Mitos y verdades sobre la salud cardíaca que tienes que saber

Conocer y aclarar cuáles son los mitos y verdades más comunes sobre la salud cardíaca es el primer paso para proteger el corazón. ¡Aprende más!
Mitos y verdades sobre la salud cardíaca que tienes que saber
Leidy Mora Molina

Revisado y aprobado por la enfermera Leidy Mora Molina.

Última actualización: 20 abril, 2022

Las enfermedades cardiovasculares representan una de las principales causas de incapacidad y muerte en todo el mundo. Sin embargo, las personas conocen muy poco acerca de estas afecciones y cómo prevenirlas. A continuación te aclaramos los mitos y verdades más comunes sobre la salud cardíaca.

En la actualidad, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que las patologías cardiovasculares son responsables de más de 17 millones de muertes en el planeta cada año. La salud del corazón se ve comprometida por factores como la obesidad, el tabaquismo, la hipercolesterolemia y el sedentarismo.

Los problemas cardíacos son conocidos desde la antigüedad y han acompañado a la humanidad durante su desarrollo. Este hecho ha condicionado la existencia de numerosos mitos acerca de la salud cardíaca que han sido transmitidos de generación en generación.

Conocer qué es verdad y qué no es fundamental para prevenir estas afecciones. Aquí tienes 11 mitos y verdades al respecto.

1. Las enfermedades cardíacas solo afectan a las personas mayores

La edad avanzada es un factor de riesgo importante para el desarrollo de afecciones cardiovasculares, como el infarto de miocardio, la hipertensión arterial y la insuficiencia cardíaca. No obstante, las miocardiopatías y las patologías valvulares pueden presentarse en cualquier momento de la vida.

De igual forma, es clave mantener un estilo de vida saludable durante la juventud para reducir el riesgo de estas enfermedades más adelante. En este sentido, es erróneo pensar que no es necesario cuidar el corazón mientras se es joven.

2. Las cardiopatías afectan más a los hombres que a las mujeres

Es bien conocido que los problemas del corazón tienen una mayor incidencia en los hombres. Estudios afirman que los niveles de estrógenos determinan que el sexo femenino esté menos expuesto a padecer estas afecciones durante la juventud y la vida adulta.

No obstante, en los adultos mayores la prevalencia en hombres y mujeres se iguala. Esto es resultado del déficit estrogénico que padecen las mujeres ante la menopausia. El tratamiento hormonal sustitutivo puede disminuir el riesgo cardiovascular.



3. No puedo tener hipertensión arterial si no tengo síntomas

La hipertensión arterial es considerada un asesino silencioso. Suele aparecer de forma progresiva en el organismo, por lo que en la medida que se instaura, el cuerpo trata de adaptarse al cambio. Por tal motivo, es común que las personas no experimenten ningún síntoma que los haga sospechar de la afección.

La mayoría de los casos son diagnosticados en etapas avanzadas, como resultado de la descompensación de la enfermedad o producto de un hallazgo fortuito en un análisis de rutina. En este sentido, es crucial la valoración de las cifras de forma periódica en jóvenes, adultos y ancianos.

Medir la hipertensión arterial.
La medición regular de la tensión arterial, según las guías clínicas, permite una detección precoz del problema.

4. Todo dolor en el pecho es un infarto

Las personas suelen alarmarse al sentir cualquier tipo de molestia en el tórax. No obstante, el dolor en el pecho puede ser originado por una gran variedad de causas. Tal es el caso de los problemas en los pulmones, la pleura, el pericardio, la piel, los músculos y las articulaciones.

El infarto suele presentarse como un dolor opresivo en centro del tórax que se extiende al hombro izquierdo y a la mandíbula. Esta molestia suele persistir por más de 30 minutos y no se atenúa con analgésicos. Además, se acompaña de náuseas, sudoración, dificultad respiratoria y palpitaciones.

5. No puede haber infarto sin dolor de pecho

Este es uno de los mitos más comunes acerca de la salud cardíaca. La forma de presentación de los infartos no siempre es la misma en todas las personas.

En algunas mujeres puede manifestarse de forma sutil o con síntomas poco característicos, como el dolor en la espalda, el cuello o en los brazos. Si sospechas de un ataque cardíaco, no dudes en buscar atención médica lo antes posible.



