No temas perder a quien no se siente afortunado de tenerte

Valeria Sabater·
18 Mayo, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Bernardo Peña al
11 Marzo, 2019
Si temes perder a alguien que no vale la pena, no sufras. Aquellos que no saben valorarte no merecen ni un minuto de tu tiempo. Profundizamos en el tema en el próximo artículo.

No temas perder a quien no te ve aunque te mire. A quien no te escucha, aunque te oiga, a quien no se siente afortunado de tenerte. Deja ir a los que te hacen sentir vacío, cuando tú naciste para sentirte siempre lleno, completo, digno y valiente.

Todos, en algún momento, hemos sentido esto mismo. Hoy en nuestro espacio te proponemos profundizar en este tipo de dinámicas tan destructivas que abundan quizá en exceso en todo tipo de relaciones.

Profundicemos.

No nos sentimos valorados: es el momento de irse

Puede que lo hayamos experimentado dentro de una relación de pareja, con alguna amistad, o lo que es peor, a nivel familiar. Percibir la desoladora sensación de no ser valorado o apreciado por aquellos con los que mantenemos un vínculo estrecho y significativo constituye uno de los problemas emocionales más devastadores que existen.

Lo es, en especial, si lo vive un niño respecto a sus progenitores. También lo es, por supuesto, cuando mantenemos una relación de pareja y la otra persona nos hace sentirnos solos, desatendidos y faltos de brillo ante sus ojos.

Las personas necesitamos sentirnos valoradas y nutridas en cuanto a atención, consideración y afecto. Si lo que percibimos no es rechazo, sino un mero vacío o la baja calidad de un vínculo que no se ve reafirmado, nuestra autoestima se verá dañada.

Reaccionar ante estas situaciones no es nada fácil. La persona que lo sufre suele ser reticente a admitirlo, al igual que aquél que favorece el vacío o la carencia afectiva.

Cuando están a nuestro lado pero nos sentimos solos

No sentirse valorado o apreciado es de los problemas emocionales más devastadores que existen

El ser humano necesita establecer vínculos con sus semejantes. La familia, los amigos y las parejas constituyen un pilar esencial para nuestro bienestar. Todos necesitamos estar unidos a “alguien”.

Es así como aprendemos, como crecemos como personas y como nos iniciamos en la magia de esos lazos que nos son tan enriquecedores.

  • No somos islas de soledad, somos seres sociales que necesitan afecto y que disfrutan a su vez dando amor.

Ahora bien, no todos saben dar cariño del mismo modo. Muchos no saben cuidar, no saben que una relación es un juego de energía recíproco, donde yo te doy y tú me das. De ahí que, en ocasiones, podamos experimentar lo siguiente:

  • La sensación de que nuestras palabras y opiniones no son valoradas.
  • Tener la clara seguridad de que la otra persona (pareja, amigo, madre, hermana…) no siente un interés real por lo que nos ocurre, por cómo estamos, lo que pensamos o lo que sentimos.

Cuando esto sucede, cuando esas personas están a nuestro lado pero “no nos ven”, se inicia una fase de indefensión muy dura que es necesario saber afrontar.

Y la pregunta que queremos hacerte es, realmente, “¿qué bienestar o provecho puedes obtener al estar con alguien que no se siente afortunado de tenerte?”

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En ocasiones, la soledad elegida es mejor que la soledad proyectada

Es necesario saber diferenciar la soledad elegida de la soledad proyectada. La primera hace referencia a esa opción que todos tenemos de tomar nuestros propios caminos para iniciar nuevos proyectos por nuestra cuenta, con nuestra única compañía.

  • Es un acto de valentía que exige, sin duda, tomar riesgos. Sin embargo, al ser algo elegido por nosotros mismos, nos encontramos bien, con una adecuada sensación de control.
  • No obstante, cuando se está al lado de alguien que no se siente afortunado de tenernos, que ofrece solo vacíos, desprecios y la clara seguridad de que no somos importantes para ella o él, es necesario tomar decisiones.

La soledad que otros nos proyectan con su actitud y su pobreza emocional y afectiva es, sin duda, lo más destructivo que puede haber. Reaccionar a tiempo puede evitar que nuestra autoestima y autoconcepto se vean afectados.

Hay que recordar que siempre será mejor la propia y satisfecha soledad que la compañía de alguien que no nos valora.

Hay quien tiene el amor que cree merecer

Aprendamos a ser primero la persona que nosotros nos merecemos

Esta es una realidad evidente y que todos en algún momento habremos experimentado o visto en personas cercanas: hay quien tiene el amor que cree merecer. No falta, por ejemplo, quien dice aquello de:

  •  “Sí, tiene sus manías y sus cosas, pero es la persona que me ha tocado”.
  • “Tenemos nuestros días, pero más vale malo conocido que bueno por conocer”.
  • “Me va bien con esta persona, porque la verdad es que no sé estar solo”.

Poco a poco y sin darse cuenta, estas personas se “resignan” a un tipo de relación. Esto es porque piensan que no pueden aspirar a más. Piensan que esto es lo que la vida les ha traído y hay que aceptarlo.

Es un error. Nadie merece desprecios, nadie merece sentirse solo teniendo a una persona al lado.

Somos merecedores de la felicidad más plena, más vívida y auténtica. Y ello se puede alcanzar con pareja o sin ella. No te mereces a alguien que no se siente afortunado de tenerte.

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No temas perder a quien no se siente afortunado de tenerte

Mujer que no teme perder a quien no se siente afortunado de tenerla

Así de fácil. No debemos tener miedo. No dudemos en dejar ir; en decir adiós a quien no nos hace sentir bien, a quien no nos quiere como nos merecemos.

  • Cuidemos de nuestra autoestima y de nuestro bienestar emocional y psicológico, dejando a un lado a quien vulnere nuestra dignidad.

Al fin y al cabo, la vida es muy corta para sufrir por alguien que no es capaz de respetarnos. Armémonos de valor y alejémonos de quien no se siente afortunado de tenenos a su lado.

  • Bisquerra Alzina, R., Álvarez Fernández, M., & Psicopedagògica, G. de R. en O. (2006). Educación emocional y bienestar. In Educación emocional. https://doi.org/DOI: 10.1515/bap-2012-0019
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