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El mito del retinol en verano: cuándo puedes usarlo y qué cuidados tener

3 minutos
El retinol no está prohibido en verano, pero si es necesario ajustar su uso según la respuesta de tu piel al calor y a la exposición solar.
El mito del retinol en verano: cuándo puedes usarlo y qué cuidados tener
Escrito por Estefanía Filardi
Publicado: 15 julio, 2026 06:00

Apenas llega el calor, comienza a circular la recomendación de dejar de usar el retinol hasta la próxima estación. La idea parece tener cierta lógica, pero en la práctica está bastante simplificada.

En realidad, el problema no es usar retinol en el verano, sino hacerlo sin adaptar tu rutina, sin protección solar adecuada o sin prestar atención a cómo responde tu piel.

Si ya has incorporado este activo en tu rutina de cuidado facial no tienes por qué abandonarlo durante meses. Lo que sí puedes necesitar es ajustarlo.

Por qué se asocia el retinol al otoño y al invierno

El retinol es una forma de vitamina A que aumenta la renovación celular y puede hacer que la piel sea temporalmente más sensible a la radiación ultravioleta. Eso no significa que haga que la piel reciba más radiación solar, sino que una piel en proceso de renovación activa requiere más cuidado si va a estar expuesta.

De ahí la recomendación de aplicarlo siempre de noche y de usar protector solar a diario. Un consejo que, por otro lado, debería seguirse todo el año independientemente de si se usa retinol o no.

El mito sobre el uso del retinol viene de creer que usarlo en verano genera daño en la piel, cuando no es exactamente así. El activo no cambia su comportamiento con las estaciones; lo que cambia es el nivel de exposición solar.

Quién puede seguir usándolo y quién debería adaptar su aplicación

Hay personas que llevan tiempo usando retinol y tienen la piel adaptada. Para ellas, continuar en verano con la misma pauta no suele suponer ningún problema, siempre que mantengan la aplicación diaria del protector solar y la hidratación.

Hay otras que pueden notar en verano más sequedad, enrojecimiento o sensibilidad de lo habitual, especialmente si la piel ya recibe más agresiones por el calor, el cloro o el sol. En esos casos, tiene sentido espaciar las aplicaciones. Pasar de tres noches por semana a una o dos, o reducir la concentración hasta que la piel lo tolere mejor.

Lo que no tiene lógica es abandonarlo por completo en primavera y empezar de cero en septiembre, especialmente si la piel había llegado a un buen nivel de tolerancia.

Qué no debe hacerse en verano con el retinol

Algunos errores habituales que conviene evitar:

  • Aumentar la cantidad o la frecuencia de aplicación con la llegada del calor, pensando que “hay que aprovechar” el activo antes del verano.
  • Combinarlo con otros activos irritantes en la misma rutina nocturna, como ácidos exfoliantes o vitamina C en altas concentraciones, sin que la piel lo haya tolerado previamente.
  • Aplicarlo y luego pasar tiempo prolongado al sol sin protección, bajo el argumento de que se usa de noche.
  • Descuidar la hidratación. El retinol puede resecar algo la piel, y en verano esa sequedad puede acentuarse por otros factores como el aire acondicionado o la exposición al mar.

Lo que sí importa sin importar la estación

El protector solar con SPF 30 o 50 aplicado cada mañana es la medida más importante ya sea que uses o no retinol. En verano, además, conviene reaplicarlo cada dos horas si hay exposición directa al sol.

La hidratación de la piel antes de aplicar el retinol —o incluso mezclado con tu hidratante habitual para mejorar la tolerancia si aparece sensibilidad— ayuda a que la barrera cutánea esté en mejor estado. Y observar cómo responde la piel semana a semana sigue siendo la guía más fiable para ajustar tu rutina.

Cuidar la piel en verano no consiste en eliminar todos los activos hasta que baje el calor. Consiste en usarlos con más atención, mantener la protección solar sin excepciones y adaptar la rutina a lo que tu piel está necesitando en ese momento.

Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.