6. Los sustos y las molestias pueden causar un infarto

Las emociones fuertes y las crisis de ansiedad pueden precipitar un infarto en personas susceptibles. En ambos casos, aumentan las cifras tensionales y las demandas por parte del organismo, lo que incrementa la exigencia cardíaca y reduce la oxigenación del corazón.

Se debe tener especial cuidado en personas de edad avanzada y en pacientes que han sufrido un infarto antes. La reducción de los niveles de estrés y las terapias para el control de la ira juegan un papel clave en la prevención de los infartos.

7. No puedo realizar ningún tipo de ejercicio después de un ataque cardíaco

Uno de los mitos más frecuentes sobre la salud cardíaca es que no se debe hacer ejercicio después de un infarto por el riesgo de recaídas. No obstante, investigaciones sugieren que la actividad física es fundamental en la rehabilitación de los pacientes cardiópatas.

Las sesiones deportivas deben iniciarse de forma progresiva con ejercicios aeróbicos de baja intensidad, como caminar o trotar. De esta forma, es posible controlar y mejorar las cifras tensionales, el peso, la función cardíaca y el riesgo de recidivas.

No son recomendables los ejercicios anaeróbicos de levantamiento de pesas. Se debe consultar con un especialista acerca de los movimientos más adecuados.

8. La diabetes no aumenta el riesgo de padecer problemas cardíacos

La diabetes mellitus es una patología de alta prevalencia en todo el mundo que suele superponerse a los problemas cardíacos. Estudios afirman que existe una fuerte relación evolutiva entre padecer diabetes y desarrollar hipertensión arterial a mediano plazo.

La diabetes en sí es un factor de riesgo para la salud del corazón. Modifica la dinámica vascular y las necesidades del organismo.

9. Los suplementos ricos en omega 3 son indispensables para cuidar la salud del corazón

En la actualidad, múltiples estudios afirman que el consumo de omega 3 tiene importantes efectos beneficiosos en la prevención de las patologías coronarias. No obstante, las principales guías terapéuticas apoyan la obtención de este nutriente a través de la dieta y en menor cuantía en forma de suplementos.

Las dietas mediterráneas, con pescado como fuente principal de proteína, son de las mejores opciones. De igual forma, se debe evitar el consumo de productos marinos fritos y enfatizar una ingesta adecuada de verduras, frutas, legumbres y granos integrales.

Dieta mediterránea para la salud cardíaca.
La dieta mediterránea se ha propuesto siempre como un plan adecuado de protección cardíaca.

10. Las personas que sufren del corazón deben evitar los huevos

Uno de los mitos más populares sobre la salud cardíaca es que los huevos son dañinos para las personas que sufren del corazón. El argumento principal es que la yema del huevo es rica en colesterol y condiciona un mayor riesgo para las enfermedades cardiovasculares.

No obstante, investigaciones a gran escala han demostrado que existe una asociación muy leve entre la ingesta de huevo y las patologías cardíacas. Además, 1 huevo al día permite equilibrar los niveles de colesterol malo y bueno en la mayoría de las personas.

11. El aceite de coco es la mejor alternativa para los cardiópatas

El aceite de coco es reconocido en muchas culturas por su efecto cardioprotector. Esto es debido al aporte de triglicéridos de cadena media que aumentan los niveles de colesterol bueno o HDL en la sangre.

No obstante, este aceite contiene 4 veces mayor concentración de grasas saturadas que la mantequilla. Por tal motivo, los profesionales recomiendan otras opciones, como el aceite de oliva o de canola.



Los cambios en el estilo de vida son claves para proteger la salud de tu corazón

Existen numerosos mitos acerca de la salud cardíaca. Algunos de ellos son ciertos, mientras que otros carecen de estudios y de respaldo científico. Recuerda consultar con un especialista antes de iniciar cualquier cambio en tus hábitos de vida.

En general, llevar una dieta balanceada, practicar al menos 30 minutos de ejercicio al día, evitar el cigarrillo y mantener un control periódico con un profesional son objetivos de alto valor en la prevención de las enfermedades cardiovasculares.

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