Cómo limpiar la campana extractora sin dejar grasa pegada en los filtros

Imagina una campana extractora que se ve limpia y radiante por fuera. Pero, al encenderla, hace más ruido del habitual y no sientes que absorba el humo como debería. ¿Te sientes identificado con esta situación? Te diremos que el problema suele estar en los filtros, los cuales se encuentran saturados de grasa.
Esta pieza de la campana extractora se encarga de retener y absorber las partículas de grasa. Pero cuando están muy sucios, la suciedad tapa sus poros, impidiendo que el aire circule y la campana haga su labor. Por suerte, puedes solucionar esto llevando a cabo un protocolo de limpieza sencillo para desengrasarlos a fondo.
1. Desmonta los filtros
La seguridad es lo primero. Por ello, comienza la limpieza apagando la campana extractora y desconectándola de la corriente, si te es posible. Para liberar los filtros metálicos de la campana, vas a presionar las pestañas en los laterales. Ten en cuenta que hay modelos que trabajan con filtros de carbón activado, los cuales no admiten lavado y debes sustituir de acuerdo a las indicaciones del fabricante.
2. Remoja en agua caliente
Muchos tienen la idea de que, para limpiar la grasa de los filtros, necesitan restregar en extremo. Mas la forma más eficaz de actuar es por medio de un remojo en agua caliente.
Comienza buscando una ponchera grande, en donde queden sumergidos los filtros —el fregadero de la cocina también puede servir si lo taponas bien—, y agrega agua caliente. Añade un chorro de desinfectante potente y deja actuar durante 30 minutos. El calor hace que las grasas se ablanden y emulsionen con el desengrasante, provocando que salgan con mayor facilidad.
3. Cepilla y aclara con amabilidad
Una vez pasado el tiempo de remojo, vas a pasar un cepillo de cerdas suaves, en movimientos circulares, por toda la superficie del filtro. Esto retirará cualquier residuo de grasa que haya quedado en la malla sin dañarla. Es importante que no utilices cepillos de cerdas duras o estropajos, ya que pueden deteriorar la superficie.
Después enjuaga los filtros bajo el grifo —de preferencia con agua tibia—, para aclararlos muy bien. Así eliminarás cualquier residuo de desengrasante o jabón que pueda dejar una película pegajosa sobre la superficie, y hacer que se ensucien con mayor facilidad.
4. Limpia el interior y el exterior
Ten en cuenta que en el interior de la campana también queda grasa pegada. Para limpiarla, vas a humedecer un paño en desengrasante, sin que llegue a gotear, y pasarlo por la pared interna de la campana. Eso sí, evita tocar las conexiones eléctricas, luces y el motor. Luego, pasa otro trapo apenas humedecido en agua y seca con uno completamente seco.
En cuanto al exterior, puedes usar un paño de microfibra con un poco de alcohol isopropílico, si tu campana es de acero inoxidable. Así evitarás las marcas de agua.
Es importante que dejes secar bien, tanto el interior de la campana como los filtros, antes de volver a montarlos, para evitar malos olores o problemas de funcionamiento. Este protocolo de limpieza debes repetirlo de acuerdo al uso que le das a tu cocina. Si sueles hacer platillos fritos, limpia los filtros una vez al mes. Mientras que si acostumbras a comer al vapor, puedes extenderlo hasta los dos o tres meses.
Si limpias tu campana extractora a fondo, de manera periódica, evitarás esas jornadas eternas de lucha contra la grasa. Pon manos a la obra con este método de limpieza y alarga la vida útil de tu aparato.
Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.







