¿Es para ti la terapia online? 5 aspectos que debes valorar antes de comenzar

¿Te imaginas contarle a tu psicólogo lo que te preocupa sin salir de casa y con una taza de café al lado? Para muchas personas, la psicología online puede ser una forma de dar el primer paso hacia el cuidado de su bienestar emocional, en especial cuando acudir a una consulta presencial no es posible.
Pero sentirse cómodo desde casa no es lo único que cuenta. La privacidad, el vínculo con el profesional, tus horarios y hasta la manera en que prefieres hablar de lo que te ocurre pueden influir en la experiencia. Antes de comenzar una terapia online, hay algunos aspectos que vale la pena tener presentes.
1. ¿Qué necesitas trabajar?
Piensa en qué te ha llevado a buscar ayuda psicológica. No es necesario tenerlo todo claro, pero reconocer si quieres gestionar la ansiedad, afrontar un duelo, trabajar la autoestima o entender mejor lo que estás sintiendo puede ayudarte a encontrar psicólogos online con experiencia en lo que necesitas.
También conviene pensar en el formato que mejor se adapta a ti. Un estudio publicado en Frontiers in Psychiatry señala la flexibilidad y la accesibilidad como algunas de las ventajas de la psicoterapia online, aunque también destaca la privacidad y la comunicación como aspectos a valorar.
Si te cuesta garantizar un espacio tranquilo en casa o hablar con comodidad a través de una pantalla, la terapia presencial puede ser una alternativa más adecuada.
2. Asegúrate de tener un espacio privado
Imagínate estar contando algo importante y tener que bajar la voz porque hay alguien en la habitación de al lado que puede escuchar lo que dices. En una sesión de terapia online, situaciones así pueden dificultar que te expreses con libertad.
Por ende, si eliges tener tus sesiones virtuales, busca un lugar donde puedas estar a solas y hablar con tranquilidad. No necesitas un espacio perfecto; basta con tener privacidad y evitar interrupciones durante ese momento.
De igual manera, es buena idea comprobar que la conexión a internet funcione bien y que puedas escuchar y hablar sin problemas. Así podrás centrarte en la conversación sin estar pendiente de cortes o de quién puede estar escuchándote.
3. Fíjate en cómo trabaja el profesional
Elegir un psicólogo no debería reducirse a mirar su disponibilidad y reservar la primera cita. Revisa su formación profesional, su experiencia, los temas que suele trabajar y el tipo de terapia que utiliza. De esta manera, podrás encontrar a alguien que pueda acompañarte en aquello que estás buscando.
También importa cómo te sientes al hablar con esa persona. Si estás buscando una psicóloga online, por ejemplo, puedes fijarte en su forma de comunicarse y en si te transmite confianza desde las primeras conversaciones. Si después de varias sesiones sientes que no hay conexión, también puedes plantearte buscar otro profesional.
4. Averigua cómo será el acompañamiento
No todas las terapias online son iguales. Antes de empezar, pregunta cada cuánto tiempo se realizarán las sesiones y qué tipo de seguimiento tendrás entre una cita y otra. Esto es importante porque el acompañamiento no se limita a conectarse a una videollamada.
Una revisión publicada en la revista académica World Psychiatry encontró que la terapia cognitivo-conductual online con acompañamiento profesional tiende a ser tan efectiva como la presencial en algunos problemas, como la ansiedad y la depresión.
De ahí la importancia de conocer qué enfoque utiliza el profesional y si se adapta a lo que quieres trabajar. Cada terapia emplea técnicas diferentes, por lo que saber cómo será el proceso puede ayudarte a decidir si es lo que estás buscando.
5. Valora si puedes comprometerte con el proceso
Una sesión online puede darte un momento para hablar y poner en orden lo que sientes, pero la terapia no termina cuando acaba la videollamada. Acudir con regularidad a las citas y, en algunos casos, trabajar fuera de ellas lo que has hablado con el profesional también forma parte del proceso.
Así que antes de comenzar con tus sesiones virtuales, piensa si puedes reservar ese tiempo de forma regular. No hace falta tener una agenda completamente libre, pero sí encontrar un horario que puedas mantener sin que cada encuentro se convierta en un nuevo problema de organización.
Cuidarte también puede empezar por reservar un momento para ti. Recuerda que no hace falta tener todo claro ni esperar a que las cosas se compliquen para pedir ayuda. Encontrar a un profesional con quien te sientas cómodo y tener un espacio para hablar con calma puede ser un buen comienzo.
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