Tenesmo rectal: qué es, síntomas, causas y tratamientos


Revisado y aprobado por la médica Alejandra Ramirez Ovalle
El tenesmo rectal es la sensación persistente de querer evacuar, pero no poder hacerlo. Quienes lo padecen lo describen como una urgencia constante que puede acompañarse de incomodidad y calambres o presión en la zona anal y rectal. Más allá de ser preocupante, esta condición puede interferir con las actividades diarias y afectar la calidad de vida.
Si bien no hay una causa única definida, es más común entre quienes tienen enfermedades como la colitis ulcerosa, la enfermedad de Crohn, el síndrome del intestino irritable o infecciones intestinales. En raros casos, ocurre en ciertos tipos de cáncer colorrectal y trastornos funcionales o neurológicos.
Entender por qué ocurre, cómo se manifiesta y cuándo puede tratarse con fármacos y autocuidado marca la diferencia en el impacto que genera en la salud. Y es que, de hecho, muchas personas lo padecen sin saber que existe un tratamiento.
Síntomas del tenesmo rectal
Es importante aclarar que el tenesmo rectal no es una enfermedad en sí misma, sino un síntoma, descrito como un deseo incesante de evacuar, aunque no haya nada que expulsar. Aun así, coexiste con otras dolencias que varían de persona a persona, según la causa subyacente. Las más frecuentes son las siguientes:
- Esfuerzos repetidos para evacuar, sin éxito o con poca cantidad de heces.
- Dolor, calambres o presión en la zona anal y rectal.
- Irritación o inflamación en la región rectal.
- Sensación de evacuación incompleta después de defecar.
- Presencia de mucosidad o sangre en las heces (en algunos casos).
- Hinchazón y gases.
Causas del tenesmo rectal
El tenesmo rectal puede ser el resultado de una inflamación, irritación o disfunción de los nervios y músculos del recto y el ano. Esto puede ocurrir por una hipersensibilidad en la zona, una contracción anómala del esfínter anal o alteraciones en la comunicación entre el intestino y el sistema nervioso.
Sin embargo, su causa exacta difiere en cada paciente, y responde a diferentes condiciones subyacentes. Para ser más precisos, puede presentarse por los siguientes motivos:
1. Enfermedad inflamatoria intestinal
La enfermedad inflamatoria intestinal, que incluye la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn, es una causa frecuente de tenesmo rectal. Dado que produce una inflamación crónica del color y el recto, irrita los nervios de la zona, generando en algunas personas una sensación constante de querer evacuar, aunque el intestino esté vacío.
Junto a esta molestia, es normal experimentar diarrea, dolor abdominal, mucosidad o sangre en las heces, fatiga y, a veces, fiebre. Su severidad varía de acuerdo a la gravedad de la inflamación y la fase de la enfermedad.
2. Infecciones intestinales
Las infecciones intestinales, causadas por microorganismos como la Shigella, Salmonella, Campylobacter, Clostridioides difficile o ciertos parásitos, provocan tenesmo rectal al producir una respuesta inflamatoria que irrita el revestimiento del colon y del recto.
Sumada a la sensación de querer evacuar de forma constante, suelen provocar diarrea, dolor abdominal, náuseas y vómitos, fiebre y deshidratación. Su gravedad depende del tipo de infección y de la respuesta del sistema inmune de cada persona.
3. Síndrome del intestino irritable
Los pacientes con síndrome del intestino irritable (SII) experimentan una alteración en la motilidad intestinal y una mayor sensibilidad en el recto. Por eso, además de hinchazón, dolor abdominal y cambios en los hábitos de las evacuaciones (diarrea, estreñimiento o ambos), es común que padezcan tenesmo rectal.
4. Disinergia defecatoria
Otro trastorno del movimiento del intestino que puede estar detrás del tenesmo rectal es la disinergia defecatoria. En esta condición, la falta de coordinación entre los músculos del suelo pélvico y el recto durante las evacuaciones dificultan la expulsión de las heces y generan una sensación de vaciado incompleto.
