La dificultad de dejar ir a un ex

Raquel Lemos Rodríguez·
25 Febrero, 2021
Dejar una relación no es el fin del mundo. Aunque al principio lo sientas así, realmente es un nuevo comienzo que debes afrontar con madurez y esperanza. Te lo contamos a continuación.

Cuando una relación de pareja se rompe, ambos miembros tienen que pasar por un duelo. Sin tener en cuenta los motivos que hayan llevado a la ruptura, a veces nos vemos incapacitados para dejar ir a nuestros ex, el o la que fuera nuestra pareja.

El dolor y el sufrimiento dependerán del tiempo y de la calidad de la relación. Es evidente que, mientras más años hayamos estado saliendo, más difícil será construir una nueva rutina. No obstante, es importante saber pasar página. 

Profundicemos.

Dejar ir a un ex para permitirte seguir

¿Por qué nos resulta tan difícil desvincularnos de esa persona? ¿Por qué nos cuesta dejar ir a nuestro ex? ¿Tan enamorados estamos? Un sinfín de preguntas se amontonan en nuestra cabeza, impidiéndonos pensar con claridad.

En ocasiones incluso nos forzamos a intentarlo una vez más, pero los problemas no se resuelven y vuelven a aflorar. El resultado es que nos enfrentamos a una segunda ruptura, más dolorosa y peor que la primera.

A continuación compartimos algunos motivos que pueden explicar los sentimientos asociados al fin de la relación.

1. Dependencia emocional

Dejar ir a un ex puede ser difícil.
Este tipo de situaciones se traducen en un duelo durante muchos meses.

Muchas son las personas que sufren de dependencia emocional, la incapacidad de vivir sin estar en pareja. A veces, esto es resultado de carencias afectivas que se arrastran incluso desde la infancia.

La dependencia emocional provoca que no podamos separarnos de nuestra pareja. Incluso, si no nos queda otra, suplimos el hueco que ha dejado con una persona nueva a la que muchas veces apenas conocemos.

En este tipo de problema, no nos damos cuenta de que no amamos a nuestra pareja, tan solo la necesitamos.

Te puede interesar: Dependencia emocional, cuando el amor se convierte en una droga

2. No nos gusta perder

Sí, admitámoslo, a nadie le gusta perder. Esto provoca que esa ruptura y la desvinculación posterior sean algo que no está entre nuestros planes.

Muchas veces la humillación que acarrea el fin de una relación hace mella en nuestra autoestima, lo que provoca que nos veamos a nosotros mismos como personas que no merecen ser amadas.

Esto puede derivar en el desarrollo de una herida narcisista que necesita permanecer abierta de una manera constante, en la búsqueda de una revancha que demuestre que, realmente, somos nosotros quienes no nos merecíamos ese despecho.

No te pierdas: Aprende cómo sentirte bien en tan solo un minuto

3. Salir de la zona de confort

No es fácil dejar ir a un ex.
El miedo puede llegar a ser paralizante, pero salir de la zona de confort es una excelente alternativa.

Muchos podrían confundirlo con el miedo a la soledad, pero esto va mucho más allá. Tenemos miedo a perder ese estado tan cómodo en el que nos encontramos, porque el cambio siempre nos ha dado terror.

Hemos vivido una situación con nuestra pareja durante mucho tiempo y cambiar todo esto es algo que rechazamos. Creemos sentirnos seguros en esa circunstancia porque tememos que todo vaya a peor.

Pero ¿de qué tenemos miedo? A veces, nuestros temores son infundados. En muchas ocasiones nos vemos arrastrados y obligados a salir de nuestra zona de confort y eso no nos gusta, pero cuando no tenemos otra opción, negarnos no es una alternativa.

Son muchas las veces en las que no queremos dejar ir a un ex porque nos sentimos inseguros para afrontar la vida sin esa persona que tanto tiempo ha estado a nuestro lado. A esto, no obstante, se le denomina egoísmo.

Tenemos que aprender a soltar, porque solo así podremos seguir adelante. Además, cometemos un gran error fruto de nuestra percepción sobre el amor romántico: creemos que no hay vida más allá de nuestra pareja.

Esto, además de dañino, es falso y nos ciega ante la presencia de nuestra familia, amigos y personas cercanas que nos aman y darían todo por nosotros.

Cuando una puerta se cierra, una ventana se abre

Una ruptura de pareja no significa que tu vida se acabe, implica que un capítulo se ha cerrado. Pero, ¿desde cuándo un libro ha tenido solo un capítulo? Además, es probable que necesites aprender a estar solo antes de volver a salir con otra persona.

Empieza a pasar página y continúa escribiendo la historia de tu vida. Aún te quedan muchas experiencias por vivir, así que ábrete a lo nuevo, disfruta de tus seres queridos y deja a un lado el pasado. La vida es muy corta para malgastarla.

  • Sánchez Aragón, Rozzana., Martínez Cruz, Rebeca. (2014).Causas y Caracterización de las Etapas del Duelo Romántico. https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S2007471914703783