Logo image

¿Todavía lo crees? 8 mitos de la alimentación que no son tan saludables

3 minutos
Los huevos, durante años, han tenido el mote de alimentos perjudiciales por su colesterol. Mas lo cierto es que tienen una altísima calidad biológica y vitaminas esenciales para la salud.
¿Todavía lo crees? 8 mitos de la alimentación que no son tan saludables
Escrito por Daniela Bernal
Publicado: 21 abril, 2026 13:00

En la actualidad, las redes sociales están saturadas de tips y consejos de nutrición. El problema es que, aunque muchos de ellos suenan lógicos o muy populares, no siempre ayudan a comer mejor.

Varios de estos consejos son en realidad mitos, y ellos nacen de simplificaciones, como demonizar un nutriente, idealizar una etiqueta o absolutizar una norma. Los cuales terminan alejándonos de una alimentación equilibrada. Por ello, es importante que revises los más comunes y evites caer en prohibiciones o creencias infundadas.

1. “La fruta debe comerse fuera de las comidas”

Un mito popular dice que la fruta como postre se fermenta en el estómago y dificulta la digestión, mas esto no es cierto. El pH del estómago es muy ácido y esto evita que se lleve a cabo cualquier proceso de fermentación en él. En otras palabras, puedes comer la fruta en el momento que te plazca.

2. “Los huevos son malos para el colesterol”

Durante años se había creído que los huevos aumentaban el colesterol; por ello muchos se limitaban a comerlos un par de veces por semana. En la actualidad, los expertos han demostrado que el colesterol dietético tiene un impacto mínimo en los niveles de colesterol en sangre para la mayoría de las personas. Además, los huevos son una proteína de alta calidad y fuente de vitaminas, por lo cual conviene comerlos más seguido.

3. “Lo light siempre es mejor”

Ten en cuenta que la etiqueta light significa que el alimento tiene una reducción de calorías con respecto al original. Muchas personas toman esta idea como una “carta blanca” para ingerir más alimento, lo que conlleva una mayor cantidad de calorías que las que tenía el alimento original.

4. “Comer de noche engorda más”

Otro mito común en lo que a alimentación se refiere es que debes saltarte la cena para no engordar. Lo cierto es que las calorías en los alimentos aportan la misma energía tanto en la mañana como en la noche. Si tienes un cómputo equilibrado de calorías a lo largo del día, comerte un plato de legumbres o una tostada integral no te hará ganar peso.

5. “Todas las grasas son malas”

Evitar por completo las grasas no es positivo para la salud hormonal y la absorción de vitaminas. La clave está en distinguir su fuente. Pasa de las grasas trans industriales y opta por las presentes en el aceite de oliva, aguacates, pescados o frutos secos, que son positivas para el organismo.

6. “Los carbohidratos sobran”

Son muchos los que creen que los carbohidratos son los culpables de la obesidad y por ello buscan eliminarlos del todo de su dieta. Pero, al igual que con las grasas, hay carbohidratos positivos como los cereales integrales, frutas y legumbres, que son prioritarios para tu cerebro y rendimiento.

7. “El ejercicio compensa cualquier exceso”

El ejercicio es una herramienta de salud metabólica y emocional extraordinaria. Pero usarlo para borrar las malas decisiones alimenticias es un error. Considera que es muy difícil quemar un atracón de 700 u 800 calorías en una sesión de gimnasio. Por ello, debes hacer elecciones más equilibradas a la hora de ingerir tus alimentos.

8. “Todo el mundo necesita suplementos”

Lo ideal es que solo quienes tienen deficiencias nutricionales diagnosticadas por un médico tomen suplementos vitamínicos. Si llevas una alimentación balanceada, obtendrás los nutrientes necesarios de la dieta sin necesidad de ningún adicional.

Muchos mitos alimentarios sobreviven porque ofrecen respuestas simples a preguntas complejas. Pero, comer mejor casi nunca consiste en obedecer frases hechas, sino en entender mejor el conjunto: la frecuencia del alimento, la calidad global de la dieta y los hábitos sostenibles.

Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.