Si bien algunos lo asocian con el estreñimiento, no son lo mismo, pues en la disinergia el problema no es la consistencia de las heces, sino la incapacidad para expulsarlas de forma adecuada debido a un fallo en la relajación muscular.
5. Diverticulitis
La diverticulitis, que es la inflamación o infección de los divertículos (pequeñas bolsas en la pared del colon), cursa con dificultades de la motilidad intestinal y espasmos que, a su vez, generan una falsa necesidad de defecar de forma continua. Asimismo, puede causar dolor abdominal intenso, náuseas, hinchazón, estreñimiento o diarrea, gases y, en casos severos, fiebre y presencia de sangre en las heces.
6. Proctitis
La proctitis es la inflamación del recubrimiento del recto o del colon. Puede ocurrir por varias razones, tales como radioterapia, enfermedades infecciosas (gastroenteritis), e incluso infecciones de transmisión sexual.
Se manifiesta con tenesmo rectal porque irrita los nervios y músculos de la zona. Además, causa dolor, secreción de mucosidad, diarrea, ardor, presencia de sangre en las heces y, en ciertos casos, molestias al evacuar.
7. Absceso anal
El absceso anal, una acumulación de pus en los tejidos cercanos al ano y al recto, genera una inflamación que puede manifestarse con sensación constante de evacuar, incluso cuando el colon está vacío. Los síntomas también abarcan dolor intenso y punzante en la región anal (que aumentar al sentarse o defecar), hinchazón, enrojecimiento, secreción de pus, un bulto cerca al ano y, a veces, fiebre.
8. Cáncer de colon
El cáncer de colon, sobre todo cuando compromete la parte del recto o del colon sigmoide, genera una obstrucción parcial o total del paso de las heces. Como consecuencia, se suele experimentar una sensación prolongada de evacuaciones incompletas. Sin embargo, este síntoma no está presente en todos los casos.
Hay que tener en cuenta que las manifestaciones clínicas de esta enfermedad son variadas e inespecíficas, lo que significa que se pueden confundir con otras enfermedades del aparato digestivo. Otros signos como cambios en el hábito intestinal (diarrea o estreñimiento), sangre en las heces, dolor abdominal, pérdida de peso sin causa aparente y fatiga también pueden considerarse como alerta. Aun así, el diagnóstico solo puede confirmarlo el médico o gastroenterólogo.
9. Hemorroides
Los síntomas de las hemorroides varían de acuerdo a su tamaño, ubicación y grado de inflamación. A menudo, cuando son internas, inflamadas o trombosadas, producen tenesmo rectal porque las venas dilatadas generan presión en el recto. Junto a este signo, es común tener sangrado al defecar, picazón anal, ardor al evacuar y sensación de bulto en el ano.
10. Causas psicológicas
En trastornos como la ansiedad y el estrés crónico, la conexión entre el sistema nervioso y el intestino —a través del eje intestino-cerebro— puede producir una hipersensibilidad rectal y alteraciones en la motilidad intestinal, que dan lugar al tenesmo rectal (aunque no en todos los casos).
Diagnóstico
Para el diagnóstico del tenesmo rectal se realiza un reconocimiento físico completo. En primer lugar, el profesional (médico o gastroenterólogo) indaga en torno a los síntomas, así como los hábitos intestinales (frecuencia de evacuación, cantidad y consistencia de las heces), incluyendo la dieta y otros aspectos relacionados con el estilo de vida.
Posterior a esto, sugiere una serie de pruebas complementarias para identificar la causa. Una de estas es el tacto rectal, que permite detectar anomalías en la zona. Según el caso, también se solicitan otros estudios como:
- Colonoscopia: para examinar el colon y el recto en busca de inflamación, tumores o lesiones.
