Ontología: qué es, características y representantes

La ontología se enfoca en el estudio del ser, de lo que existe, así como la relaciones que hay entre los entes. Te lo explicamos aquí.
Ontología: qué es, características y representantes

Escrito por Support MContigo

Última actualización: 27 enero, 2023

La ontología es una rama de la filosofía que estudia la naturaleza del ser y sus propiedades. El término fue acuñado en 1606 por el filósofo alemán Jacob Lorhard, en su obra Ogdoas scholastica. Refiere a la conjunción de los vocablos griegos ontos (que significa «ente» o «lo que es») y logos (que significa «ciencia» o «teoría»).

A pesar de ello, no se popularizó hasta que en 1730 Christian Wolff publicase Philosophia Prima sive Ontologia.  Sin embargo, el estudio o la ciencia del ser se remonta a la antigüedad, especialmente con la obra de Metafísica de Aristóteles, la cual recoge una teoría de los principios generales del pensamiento y una teoría del ser en cuanto ser.

Algunos de los cuestionamientos que busca responder la ontología son los siguientes:

  • ¿Qué es la materia?
  • ¿Qué es el espacio-tiempo?
  • ¿Se ajustan todos los eventos a alguna ley?
  • ¿Qué hace real a un objeto?
  • ¿Dios existe?
  • ¿Hay entidades mentales, como ideas y pensamientos?

La ontología se opone a la gnoseología; esto es, la teoría del conocimiento. Se asocia con la filosofía premarxista, ya que esta última no la emplea en su desarrollo. A continuación, detallamos las características y objetivos de esta disciplina, así como sus principales exponentes.

Características de la ontología

Para comprender mejor de qué trata esta disciplina, presentamos sus principales características:

  • Es una rama de la filosofía que se enfoca en el estudio del ser, de lo que existe. Así como las relaciones que hay entre los entes.
  • Engloba una serie de posturas filosóficas que intentan dar una explicación del ser en cuanto ser.
  • Analiza una variedad de objetos, los cuales pueden ser abstractos (como los números) o concretos (formados por materia).
  • Desarrolla sus conceptos por medio de las dicotomías, es decir, por nociones que se oponen a otras. Por ejemplo, particularidad versus universalidad; abstracción versus concreción o posibilidad versus necesidad.
  • Los ontólogos suelen tratar de determinar cuáles son las categorías o géneros más altos (por ejemplo, sustancias, propiedades, relaciones, estado de cosas) y cómo forman un sistema de categorías que proporcionan una clasificación abarcadora de todas las entidades.

Existen varios tipos de ontologías:

  • Monocategóricas: sostienen que solo hay una categoría básica.
  • Policategóricas: contrarias a las anteriores.
  • Jerárquicas: afirman que algunas entidades existen en un nivel más fundamental y que otras entidades dependen de ellas.
  • Planas: niegan ese estatus privilegiado a cualquier entidad.
Aristóteles.
El texto Metafísica de Aristóteles puede ser el primer indicio de la ontología como rama filosófica.


Algunos problemas ontológicos

Los problemas ontológicos son aquellos cuestionamientos difíciles de responder y cuya solución intenta fundamentar la naturaleza del ser de cualquier ente. Para responderlos, muchos filósofos se han valido de la lógica y la creatividad.

Ya hemos mencionado algunos de ellos, ya que la mayoría se relacionan con los cuestionamientos clásicos de la filosofía. Por ejemplo, la respuesta a si existe Dios es un problema ontológico. Los hallazgos científicos han sido un excelente referente para formular teorías de este tipo.

De manera general, los problemas ontológicos se enfrentan a dos complejidades: cuáles son las preguntas que deben formularse y cómo han de abordarse las respuestas. La filosofía que se centra en esto a veces recibe el nombre de metaontología. Veamos algunas cuestiones al respecto.

Entidades abstractas y concretas

Dentro de la ontología se han distinguido dos tipos de entes: los abstractos y los concretos. Habrá personas que puedan distinguir qué es un ente abstracto y qué es un ente concreto. Estos últimos se suelen catalogar como cosas que se pueden ver, tocar o sentir de alguna manera; mientras que los primeros son entes con los que solo se puede interactuar bajo conceptos.

No obstante, la división entre entidades concretas y abstractas tiene un amplio debate en la ontología. No siempre es fácil la clasificación, y las posturas defendidas por los filósofos presentan acalorados debates. Por solo dar un ejemplo: ¿el espacio que separa a dos rectas paralelas es abstracto o concreto?

Los niveles de la materia

Al encontrarnos con un objeto concreto podemos conocer de qué está hecho. Dicho conocimiento puede abordarse de acuerdo con diferentes niveles ontológicos. En función de qué nivel se elija, la respuesta o el análisis diferirá.

