Logo image

Polillas en el armario: dónde se esconden y qué guardar en bolsas durante el otoño

3 minutos
Aspirar ranuras, vaciar el armario y lavar las prendas de fibra natural a altas temperaturas antes de guardarlas cortar el ciclo de la plaga.
Polillas en el armario: dónde se esconden y qué guardar en bolsas durante el otoño
Escrito por Estefanía Filardi
Publicado: 05 noviembre, 2026 20:00

Sacas el jersey de lana del fondo del armario y encuentras un agujero que antes no estaba. Las polillas de la ropa hacen su trabajo en silencio, y casi siempre en la ropa que lleva meses guardada.

El cambio de temporada es el mejor momento para cortarles el paso. Para eso debes descubrir dónde se esconden, cómo revisar el armario y qué prendas conviene guardar bien cerradas antes del otoño.

Dónde se esconden las polillas de la ropa

Las polillas adultas no son las que se comen la ropa, sino las larvas. Estas se alimentan de la queratina de fibras de origen animal, como la lana, el cachemir, la seda, el fieltro, el cuero o las plumas. El problema con las polillas adultas es que ponen entre 40 y 50 huevos diminutos sobre los tejidos.

Buscan lugares oscuros, tranquilos y sin movimiento:

  • Costuras, cuellos, puños y pliegues de las prendas.
  • Armarios cerrados y cajones poco ventilados.
  • Altillos, trasteros y sótanos.
  • Rincones, zócalos y grietas.
  • Bajo las alfombras, detrás de cortinas gruesas y entre mantas.

Por eso rara vez atacan la ropa que usas a diario. Las prendas olvidadas y sin lavar, con restos de sudor, grasa o comida, les resultan especialmente atractivas.

Revisa el armario al cambiar de temporada

Antes de guardar nada, vacía el armario y hazle una limpieza:

  1. Aspira baldas, cajones, zócalos y grietas. El aspirado retira larvas, pelo y pelusa que podrían alimentar una plaga futura. Pasa la aspiradora por los bordes de las alfombras, los rodapiés, debajo de los muebles y dentro de los armarios.
  2. Tira enseguida la bolsa de la aspiradora.
  3. Limpia el interior con agua y jabón neutro, y déjalo abierto hasta que seque del todo.
  4. Inspecciona las prendas en busca de agujeros pequeños o restos de seda, que delatan a las larvas.

Si encuentras una prenda con señales de infestación, sepárala y no la mezcles con el resto. Se puede lavar a más de 50 °C si la tela lo soporta, y las prendas delicadas pueden llevarse a la tintorería o congelarse entre 24 y 48 horas.

Qué guardar y cómo

Conviene proteger las prendas que más les gustan a las polillas y sus larvas:

  • Jerséis y prendas de lana o cachemir.
  • Ropa de seda.
  • Abrigos, sobre todo los de lana o con piel.
  • Mantas de fibra natural.
  • Cualquier prenda que vayas a usar poco durante la temporada.

La regla es la misma para todas: lávalas o llévalas a la tintorería antes de guardarlas. De ese modo, se eliminan huevos, larvas y el olor que atrae a las polillas. Después, deja que se sequen por completo.

Una vez limpias y secas, guárdalas bien cerradas, en bolsas con cierre o en cajas con tapa. Usa fundas de algodón o cajas de tela y evita el plástico que no transpira. Si utilizas bolsas herméticas, asegúrate de que la prenda esté totalmente seca antes de sellarla.

Dos matices sobre las bolsas, la lavanda y el cedro

Las bolsas solo protegen si la prenda llega sin huevos ni larvas. Si cierras una prenda infestada, las larvas siguen comiendo dentro, y lo que parecía una barrera se convierte en un criadero. Por eso el lavado previo importa más que el recipiente.

Por otro lado, la lavanda o el cedro son un complemento para evitar las polillas, no una barrera suficiente. Los arcones o cajones de cedro rara vez alcanzan concentraciones de aceite capaces de repeler a las polillas por sí solos. Las bolsitas de lavanda, cedro o menta ayudan, pero hay que renovarlas con regularidad y no sustituyen a la limpieza.

Dedicar una tarde a vaciar el armario, aspirarlo, lavar lo que va a guardarse y cerrarlo bien es la forma más sencilla de ahorrarte los agujeros en los jerséis y abrigos de invierno. Lo que no revises ahora lo descubrirás en diciembre, cuando saques la ropa y el daño ya esté hecho.

Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.