- Rectosigmoidoscopia: útil para observar la parte baja del intestino.
- Análisis de heces: con el fin de determinar infecciones o sangre oculta.
- Pruebas de motilidad intestinal: si hay motivos para sospechar de un trastorno funcional.
- Tomografía o resonancia magnética: reservadas para casos específicos, como si hay sospecha de tumores colorrectales, abscesos profundos, fístulas anales, enfermedad inflamatoria intestinal grave o alteraciones neurológicas.
Tratamientos disponibles para el tenesmo rectal
Para tratar con éxito el tenesmo rectal es necesario saber la causa subyacente. Si se determinan causas leves, como estrés, el estreñimiento o irritación intestinal asociada a la dieta, las medidas de autocuidado suelen ser la primera elección para su control. Cambios en la alimentación, como un aumento de fibra y líquidos, y la práctica de técnicas de relajación pueden ser suficientes.
Ahora bien, en casos persistentes, severos o acompañados con síntomas como dolor abdominal, sangre en las heces y fiebre, es fundamental acudir al gastroenterólogo. Una vez realizado el diagnóstico, el profesional determinará los tipos de fármacos necesarios, terapias y, en casos graves, posibles cirugías. Veamos con más detalle.
- Medicamentos: laxantes, antiespasmódicos, antiparasitarios, antiinflamatorios, corticoides o antibióticos, según la causa.
- Terapias: fisioterapia del suelo pélvico para fortalecer los músculos rectales. Su la causa es estrés, ansiedad u otro trastorno psicólogo, también puede sugerirse la terapia conductual.
- Procedimientos médicos: si el tenesmo es por estreñimiento, el médico puede sugerir enemas o supositorios. Para casos más graves, como tumores, prolapsos rectales, abscesos o enfermedad inflamatoria intestinal complicada puede ser necesaria una cirugía.
¿El tenesmo rectal se puede tratar con remedios caseros?
Además de intentar reducir el tenesmo rectal con una dieta abundante en agua y fibra, y baja en alimentos irritantes como los ultraprocesados y picantes, hay otros remedios caseros que pueden aplicarse para obtener alivio, al menos de forma temporal. Sin embargo, debes considerar que no sustituyen el tratamiento médico y su eficacia se basa más en la literatura popular.
- Baños de asiento con agua tibia: útiles para calmar la incomodidad si el tenesmo está causado por hemorroides o proctitis.
- Compresas frías y calientes: de forma similar a los baños de ansiento, reducen las molestias cuando están causadas por inflamación leve. La idea es que alternes ambas temperaturas, durante 10 o 15 minutos.
- Infusiones digestivas: algunas bebidas herbales, como la de manzanilla, jengibre o mental, contribuyen a mejorar la salud digestiva y a reducir la inflamación intestinal. Esto puede ser útil si el tenesmo rectal está asociado a enfermedades digestivas.
- Probióticos: presentes en alimentos como yogur, kéfir o chucrut, contribuyen a calmar el tenesmo asociado a la disbiosis intestinal o síndrome del intestino irritable, ya que favorecen el equilibrio de las bacterias intestinales. Sin embargo, debes considerar que su efecto por sí solo no es mágico. Debes incluirlo en un plan de alimentación adecuado para estas enfermedades, además de complementarlo con otros cuidados.
¿Es posible prevenir el tenesmo rectal?
No hay estrategias que permitan prevenir por completo el tenesmo rectal, ya que puede estar causado por cuestiones que están fuera de nuestro control, como enfermedades inflamatorias, infecciones, trastornos neuromusculares o incluso cáncer colorrectal.
A pesar de esto, la adopción de hábitos que favorecen la salud intestinal resulta útil para evitar su recurrencia y minimizar su impacto. En este sentido, es conveniente atender a lo siguiente:
- Llevar una alimentación saludable: abundante en frutas, vegetales, legumbres, frutos secos, semillas y otros alimentos que aporten fibra.
