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¿Tu casa sigue sintiéndose desordenada? Estas 8 cosas suelen ser el verdadero problema

3 minutos
Los cargadores viejos y cables de equipos que ya no tienes ocupan espacio en tus gavetas y generan estrés visual. Descubre qué otros elementos le dan esa sensación de desorden a tu casa.
¿Tu casa sigue sintiéndose desordenada? Estas 8 cosas suelen ser el verdadero problema
Escrito por Daniela Bernal
Publicado: 23 junio, 2026 18:00

Si últimamente percibes que tu casa se siente desordenada, es probable que te hayas planteado la idea de comprar un par de cajas organizadoras, cestas de mimbre o separadores de cajones. Esto con la idea de mejorar el almacenamiento y, con él, el desorden.

El problema es que esto representa una solución provisional: a los pocos días el desorden regresa. Y es que ningún organizador puede compensar el exceso de inventario. Para resolver esto de raíz, debes hacer una “limpieza invisible”, identificando los objetos que ya no tienen valor pero que ocupan espacio físico, reduciendo así el ruido visual y mental.

1. Duplicados que nadie usa

Entre los objetos que contribuyen al desorden en casa se encuentran los duplicados. Solemos conservar cinco tijeras idénticas o tres abrelatas a modo de repuesto. Pero la realidad es que terminas usando solo uno o dos y los demás ocupan un espacio valioso en tus cajones y escritorio.

2. Papeles pendientes

Solemos dejar la correspondencia en la encimera o en la mesita del recibidor para “revisarla más adelante”. Mas no lo hacemos y esta termina acumulándose y generando ruido visual. Lo ideal para evitarlo es que te tomes unos minutos para hacerle una auditoría: tira las publicidades y correo basura y guarda en una carpeta o bandeja lo que es importante.

3. Cables y cargadores huérfanos

Todos tenemos una gaveta o cajón en donde acumulamos cables y cargadores de equipos viejos, que incluso ya no tenemos en casa, o de móviles antiguos que ya no sirven. Y lo más probable es que los cables estén desordenados. Esto solo genera un foco de estrés cada vez que abrimos esa gaveta.

4. Envases y bolsas vacías

Otros de esos objetos que solemos guardar “por si acaso” son los frascos de vidrio o plástico con formas bonitas o bolsas de tiendas de lujo. Pero la realidad es que no terminamos por darles ningún uso y solo acumulan polvo en las alacenas y estantes del hogar.

5. Objetos rotos y pendientes de reparación

Una camisa con un hueco que “quieres” coser o la taza a la que se le quebró el asa y “deseas” pegar terminan por contribuir al desorden en casa. Estos objetos representan tareas pendientes que rara vez se completan, pero que se acumulan en los distintos espacios de tu hogar y afectan su estética.

6. Regalos que generan culpa

Todos en algún momento hemos recibido un regalo que no va con nuestro estilo, de una persona que apreciamos. Y terminamos guardándolo en el closet o una alacena, sin usarlo, por temor a ofender a esa persona. Lo ideal es donar estos objetos. Piensa que el propósito del regalo se cumplió al recibirlo; conservarlo por compromiso añade un peso emocional y visual innecesario.

7. Productos vencidos

Medicamentos vencidos en tu botiquín, cosméticos que han cambiado su textura o especias que llevan años en la alacena y ya no tienen ningún aroma. Esos productos solo ocupan un espacio físico que resta agilidad a la hora de tomar y buscar los objetos que sí utilizas.

8. Compras aspiracionales

Es probable que alguna vez hicieras una compra relacionada con un proyecto que no llegó a “cuajar”. Como por ejemplo, un set de pintura o un equipo de accesorios para hacer yoga. Tener estos objetos en casa no solo te resta espacio, sino que te recuerda un propósito abandonado. Soltarlos te permite alinear tu entorno físico con tu estilo de vida real.

Si te enfocas en estos puntos, es muy probable que se te facilite decidir qué objetos ya no merecen ocupar espacio en tu vivienda ni en tu cabeza. Y recuerda que con menos cantidad de objetos, la percepción de tu casa cambiará a una más ligera y ordenada.

Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.