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Agua de pasta para regar plantas: cuándo usarla y cuándo evitarla

3 minutos
El agua que te quedó de la cocción de la pasta es rica en almidón y contiene pequeñas cantidades de otros nutrientes. Descubre cómo aplicarla para favorecer a tus amigas verdes.
Agua de pasta para regar plantas: cuándo usarla y cuándo evitarla
Escrito por Daniela Bernal
Publicado: 18 julio, 2026 15:00

Lo más probable es que, cada vez que cocines pasta en casa, la cueles y el agua se vaya por el desagüe, ¿cierto? Sin embargo este líquido, que de buenas a primeras ves como un desecho, puede ser de utilidad para las plantas.

Aunque no se trata de un fertilizante universal ni de un sustituto del abono, esta agua puede aportar nutrientes adicionales al sustrato. Y además sirve para tener un gesto a favor de la sostenibilidad doméstica.

¿Con qué plantas utilizarla y en cuáles evitarla?

El agua de cocción de la pasta es rica en almidón. Y este sirve de alimento para las bacterias y hongos beneficiosos que habitan en el sustrato. A su vez, esto se traduce en un suelo más fértil.

De igual manera, cuenta con trazas de minerales como el fósforo, el potasio y el nitrógeno. Los cuales ayudan a mantener el vigor de las plantas, sobre todo las que se encuentran en crecimiento activo o floración.

Por estos factores, el agua de cocción de la pasta funciona muy bien en plantas de interior, como los potos o las cintas. También vale para las variedades del huerto, tal es el caso de la planta de tomates o lechugas. Así como para variedades con flores y especies ornamentales que toleren riegos suaves y ocasionales, como los geranios y rosales.

En el otro lado de la balanza, hay variedades que no se ven beneficiadas del extra de almidón en el agua de la pasta. Por ejemplo, los cactus y las suculentas. Ellas están adaptadas a los suelos áridos y con poca materia orgánica. El almidón puede retener humedad en sus raíces y generarles hongos.

¿Cómo aplicar el riego con agua de cocción de pasta?

Este riego es bastante sencillo de realizar. Pero para que beneficie a tu planta y no la perjudique, debes hacer ciertos ajustes básicos a la hora de aplicarlo. El procedimiento comienza desde que llevas la pasta al fuego.

  • Cocina la pasta. Utiliza solo agua al cocinar la pasta. Evita agregar sal, aceites o condimentos, ya que se quedan en el líquido y son tóxicos para las raíces de las plantas. La primera las deshidrata, mientras que los aceites pueden crear una película impermeabilizante en ellas y atraer insectos.
  • Cuela y enfría. Una vez que esté lista la pasta, cuélala para que no quede ningún trozo de alimento que se pueda fermentar en el sustrato y generar hongos y malos olores. Recoge el agua en un nuevo recipiente y deja enfriar. Este paso es clave, ya que el agua caliente puede dañar las raíces.
  • Riega la planta. Con el agua fría, procede a aplicarla directo en el sustrato. Evita mojar las hojas, ya que el almidón en el agua de pasta puede atraer insectos al secarse.
  • Modera la frecuencia. Lo ideal es que hagas este riego una vez al mes o cada quince días. Usarlo muy seguido puede saturar el sustrato de almidón y compactarlo, impidiendo la correcta oxigenación.
  • Monitorea el suelo. Una vez hecho el riego, es conveniente que observes a tu amiga verde a detalle. Si notas que la tierra tarda demasiado en secarse o aparece moho, reduce la frecuencia.

Algunos consideran que el riego con agua de cocción de pasta sustituye a un abono completo, mas esta no es su función. Como te comentamos antes, este truco sirve como recurso de mantenimiento, dentro de una rutina de riego sostenible. Mientras el agua esté libre de otros agregados, a una temperatura ambiente y no abuses de su uso, será una buena aliada para tus plantas.

Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.