- Beber suficiente agua: la cantidad óptima varía de acuerdo a factores individuales como la edad, el estado de salud o la actividad física.
- Hacer ejercicio físico: pues contribuye a una adecuada motilidad intestinal y al fortalecimiento de los músculos del suelo pélvico que rodean la zona anal y rectal.
- Gestionar el estrés y la ansiedad: puede ser con técnicas de respiración profunda, meditación, yoga, masajes o cualquier actividad relajante. Si es excesivo, la atención psicológica es esencial.
- Buscar tratamiento médico oportuno: si hay síntomas de hemorroides, infecciones, enfermedades digestivas o cualquier otra afección de cuidado.
¿Cuándo acudir al médico?
Si el tenesmo rectal es persistente, severo o se acompaña de síntomas como sangrado en las heces o el recto, fiebre, náuseas, vómitos, dolor abdominal intenso y pérdida de peso inexplicable, es crucial buscar atención médica. Dado que esta condición puede alertar enfermedades más serias como infecciones, enfermedades inflamatorias intestinales o cáncer, un diagnóstico rápido es clave para también abordarlo con prontitud.
No siempre es grave, pero no debes subestimarlo
La sensación que genera el tenesmo rectal es incómoda e inquietante; sin embargo, entender su origen es la mejor manera de darle un tratamiento adecuado sin alarmarse de forma innecesaria. Por lo general, su presencia responde a problemas leves y transitorios que pueden mejorarse con ajustes en la dieta y el estilo de vida.
No obstante, es mejor no subestimarlo. Si ocurre con regularidad, si interfiere con tus actividades cotidianas o compromete de cualquier modo tu calidad de vida, es mejor que busques ayuda profesional, con tu médico o gastroenterólogo. Escucha tu cuerpo, evita automedicarte y trata de actuar con prudencia, sin ignorarlo o asumir lo peor. Deja que sea el especialista quien determine cómo debes abordarlo, de acuerdo a tu diagnóstico.
El tenesmo rectal es la sensación persistente de querer evacuar, pero no poder hacerlo. Quienes lo padecen lo describen como una urgencia constante que puede acompañarse de incomodidad y calambres o presión en la zona anal y rectal. Más allá de ser preocupante, esta condición puede interferir con las actividades diarias y afectar la calidad de vida.
Si bien no hay una causa única definida, es más común entre quienes tienen enfermedades como la colitis ulcerosa, la enfermedad de Crohn, el síndrome del intestino irritable o infecciones intestinales. En raros casos, ocurre en ciertos tipos de cáncer colorrectal y trastornos funcionales o neurológicos.
Entender por qué ocurre, cómo se manifiesta y cuándo puede tratarse con fármacos y autocuidado marca la diferencia en el impacto que genera en la salud. Y es que, de hecho, muchas personas lo padecen sin saber que existe un tratamiento.
Síntomas del tenesmo rectal
Es importante aclarar que el tenesmo rectal no es una enfermedad en sí misma, sino un síntoma, descrito como un deseo incesante de evacuar, aunque no haya nada que expulsar. Aun así, coexiste con otras dolencias que varían de persona a persona, según la causa subyacente. Las más frecuentes son las siguientes:
- Esfuerzos repetidos para evacuar, sin éxito o con poca cantidad de heces.
- Dolor, calambres o presión en la zona anal y rectal.
- Irritación o inflamación en la región rectal.
- Sensación de evacuación incompleta después de defecar.
- Presencia de mucosidad o sangre en las heces (en algunos casos).
- Hinchazón y gases.
Causas del tenesmo rectal
El tenesmo rectal puede ser el resultado de una inflamación, irritación o disfunción de los nervios y músculos del recto y el ano. Esto puede ocurrir por una hipersensibilidad en la zona, una contracción anómala del esfínter anal o alteraciones en la comunicación entre el intestino y el sistema nervioso.
