Si tu puré de patata queda elástico, estos 5 errores pueden ser la causa

Imagina que quieres prepararle una cena especial a tu familia y eliges hacer un puré de patatas como acompañante, por su cremosidad y ligereza. Pero, en lugar de ello, terminas con una masa elástica, gomosa o pegajosa.
Esto sucede por el almidón en la patata. Cuando este tubérculo absorbe demasiada agua o se trabaja en exceso después de cocido, puede liberar más almidón y alterar la textura, volviéndose viscoso o pesado. Si evitas los siguientes errores en la preparación, podrás obtener un puré más cremoso y suave.
1. Cocer en exceso las patatas
El primer error que hace que el puré quede elástico está en la cocción. Al hervir las patatas, muchos dejan que se cocinen por demasiado tiempo, lo cual hace que absorban agua en exceso. Y esto evita que la grasa de la mantequilla o la leche se integren bien después.
Para evitarlo, comienza la cocción de las patatas con agua fría, así se dará de forma uniforme. Y es que si las introduces directo en agua hirviendo, el exterior se cocinará antes que el centro, provocando que la parte externa de la patata se deshaga y absorba demasiada agua.
2. Omitir el escurrido y secado
Si eres de los que pasan directo de la olla al colador y de ahí al triturado, ese podría ser el error. El vapor que emiten las patatas recién cocidas contribuye a que el puré sea más acuoso y propenso a volverse pegajoso. Un truco profesional consiste en devolver las patatas a la olla vacía y ponerlas a fuego mínimo —moviéndolas de forma constante—, para que el vapor se evapore. Así, al añadir la mantequilla y la leche, se absorberán con mayor facilidad.
3. Utilizar una batidora o procesador
Hay quienes usan una batidora de mano o un procesador de alimentos a la hora de hacer el puré para agilizar la preparación. Pero esto solo rompe las células de la patata, liberando más almidón hacia la masa y dándole esa textura elástica. Por ello, lo mejor es hacerlo a la antigua: utilizando un pasapurés o prensapurés, que respete la estructura de la patata, mientras logra una textura fina.
4. Triturar o mezclar demasiado la patata
Ten en cuenta que el puré no es como la masa de pan: mientras menos lo manipules, más ligero quedará. Lo ideal es que dejes de mover y presionar el puré en cuanto consigas una textura uniforme. De igual manera, es importante que tritures las patatas mientras estén calientes, ya que de esta forma el almidón se maneja mucho mejor.
5. Añadir todo el líquido de una vez
Un error común es sumar toda la leche de una vez al puré, lo que hace que su textura se torne elástica por el exceso de líquido. Comienza añadiendo la mantequilla, para que la grasa recubra las partículas de almidón. Y luego calienta la leche a unos 50 °C —así evitarás el choque térmico—. Viértela de a poco, observando cómo la patata la absorbe, antes de agregar más.
Considera que puedes evitar estos errores al comenzar una cocción de cero. Pero si ya tienes un puré que está pegajoso o muy espeso, no es posible mejorarlo agregando más leche o mantequilla. En este caso, lo mejor es que dejes de removerlo y aprovéchalo en otra preparación, como los ñoquis o un pastel de patatas y carne.
Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.







