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Nicolás Maquiavelo, “Quien tolera el desorden para evitar la guerra, tiene primero el desorden y después la guerra”

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Esta frase de Maquiavelo nos recuerda que establecer limites a tiempo evita que las fricciones destruyan tus relaciones. Descubre cómo ponerlo en práctica.
Nicolás Maquiavelo, “Quien tolera el desorden para evitar la guerra, tiene primero el desorden y después la guerra”
Escrito por Daniela Bernal
Publicado: 21 abril, 2026 19:00

En ocasiones solemos dejar pasar errores o conversaciones incómodas para evitar una gran confrontación, pero lo cierto es que esto no es una solución al problema. Nicolás Maquiavelo, el famoso diplomático, filósofo y político, tenía una frase que le va como anillo al dedo a esta situación: “Quien tolera el desorden para evitar la guerra, tiene primero el desorden y después la guerra”.

Lo que nos quiere decir con ella es que tolerar desórdenes pequeños por miedo a una discusión no evita el choque, sino que lo deja crecer hasta volverlo más doloroso. La frase no se lee como una invitación a la confrontación permanente, sino como una advertencia contra la falsa paz que se compra a costa de callar demasiado tiempo.

¿Cómo se ve el “desorden” en el día a día?

El desorden al que se refiere Maquiavelo no es la falta de organización como tal. En las relaciones personales adopta diversas formas como faltas de respeto, desgaste emocional, manipulación o resentimiento acumulado. Por ejemplo, es el comentario sarcástico que dejas pasar de un amigo o familiar o la ofensa que prefieres no señalar por no confrontar.

De igual manera, también puedes ver el desorden en el ámbito laboral. Cuando toleras la ineficiencia o la toxicidad de un miembro del equipo de trabajo para “no romper el buen ambiente”.

El problema está en que cada vez que permites una pequeña transgresión para evitar una discusión incómoda, estás validando ese comportamiento. La otra persona interpreta tu silencio como un permiso implícito para continuar. Y aunque en un principio hay una falsa paz, con el tiempo se van formando grietas en la estructura de la convivencia, llenándonos de resentimiento y, llegando a un estallido.

Estrategias para evitar el desorden y la guerra

La tolerancia excesiva al desorden conlleva un posterior enfrentamiento doloroso. Puedes evitar que la frustración se acumule llevando a cabo sencillas estrategias para mantener la higiene en las interacciones y poner límites a tiempo.

  • Señala las transgresiones. Al momento que ocurra un comentario sarcástico o exigencia abusiva que te haga sentir incómodo, exprésalo. Así, la otra persona sabrá que ese es un límite que no debe traspasar y evitará repetir la ofensa en el futuro.
  • Rechaza las cargas ajenas. Si asumes tareas de más en casa o en el trabajo para evitar confrontaciones, mejor devuélvelas. De esta forma protegerás tu energía y frenarás resentimientos futuros.
  • Afronta el desacuerdo y negocia. En caso de que haya un desacuerdo o malentendido, es necesario conversarlo para evitar que este lleve a una dinámica dañada. De igual manera, en medio de esta confrontación, abre espacio para negociar —evitando el ataque personal—, con el fin de “limpiar” el vínculo.

Ten en cuenta que no siempre se rompe una relación por la discusión que finalmente ocurre, sino por todo lo que se toleró antes para evitarla. Aquí es donde la frase de Nicolás Maquiavelo toma vigencia. Para recordarnos que vale más poder un límite a tiempo que vivir con una paz falsa y un estallido inevitable.

Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.