Sin embargo, su causa exacta difiere en cada paciente, y responde a diferentes condiciones subyacentes. Para ser más precisos, puede presentarse por los siguientes motivos:
1. Enfermedad inflamatoria intestinal
La enfermedad inflamatoria intestinal, que incluye la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn, es una causa frecuente de tenesmo rectal. Dado que produce una inflamación crónica del color y el recto, irrita los nervios de la zona, generando en algunas personas una sensación constante de querer evacuar, aunque el intestino esté vacío.
Junto a esta molestia, es normal experimentar diarrea, dolor abdominal, mucosidad o sangre en las heces, fatiga y, a veces, fiebre. Su severidad varía de acuerdo a la gravedad de la inflamación y la fase de la enfermedad.
2. Infecciones intestinales
Las infecciones intestinales, causadas por microorganismos como la Shigella, Salmonella, Campylobacter, Clostridioides difficile o ciertos parásitos, provocan tenesmo rectal al producir una respuesta inflamatoria que irrita el revestimiento del colon y del recto.
Sumada a la sensación de querer evacuar de forma constante, suelen provocar diarrea, dolor abdominal, náuseas y vómitos, fiebre y deshidratación. Su gravedad depende del tipo de infección y de la respuesta del sistema inmune de cada persona.
3. Síndrome del intestino irritable
Los pacientes con síndrome del intestino irritable (SII) experimentan una alteración en la motilidad intestinal y una mayor sensibilidad en el recto. Por eso, además de hinchazón, dolor abdominal y cambios en los hábitos de las evacuaciones (diarrea, estreñimiento o ambos), es común que padezcan tenesmo rectal.
4. Disinergia defecatoria
Otro trastorno del movimiento del intestino que puede estar detrás del tenesmo rectal es la disinergia defecatoria. En esta condición, la falta de coordinación entre los músculos del suelo pélvico y el recto durante las evacuaciones dificultan la expulsión de las heces y generan una sensación de vaciado incompleto.
Si bien algunos lo asocian con el estreñimiento, no son lo mismo, pues en la disinergia el problema no es la consistencia de las heces, sino la incapacidad para expulsarlas de forma adecuada debido a un fallo en la relajación muscular.
5. Diverticulitis
La diverticulitis, que es la inflamación o infección de los divertículos (pequeñas bolsas en la pared del colon), cursa con dificultades de la motilidad intestinal y espasmos que, a su vez, generan una falsa necesidad de defecar de forma continua. Asimismo, puede causar dolor abdominal intenso, náuseas, hinchazón, estreñimiento o diarrea, gases y, en casos severos, fiebre y presencia de sangre en las heces.
6. Proctitis
La proctitis es la inflamación del recubrimiento del recto o del colon. Puede ocurrir por varias razones, tales como radioterapia, enfermedades infecciosas (gastroenteritis), e incluso infecciones de transmisión sexual.
Se manifiesta con tenesmo rectal porque irrita los nervios y músculos de la zona. Además, causa dolor, secreción de mucosidad, diarrea, ardor, presencia de sangre en las heces y, en ciertos casos, molestias al evacuar.
7. Absceso anal
El absceso anal, una acumulación de pus en los tejidos cercanos al ano y al recto, genera una inflamación que puede manifestarse con sensación constante de evacuar, incluso cuando el colon está vacío. Los síntomas también abarcan dolor intenso y punzante en la región anal (que aumentar al sentarse o defecar), hinchazón, enrojecimiento, secreción de pus, un bulto cerca al ano y, a veces, fiebre.
8. Cáncer de colon
El cáncer de colon, sobre todo cuando compromete la parte del recto o del colon sigmoide, genera una obstrucción parcial o total del paso de las heces. Como consecuencia, se suele experimentar una sensación prolongada de evacuaciones incompletas. Sin embargo, este síntoma no está presente en todos los casos.