Por ejemplo, se puede decir que una mesa está hecha de madera. La madera, a su vez, está conformada por moléculas (celulosa, lignina y demás). Las moléculas no son más que átomos ordenados de determinada manera, y estos los conforman entes más pequeños (protones, neutrones y demás). Así, la ontología intenta responder: ¿qué es una mesa y de qué esta hecha?

Universales

También reciben el nombre de propiedades, atributos o cualidades, de acuerdo con la teoría o el sistema que se utilice para describirlos. Alude a las características distintivas de los referentes a los cuales se refiere. Sirven para catalogar o resaltar a un objeto, también para establecer contrastes o relaciones con otros.

Por ejemplo, el universal rojo puede atribuirse a una flor para clasificarla, distinguirla o contrastarla con otro tipo de flor (una amarilla, por ejemplo). Ahora bien, el problema de los universales en la ontología gira en torno a responder si estos existen y cuál es su verdadera naturaleza.

No hay una postura unánime frente a ello. Diferentes sistemas ontológicos formulan que los universales son características intrínsecas de las cosas, que se desarrollan con independencia de ellas o que incluso solo son una construcción de la mente humana.

Existencia de la mente

Cualquier persona puede afirmar que la mente humana existe y que esta reside en el cerebro. Sin embargo, al hacer una disección del órgano en un laboratorio, no se pueden distinguir ideas, pensamientos, recuerdos o partes de este que correspondan con la mente. Un pregunta clásica en este sentido es si es el cerebro el que piensa, o por el contrario piensa el cuerpo o ente que tiene cerebro.



Representantes de la ontología

Como dijimos al comienzo, la ontología data de la Antigua Grecia. En especial, cuando el filósofo griego Aristóteles la bautizó bajo el nombre de filosofía primera.

Para este gran pensador, la filosofía primera es la ciencia que estudia lo que es en tanto que algo es y añade que no se identifica con ninguna de las disciplinas particulares (como las matemáticas o la física). Pues posee el objeto de estudio más extenso y menos comprensible que pueda existir: el ser.

Dicho esto, Aristóteles puede considerarse el creador de la ontología en la filosofía occidental, pues se propuso estudiar, entre otras cosas, los primeros principios de todo lo que existe.

Posteriormente, en la Edad Media, la ontología estuvo fuertemente influenciada por los conceptos aristotélicos y entre sus máximos exponentes se encuentran Tomás de Aquino, Duns Scotus y Guillermo de Ockham. En su etapa tardía, se usó para construir una teoría que operara como prueba filosófica de las posturas de la religión.

Más tarde, en la Edad Moderna, la ontología se considera como un dominio más separado de la filosofía. Durante esta época, muchas teorías ontológicas eran racionalistas, en tanto que compartían una estructura deductiva: partir de un pequeño conjunto de principios o axiomas hasta llegar a una conclusión verdadera. Los representantes más destacados de la ontología moderna son Descartes, Spinoza e Immanuel Kant.

Tomás de Aquino y la ontología.
Tomás de Aquino fue un representante de la ontología en la Edad Media.

Durante el siglo XX surge un enfoque diferente del término, de la mano de filósofos como Husserl, Heidegger y Hartmann. Respectivamente, estos definieron sus ideas bajo las categorías de ontología trascendental, ontología fundamental y ontología crítica.

Ontología materialista

El filósofo español Gustavo Bueno (1924-2016) es el creador de lo que recibe el nombre de ontología materialista, la cual se inserta dentro de las fronteras del materialismo filosófico (el sistema creado por él). En principio, se opone al materialismo dialéctico soviético, o Diamat. Las propuestas de Bueno distinguen dos planos bien diferenciados:

  • Ontología general: su eje central es la idea de materia ontológica general (M), la cual se define de manera positiva como pluralidad radical y codeterminación.
  • Ontología especial: abarca los tres géneros de la materialidad: M1, M2 y M3. M1 alude a las entidades del mundo físico, M2 a la vida interior etológica, psicológica e histórica y M3 a los objetos abstractos.

Es importante señalar que las relaciones entre M y los tres géneros de materialidad son complejas, de carácter dialéctico y circular. Esta concepción se opone de manera directa con el dualismo presente en el Diamet: naturaleza/espíritu y naturaleza/cultura.

La ontología para pensarnos

La ontología es una disciplina de mucha importancia, ya que se encarga de abordar algo tan complejo y enigmático como el ser y la existencia de las cosas. Sus teorías no solo nos ayudan a dar cuenta y comprender la realidad que nos rodea, sino también a conocernos como seres humanos.

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