Erich Fromm, sobre retomar el camino: "Vivir es nacer a cada instante"

¿Cuántas veces repites una rutina, una respuesta o una decisión solo porque ya la tomaste antes, sin preguntarte si todavía tiene sentido? El psicoanalista Erich Fromm propuso una idea que ayuda a mirar ese piloto automático de otra manera: “vivir es nacer a cada instante”.
La frase no habla de reinventarse por completo ni de abandonar la vida que llevas. Para Fromm, nacer no es un acto que ocurre una sola vez: es un proceso que continúa mientras la persona desarrolla su autonomía y se acerca a ser más plenamente ella misma. Cada instante, entendido así, abre la posibilidad de corregir un gesto, revisar una decisión o mirar una situación de forma menos automática.
Tres escenarios donde se puede aplicar esta idea
La propuesta de Fromm se traduce bien en momentos concretos del día a día:
- Hábitos: detener una rutina que se mantiene por costumbre y preguntarte si sigue teniendo sentido, en lugar de continuarla solo por inercia. Por ejemplo, seguir haciendo la compra el mismo día de siempre aunque ya no encaje con tu horario actual.
- Conversaciones: no repetir la respuesta defensiva de siempre. Reconocer que has hablado desde el enfado, pedir disculpas o simplemente escuchar antes de contestar, en lugar de defender tu postura por costumbre incluso cuando ya no estás seguro de ella.
- Decisiones: cambiar de dirección sin tratar todo el recorrido anterior como un error o un tiempo perdido, como dejar un proyecto que ya no aporta lo que aportaba sin necesidad de justificar cada año invertido en él.
En los tres casos, el margen de elección aparece en el instante en que normalmente actuarías en piloto automático. Lo que cambia no es la situación en sí, sino la posibilidad de responder a ella sin el reflejo de siempre, aunque sea solo por esa vez.
La diferencia con empezar de cero
Es fácil confundir esta idea con la fantasía de borrarlo todo y comenzar de nuevo, pero se trata de algo distinto. La mayoría de los cambios cotidianos no anulan el pasado; simplemente permiten relacionarte con él de otra manera.
Cambiar de opinión sobre una decisión no convierte en inútil el camino recorrido hasta ese punto, y corregir una forma de responder no borra las veces que respondiste distinto. Alguien que lleva años evitando una conversación pendiente no necesita fingir que ese tiempo no existió para por fin tenerla; le basta con abordarla de otra forma a partir de ahora.
La fantasía de empezar de cero, de hecho, suele funcionar peor, porque al descartar lo aprendido junto con lo que se quiere dejar atrás, es fácil repetir los mismos patrones bajo una forma distinta.
Tampoco exige vivir analizando cada movimiento o revisar constantemente si estás mejorando. Basta con detectar una reacción automática y abrir una pequeña pausa antes de repetirla. Una pregunta puede ayudar en ese momento: ¿quiero seguir respondiendo así o puedo elegir hacerlo diferente ahora?
Un instante de atención puede ser suficiente
No siempre hace falta construir una vida nueva para sentir que algo cambia. La idea de Fromm apunta a otra escala: la de un gesto puntual, una pausa antes de contestar, una rutina que se cuestiona por primera vez en mucho tiempo.
Ese instante de atención, repetido cuando aparece la ocasión, es lo que permite seguir adelante de una manera un poco más consciente que la anterior, sin necesidad de declarar que todo lo anterior estaba equivocado.
Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.