Hay que tener en cuenta que las manifestaciones clínicas de esta enfermedad son variadas e inespecíficas, lo que significa que se pueden confundir con otras enfermedades del aparato digestivo. Otros signos como cambios en el hábito intestinal (diarrea o estreñimiento), sangre en las heces, dolor abdominal, pérdida de peso sin causa aparente y fatiga también pueden considerarse como alerta. Aun así, el diagnóstico solo puede confirmarlo el médico o gastroenterólogo.
9. Hemorroides
Los síntomas de las hemorroides varían de acuerdo a su tamaño, ubicación y grado de inflamación. A menudo, cuando son internas, inflamadas o trombosadas, producen tenesmo rectal porque las venas dilatadas generan presión en el recto. Junto a este signo, es común tener sangrado al defecar, picazón anal, ardor al evacuar y sensación de bulto en el ano.
10. Causas psicológicas
En trastornos como la ansiedad y el estrés crónico, la conexión entre el sistema nervioso y el intestino —a través del eje intestino-cerebro— puede producir una hipersensibilidad rectal y alteraciones en la motilidad intestinal, que dan lugar al tenesmo rectal (aunque no en todos los casos).
Diagnóstico
Para el diagnóstico del tenesmo rectal se realiza un reconocimiento físico completo. En primer lugar, el profesional (médico o gastroenterólogo) indaga en torno a los síntomas, así como los hábitos intestinales (frecuencia de evacuación, cantidad y consistencia de las heces), incluyendo la dieta y otros aspectos relacionados con el estilo de vida.
Posterior a esto, sugiere una serie de pruebas complementarias para identificar la causa. Una de estas es el tacto rectal, que permite detectar anomalías en la zona. Según el caso, también se solicitan otros estudios como:
- Colonoscopia: para examinar el colon y el recto en busca de inflamación, tumores o lesiones.
- Rectosigmoidoscopia: útil para observar la parte baja del intestino.
- Análisis de heces: con el fin de determinar infecciones o sangre oculta.
- Pruebas de motilidad intestinal: si hay motivos para sospechar de un trastorno funcional.
- Tomografía o resonancia magnética: reservadas para casos específicos, como si hay sospecha de tumores colorrectales, abscesos profundos, fístulas anales, enfermedad inflamatoria intestinal grave o alteraciones neurológicas.
Tratamientos disponibles para el tenesmo rectal
Para tratar con éxito el tenesmo rectal es necesario saber la causa subyacente. Si se determinan causas leves, como estrés, el estreñimiento o irritación intestinal asociada a la dieta, las medidas de autocuidado suelen ser la primera elección para su control. Cambios en la alimentación, como un aumento de fibra y líquidos, y la práctica de técnicas de relajación pueden ser suficientes.
Ahora bien, en casos persistentes, severos o acompañados con síntomas como dolor abdominal, sangre en las heces y fiebre, es fundamental acudir al gastroenterólogo. Una vez realizado el diagnóstico, el profesional determinará los tipos de fármacos necesarios, terapias y, en casos graves, posibles cirugías. Veamos con más detalle.
- Medicamentos: laxantes, antiespasmódicos, antiparasitarios, antiinflamatorios, corticoides o antibióticos, según la causa.
- Terapias: fisioterapia del suelo pélvico para fortalecer los músculos rectales. Su la causa es estrés, ansiedad u otro trastorno psicólogo, también puede sugerirse la terapia conductual.
- Procedimientos médicos: si el tenesmo es por estreñimiento, el médico puede sugerir enemas o supositorios. Para casos más graves, como tumores, prolapsos rectales, abscesos o enfermedad inflamatoria intestinal complicada puede ser necesaria una cirugía.
¿El tenesmo rectal se puede tratar con remedios caseros?
