Lengua anclada: todo lo que debes saber

04 Diciembre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el médico Diego Pereira
La lengua anclada o anquiloglosia es una condición benigna, pero que puede generar complicaciones en el futuro. Tanto el bebé como la madre padecen los signos derivados del problema.

La lengua anclada es una condición médica frecuente y se conoce también como frenillo corto o anquiloglosia. Es una consecuencia de alteraciones genéticas que llevan a un retraso en el desarrollo de esta estructura anatómica.

Los síntomas son variados y pueden producirse tanto en el paciente afectado como en la madre durante el proceso de lactancia. Si bien no todos los casos requieren tratamiento, en algunos pacientes es necesaria una intervención quirúrgica programada. Los procedimientos incluyen la frenotomía y frenuloplastia.

¿Te interesa saber más de esta patología? A continuación encontrarás respuestas a las dudas más frecuentes. ¡Sigue leyendo!

Causas de la lengua anclada

No se saben con exactitud las causas de esta condición. Entre los expertos parece existir un consenso de que se trata de una malformación única debida a mutaciones genéticas. Sin embargo, la ubicación exacta del defecto y su extensión todavía es desconocida.

Lo que sí se sabe es que forma parte de una especie de retraso en el desarrollo intrauterino. Se supone que en las últimas semanas de gestación la lengua debería separarse de la base de la boca. Esto permite el libre movimiento de todos sus músculos para hablar o deglutir de forma adecuada.

Tampoco se han determinado los factores de riesgo específicos para la aparición de la anquiloglosia. Los antecedentes familiares positivos para esta patología podrían aumentar las probabilidades de heredar la condición.

En escasos casos, niños con patologías graves pueden nacer con lengua anclada. En ellos es difícil diferenciar si es una casualidad o si ambas patologías están relacionadas. Podemos mencionar las siguientes como ejemplos:

  • Síndrome de Ehlers-Danlos: problemas con el colágeno.
  • Síndrome de Pierre-Robin: caracterizado por deformidades cráneo-faciales congénitas.
  • Hendidura palatina: una condición en la que el paladar no se termina de formar.
Niño con la boca abierta.
Es posible que la anquiloglosia no se detecte apenas suceda el nacimiento, sino años después.

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Síntomas de la lengua anclada

El defecto puede verse a simple vista, a pesar de que en recién nacidos es necesario levantarles la lengua. Por eso un pediatra debería evaluar al bebé en las primeras horas luego del nacimiento

Las manifestaciones clínicas varían mucho, dependiendo del grado de la enfermedad. Una clasificación bastante útil es la siguiente:

  • Leve: ninguna de las funciones atribuidas a la lengua se ven interferidas.
  • Moderada: aspectos básicos como la alimentación (lactancia en los más pequeños), el crecimiento de los dientes y el lenguaje se ven afectados.
  • Severa: cuando la lengua está casi pegada a la base de la boca y las funciones antes mencionadas son casi imposibles sin apoyo externo.

Consecuencias de la lengua anclada en el bebé

El bebé es el principal afectado por la lengua anclada. Teniendo en cuenta las numerosas funciones en las que interviene el órgano, los casos graves podrían modificar la alimentación, el lenguaje y la esfera social.

Alimentación

La que mayor trascendencia tiene, por lo menos en los neonatos y lactantes, es la alimentación. Durante los primeros meses de vida todos los nutrientes necesarios para crecer de forma satisfactoria se encuentran en la leche materna. Cuando hay anquiloglosia puede producirse dificultad para la succión.

Por lo tanto, los problemas en el desarrollo pondoestatural (es decir, el crecimiento adecuado del niño) podrían ser bastante importantes. Esto, a la larga, compromete la adecuada función de otros tejidos, como el nervioso y el digestivo.

Defectos anatómicos y del lenguaje

Una consecuencia indirecta es que se modifique el crecimiento del área cráneofacial. Por lo tanto, algunos pacientes podrían empezar a respirar por la boca o tener defectos en el crecimiento y alineación de los dientes.

