Mecanismos de defensa: qué son y para qué los usamos

Los mecanismos de defensa aparecen cuando estamos angustiados, y tienden a influir en nuestras decisiones. La negación, la regresión y la racionalización son reacciones de protección ante un hecho perturbador.
Mecanismos de defensa: qué son y para qué los usamos
Bernardo Peña

Revisado y aprobado por el psicólogo Bernardo Peña el 06 mayo, 2021.

Escrito por Yamila Papa Pintor, 02 diciembre, 2017

Última actualización: 06 mayo, 2021

Los mecanismos de defensa son un conjunto de estrategias inconscientes que utilizamos para protegernos de los conflictos o los peligros. Los mecanismos de defensa son naturales y normales. Cuando se desproporcionan (es decir, se utilizan con frecuencia), se desarrollan neurosis, como estados de ansiedad, fobias, obsesiones o histeria.

En este artículo, te contaremos más sobre los mecanismos de defensa y para qué los usamos. ¿Nos acompañas?

¿Qué son los mecanismos de defensa?

Basándonos en la teoría psicoanalítica de Freudlos mecanismos de defensa aparecen en cualquier momento de la vida para defender el “yo” (es decir, a uno mismo) de la ansiedad o de la excesiva moralidad social.

Para poder superar diferentes problemas o conflictos, así como también para defendernos de los peligros o ataques, utilizamos estas técnicas inconscientes. Aparecen cuando estamos en apuros, o simplemente se manifiestan y no nos piden permiso.

Sigmund Freud dijo que los mecanismos de defensa son formaciones defensivas que sirven para hacer frente a las ideas y los conflictos que nos pueden resultan dolorosos o insoportables.

¿Cómo funcionan estos engranajes que nos protegen? Estableciendo una barrera entre lo bueno y lo malo, eliminando aquello que nos produce tensión, ansiedad o inseguridad. Aunque pensemos que de esta manera estaremos solucionando el problema, en realidad solo lo está escondiendo.

Ante una situación similar, un recuerdo del pasado o algo que no haya sido desterrado de la memoria, los mecanismos de defensa seguirán influyendo en nuestro comportamiento.

En realidad, cuando una de estas técnicas sale a la luz no tenemos la capacidad para lidiar con la situación que nos perturba. ¿Por qué? Porque se está prestando más atención a la protección del “yo”.

Cuanto más primitivo o irracional sea el mecanismo, más eficaz será en el corto plazo. Pero, por supuesto, no se puede utilizar para el futuro ni para solucionar esa situación puntual.

Aparición de los mecanismos de defensa

La principal ventaja de este sistema de protección es que nos defienden cuando no podemos tolerar algo. Pero por otra parte afectan la impresión de la realidad. Los mecanismos de defensa:

1. Se desarrollan cuando estamos angustiados

Angustia

Si una sensación negativa llega a la mente, esta trata de eliminarla y que reaccionemos en consecuencia para defendernos de los síntomas.

2. Aparecen cuando nos superan las presiones

Pueden ser externas (generadas por otra persona) o internas (por nosotros mismos). En cualquier caso, generan mucha ansiedad y tensión. Para aliviarnos, de forma inconsciente nos defendemos.

3. Son personalizados

Mujer triste

No todos actuamos de la misma manera ante una situación angustiante. Nuestra reacción tiene que ver con cómo nos han criado nuestros padres, nuestra personalidad, nuestras experiencias, etc. La infancia, la crianza, los traumas, las personas que nos han marcado, todo eso contribuye en la confección de los mecanismos de defensa.

4. Pueden influir en nuestras decisiones

En ocasiones, aquello que queremos no va de la mano con lo que deberíamos hacer o con nuestros patrones de conducta. A medida que vamos teniendo nuevas situaciones o experiencias el inconsciente se encarga de crear diferentes estrategias.

De esta manera, es como tomamos decisiones en situaciones normales. Pero cuando se desarrolla algún mecanismo de defensa todas esas enseñanzas se ven distorsionadas.

¿Cuáles son los principales mecanismos de defensa?

Si bien todas las personas tomamos estas reacciones de protección, en algunos individuos se hacen más latentes o recurrentes. Estos son los mecanismos de defensa más habituales:

1. Desplazamiento

Sucede cuando una emoción o sentimiento (casi siempre la ira) se redirecciona sobre una persona o un objeto que no se puede defender. Es un mecanismo peculiar porque se activa cuando no podemos expresar nuestros sentimientos ni relacionarnos con los demás.

Por ejemplo, cuando tenemos un problema en el trabajo y en lugar de decir lo que pensamos a nuestro jefe, llegamos a casa y nos descargamos con nuestra pareja.

2. Formación reactiva

La persona tiene un comportamiento diferente a lo que realmente piensa y siente en situaciones normales. Esto aumenta lo positivo para esconder lo negativo. En el mismo ejemplo anterior: cuando alguien no soporta a su jefe, pero en lugar de expresar su insatisfacción lo trata muy bien, lo halaga y le dice que está muy a gusto.

3. Negación

Negación

Se refuta la realidad debido a que es muy dolorosa o traumática. Se actúa como si el hecho nunca hubiese ocurrido. Es uno de los mecanismos de defensa primitivos en el ser humano y aparece con frecuencia en la infancia.

Se manifiesta, por ejemplo, en aquellas personas que son adictas a las drogas y se autoconvencen de que pueden dejarlo cuando ellas quieran.

4. Proyección

Como primera medida no se reconocen los sentimientos o emociones propias. En segundo término, se los atribuimos a otras personas para que los demás no tengan una imagen errónea de nosotros. De esta manera, sentimos alivio y el “yo” se protege.

Por ejemplo, cuando en una discusión de pareja uno le dice al otro que nunca le escucha cuando en realidad es él mismo quien lleva a cabo esa falta.

¿Quieres conocer más? Cuando nos comemos nuestras emociones

5. Racionalización

Ideas

Aparece cuando la persona recurre a argumentos lógicos con el objetivo de explicar ciertos comportamientos, necesidades o deseos. Es similar a la negación, porque las razones no son válidas y se está queriendo evitar el conflicto.

Un ejemplo de racionalización es un paciente al que se le diagnostica una enfermedad grave y en lugar de expresar su dolor, pasa el tiempo analizando detalles técnicos de los tratamientos que no tienen buenos resultados.

Otros mecanismos de defensa son la represión (se elimina lo perturbador), la regresión (volvemos a etapas donde no sentíamos dolor) y la compensación (enfatizamos nuestras fortalezas).

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