • Edad: cuando envejecemos, no solo nos hacemos más lentos al caminar, sino que también nuestro corazón late más pausado.
  • Temperatura del ambiente: si la temperatura sube, el corazón trabaja más.
  • Emociones: estrés, ansiedad, miedo, alegría, amor pueden acelerar los latidos.
  • Sobrepeso: en personas con obesidad es posible que el número de pulsaciones por minuto sea más alto de lo normal.
  • Medicamentos: los bloqueadores beta hacen que se ralentice el pulso, mientras que los derivados de las anfetaminas lo aceleran.
  • Padecimientos y condiciones del corazón: bradicardia, taquicardia y otras arritmias.
Corazón en manos de un médico.
El corazón latirá a diferente frecuencia de acuerdo a las exigencias del medio y hasta considerando el clima.

Sigue leyendo sobre el tema en Tipos de taquicardia


¿Cómo calcular la frecuencia cardiaca?

Las partes del cuerpo en las que más fácilmente podemos sentir las pulsaciones son el reverso de las muñecas y en un lado del cuello (justo debajo de donde termina el maxilar inferior). La recomendación es que, si vas a medir el pulso en la muñeca, coloques suavemente los dedos medio e índice de la mano opuesta, sin presionar. No se debe usar el pulgar.

Luego, observando un reloj, cuenta el número de pulsaciones o latidos durante 60 segundos. Algunas personas prefieren contar durante 15 segundos y luego multiplicar por 4. Otras prefieren usar un dispositivo portátil, llamado pulsómetro.

Lo ideal es hacer las mediciones cuando estemos recostados o sentados, totalmente tranquilos. De acuerdo con los estándares que ya vimos, la frecuencia cardiaca normal en reposo debe estar entre 60 y 100 por minuto.

Por supuesto, también puedes y debes conocer tu frecuencia cardiaca en actividad física. El procedimiento para hacerlo es el mismo, con la diferencia de que el momento sería durante o justo después de terminar un ejercicio.

Frecuencia cardiaca máxima

Las medidas antes obtenidas las debemos comparar con la frecuencia cardíaca máxima. Este también es un estándar. Como su nombre lo da a entender, indica la mayor cantidad de latidos que podría alcanzar el corazón sometido a esfuerzo en un minuto.

Hay varias fórmulas que determinan esta medida. La más común y sencilla consiste en restar la edad de la persona a 226 (si es mujer) o 220 (si es hombre). De este modo, la frecuencia cardíaca máxima de una mujer de 50 años sería 176 latidos por minuto, por ejemplo.

También existen otras formas, como la fórmula de Karvonen, que se considera más precisa. Con ella se busca determinar la frecuencia cardiaca óptima a alcanzar en el ejercicio. Para ello se incluyen en los cálculos otras variables, como las pulsaciones en reposo al despertar.

Ahora bien, la finalidad de estos cálculos es que, una vez que se determine la frecuencia cardíaca máxima, se conozca en qué nivel se está ejercitando, sin incurrir en excesos. De acuerdo con esto, tenemos que controlar el ritmo sin sobrepasarnos. Si queremos trabajar en intensidad moderada, debemos estar al 50-70 % de la frecuencia máxima. Pero si el objetivo es incrementar la resistencia o la capacidad aeróbica, podemos llegar al 70-85 %.



¿Por qué es importante conocer la frecuencia cardíaca?

Hay dos razones fundamentales por las que debemos estar atentos a la frecuencia cardiaca. La primera es para descartar posibles enfermedades. De hecho, esta es la razón por la que el médico nos ausculta.

No obstante, si bien la frecuencia cardiaca es una referencia que ayuda a detectar patologías, no todas las enfermedades se asocian con latidos irregulares ni todos los latidos irregulares son signos de patología.

Por otra parte, la frecuencia cardíaca permite conocer cómo está nuestra condición física y si estamos trabajando en un nivel de entrenamiento adecuado. Esto último ayudaría a ajustar el plan y evaluar los progresos.

A tales fines, debemos medir periódicamente el pulso durante el entrenamiento. Si estamos muy acelerados o si tras una sesión tardamos mucho en hacer que la frecuencia cardiaca vuelva al nivel normal, algo estamos haciendo mal.

Medir el pulso en un consultorio.
Conocer la frecuencia cardíaca es importante para detectar patologías y para adecuar el ritmo de entrenamiento.

¿Cuándo acudir al médico?

Una alteración en la frecuencia cardiaca normal puede ser algo eventual o transitorio. Pero si se hace recurrente, es una señal que no debemos ignorar.

Por otra parte, al hacer deportes no es extraño que nos sintamos acelerados y con un ritmo alto. Lo anormal sería que esto se prolongara por mucho tiempo.

Episodios de latidos rápidos o lentos, sin causa ni razón aparente, o acompañados de debilidad o mareos, deben informarse al médico de inmediato para descartar que se trate de alguna emergencia. Recuerda que tu pulso es una herramienta de salud que está en tus manos, en el sentido literal y en el figurado.

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