Cuando el bebé empiece a hablar, los padres podrían notar defectos en la pronunciación de algunas frases. Esto es debido a la imposibilidad para articular algunos fonemas, ya que la lengua no es capaz de vibrar y moverse con facilidad contra otras estructuras bucales.

Dificultades sociales

Uno de los aspectos menos comentados es la dificultad para establecer relaciones sociales en estos pacientes, en especial durante la adolescencia. Ya sea por problemas en el lenguaje o para la realización de actividades diarias, los niños tenderían a retraerse respecto al mundo exterior.

Esto está relacionado con problemas de autoestima, que dependiendo del caso podría llevar a otras consecuencias, como el desarrollo de un trastorno de ansiedad generalizado (TAG) o depresión.

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Consecuencias de la lengua anclada sobre la madre

Pocas veces se consideran los efectos negativos que la lengua anclada puede traer en una madre. Por supuesto, esto se relaciona con el proceso de lactancia. El dolor, las infecciones y los defectos en la producción de leche son los efectos más frecuentes.

En el caso de las primerizas, aunque exista una adecuada técnica de amamantamiento, la anquiloglosia podría llevar al bebé a succionar mal. El sobreesfuerzo es capaz de formar pequeñas lesiones en forma de fisuras que pueden resultar dolorosas.

Infecciones locales y problemas en el futuro

Gracias a la presencia de esta lesión, se abre una vía de entrada para que las bacterias produzcan una infección. Estas pueden venir de la boca del bebé, de la piel de la madre o de sitios externos. Por esto es importante garantizar un adecuado lavado de manos antes de manipular heridas abiertas.

Al cabo de pocas horas o días, las madres podrían desarrollar mastitis (inflamación del tejido mamario), celulitis (inflamación del tejido celular subcutáneo) o abscesos. Una combinación de todos los factores antes mencionados llevan a una menor producción de leche.

Tratamientos para la lengua anclada

La cura definitiva requiere una intervención quirúrgica. Para ello existen varios procedimientos que van más allá de un simple corte con tijera del frenillo sublingual.

La frenotomía es una de las opciones y se suele realizar de forma ambulatoria en consultorios médicos. Debido a que no es una zona muy sensible, en algunos casos es posible concretarla sin anestésicos locales o generales.

En segunda instancia, la frenuloplastia es otra opción quirúrgica un poco más elaborada. Suele indicarse en pacientes con síntomas más graves y requiere anestesia general. Además, es necesario suturar el músculo genigloso, ya que por lo general se ve lesionado durante el procedimiento.

En ambos casos la incidencia de complicaciones es muy baja. Estas pueden incluir sangrado abundante (como sucede en los niños con trastornos de la coagulación no detectados) o infecciones locales.

Mujer amamantando a niño con frenillo corto.
La lactancia se puede ver alterada por un frenillo corto, ya que cambia el modo de succionar.

¿Cuándo consultar por anquiloglosia?

La lengua anclada o frenillo corto es una condición más o menos común que no suele tener consecuencias graves. Si tienes un hijo que nació con esta patología, lo más indicado es planificar una consulta con el médico. En la mayoría de los casos es el pediatra el primero en atender estos casos.

Por supuesto, en pacientes con edad más avanzada es necesaria la evaluación por parte de otros profesionales. Odontólogos, terapistas del lenguaje, cirujanos generales y médicos de familia son algunos de los más involucrados.

Los signos prioritarios para consultar son los siguientes:

  • Existen problemas en el proceso de lactancia.
  • El bebé está subiendo poco de peso o lo notas débil, irritable y con llanto frecuente.
  • Presentas aumento de volumen en las mamas, acompañado de dolor y cambios en la coloración de la piel.
  • Notas que los dientes de tu hijo están creciendo de forma anómala o respira mucho por la boca en vez de por la nariz.
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