Bájale al café: 4 formas fáciles de hacer té matcha en casa (sin grumos ni sabor amargo)

Si deseas bajar el consumo de café, sin dejar de lado el impulso de energía que este otorga, una buena alternativa es el té matcha. Combina cafeína con L-teanina, ofreciendo un interesante estado de alerta calmado.
Ahora, para evitar que te queden grumos, un sabor a hierba o amargor excesivo, debes aplicar la técnica correcta al hacerlo. Siempre tamiza el polvo, para que no se compacte y sea fácil de disolver. Así como también controla la temperatura del agua, entre los 70 y 80 °C, evitando con ello liberar los taninos que producen el sabor amargo. Aclarado esto, puedes hacer este té de varias formas.
1. El clásico
También conocido como Usucha (té ligero en español). Es la forma tradicional de preparar el matcha, ideal para los más puristas. Comienza tamizando dos gramos de té matcha en un recipiente y añade 50 mililitros de agua a no más de 80 °C. Con un batidor de matcha, mezcla simulando una letra W o M, para darle aire a la mezcla y que se cree la espuma característica.
Ahora, si andas corto de tiempo, también hay una versión rápida. Tan solo tamiza el té directo en tu taza favorita, añade un toque de agua —a la temperatura antes indicada— y mezcla con un espumador eléctrico o una cucharita a gran velocidad. Después, rellena el resto de la taza con agua y mezcla. Eso sí, no quedará tan espumoso como el tradicional.
2. Matcha latte
Es una de las versiones del matcha más populares. Para hacerlo, vas a agregar el polvo tamizado en una taza, con un chorrito de agua caliente y mezclar hasta que se forme una pasta homogénea. Luego, calienta 200 mililitros de leche o bebida vegetal y viértela en la taza con la pasta de té, para después remover. El calor de la leche disolverá por completo el té.
También puedes hacer matcha latte frío para los días calurosos. En este caso, vas a colocar el polvo tamizado de matcha en un vaso o botella con tapa hermética y agregar un poco de agua a temperatura ambiente. Cierra y agita con fuerza hasta disolver el té. Luego, vierte el contenido en un vaso con hielo y completa con la leche que más te guste.
3. Matcha tonic
Una opción refrescante y visualmente impactante, perfecta para el verano. Comienza haciendo un shot concentrado de matcha con un poco de agua a temperatura ambiente. Rellena un vaso con hielo y añade ¾ de agua tónica. Después, solo queda agregar el shot de matcha y decorar con una rodaja de naranja en el borde del vaso. Los colores se mantendrán separados hasta que los mezcles.
4. Dirty matcha
Ahora, si deseas bajarle al café, pero aún no estás listo para dejarlo por completo, podrías probar el dirty matcha, que combina lo mejor de ambos mundos. Vas a hacer un matcha latte como te indicamos antes (puede ser frío o caliente) y añadir un shot de café expreso al final. La bebida tendrá un sabor intenso y te aportará mayor energía.
Si a la hora de prepararlo te encuentras con grumos, es probable que estés batiendo en círculos, cuando lo ideal es que lo hagas en forma de zigzag. O también es posible que te hayas saltado el paso del tamizado. De igual manera, si notas un sabor amargo o a algas, quiere decir que usaste agua demasiado caliente para hacerlo. Con la práctica te irá saliendo cada vez mejor y disfrutarás de una bebida deliciosa y compleja.
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