Además de intentar reducir el tenesmo rectal con una dieta abundante en agua y fibra, y baja en alimentos irritantes como los ultraprocesados y picantes, hay otros remedios caseros que pueden aplicarse para obtener alivio, al menos de forma temporal. Sin embargo, debes considerar que no sustituyen el tratamiento médico y su eficacia se basa más en la literatura popular.
- Baños de asiento con agua tibia: útiles para calmar la incomodidad si el tenesmo está causado por hemorroides o proctitis.
- Compresas frías y calientes: de forma similar a los baños de ansiento, reducen las molestias cuando están causadas por inflamación leve. La idea es que alternes ambas temperaturas, durante 10 o 15 minutos.
- Infusiones digestivas: algunas bebidas herbales, como la de manzanilla, jengibre o mental, contribuyen a mejorar la salud digestiva y a reducir la inflamación intestinal. Esto puede ser útil si el tenesmo rectal está asociado a enfermedades digestivas.
- Probióticos: presentes en alimentos como yogur, kéfir o chucrut, contribuyen a calmar el tenesmo asociado a la disbiosis intestinal o síndrome del intestino irritable, ya que favorecen el equilibrio de las bacterias intestinales. Sin embargo, debes considerar que su efecto por sí solo no es mágico. Debes incluirlo en un plan de alimentación adecuado para estas enfermedades, además de complementarlo con otros cuidados.
¿Es posible prevenir el tenesmo rectal?
No hay estrategias que permitan prevenir por completo el tenesmo rectal, ya que puede estar causado por cuestiones que están fuera de nuestro control, como enfermedades inflamatorias, infecciones, trastornos neuromusculares o incluso cáncer colorrectal.
A pesar de esto, la adopción de hábitos que favorecen la salud intestinal resulta útil para evitar su recurrencia y minimizar su impacto. En este sentido, es conveniente atender a lo siguiente:
- Llevar una alimentación saludable: abundante en frutas, vegetales, legumbres, frutos secos, semillas y otros alimentos que aporten fibra.
- Beber suficiente agua: la cantidad óptima varía de acuerdo a factores individuales como la edad, el estado de salud o la actividad física.
- Hacer ejercicio físico: pues contribuye a una adecuada motilidad intestinal y al fortalecimiento de los músculos del suelo pélvico que rodean la zona anal y rectal.
- Gestionar el estrés y la ansiedad: puede ser con técnicas de respiración profunda, meditación, yoga, masajes o cualquier actividad relajante. Si es excesivo, la atención psicológica es esencial.
- Buscar tratamiento médico oportuno: si hay síntomas de hemorroides, infecciones, enfermedades digestivas o cualquier otra afección de cuidado.
¿Cuándo acudir al médico?
Si el tenesmo rectal es persistente, severo o se acompaña de síntomas como sangrado en las heces o el recto, fiebre, náuseas, vómitos, dolor abdominal intenso y pérdida de peso inexplicable, es crucial buscar atención médica. Dado que esta condición puede alertar enfermedades más serias como infecciones, enfermedades inflamatorias intestinales o cáncer, un diagnóstico rápido es clave para también abordarlo con prontitud.
No siempre es grave, pero no debes subestimarlo
La sensación que genera el tenesmo rectal es incómoda e inquietante; sin embargo, entender su origen es la mejor manera de darle un tratamiento adecuado sin alarmarse de forma innecesaria. Por lo general, su presencia responde a problemas leves y transitorios que pueden mejorarse con ajustes en la dieta y el estilo de vida.
No obstante, es mejor no subestimarlo. Si ocurre con regularidad, si interfiere con tus actividades cotidianas o compromete de cualquier modo tu calidad de vida, es mejor que busques ayuda profesional, con tu médico o gastroenterólogo. Escucha tu cuerpo, evita automedicarte y trata de actuar con prudencia, sin ignorarlo o asumir lo peor. Deja que sea el especialista quien determine cómo debes abordarlo, de acuerdo a tu diagnóstico.
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