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Rilke: "En la vida no hay clases para principiantes; enseguida exigen de uno lo más difícil"

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La frase de Rilke sobre la vida invita a aceptar que los momentos difíciles llegan sin aviso y que no siempre podemos estar preparados para afrontarlos.
Rilke: "En la vida no hay clases para principiantes; enseguida exigen de uno lo más difícil"
Escrito por Estefanía Filardi
Publicado: 02 septiembre, 2026 22:00

¿Alguna vez has tenido que enfrentarte a algo importante sin haber tenido tiempo de prepararte? ¿Te ha llegado un momento decisivo sin margen de preparación? Rainer Maria Rilke lo resumió en una frase que aparece en Los cuadernos de Malte Laurids Brigge, la única novela del autor, publicada en 1910.

Quien la pronuncia no es el propio Malte, sino Maman, su madre, en un recuerdo de lo difícil que se le hizo la vida tras la muerte de su hermana.

Como reflexión, nos recuerda que algunas de las experiencias más importantes de nuestras vidas llegan antes de que podamos sentirnos preparados para afrontarlas.

De dónde viene la frase y qué significa en su contexto

Leída fuera de la novela, la cita suele usarse como una especie de consigna motivacional, casi como un “hay que estar a la altura desde el primer día”. Pero en boca de Maman, tiene un tono distinto: es el reconocimiento de que algunos momentos decisivos —una pérdida, un cambio brusco de circunstancias— llegan antes de que nadie pueda sentirse listo para ellas.

No es una exigencia hacia el lector, sino la constatación de algo que ya ha vivido el personaje: la vida no reparte los retos según lo que cada uno haya practicado antes.

Habilidades que no se aprenden con clases progresivas

Muchas capacidades sí se adquieren con clases, con práctica progresiva, con margen para equivocarse en un entorno controlado antes de hacerlo en serio.

Sin embargo, vivir solo por primera vez, asumir una responsabilidad nueva, mantener una conversación difícil o atravesar un cambio grande no suelen darnos ese margen.

Hay que actuar mientras todavía se está aprendiendo, sin el tiempo de calentamiento que sí existe para otras habilidades. La falta de experiencia en esos momentos no significa necesariamente que se esté haciendo algo mal. A veces, simplemente, nunca antes había hecho falta desarrollar esa capacidad concreta.

Ser principiante no significa poder con todo

“Poder con todo” es una idea riesgosa. Puede convertirse en la excusa para exigirse estar a la altura de cualquier cosa desde el primer momento, como si no quedara otra opción.

Pero ser principiante en algo también da margen para preguntar cuando no se sabe y pedir ayuda en lugar de fingir que se domina la situación. También, para equivocarse sin que eso signifique un fracaso definitivo, y corregir el rumbo según se va entendiendo mejor lo que hace falta.

Rilke no está diciendo que haya que salir airoso de la primera vez; está señalando que la primera vez, muchas veces, ya toca.

Algunas preguntas no se responden, se viven

En otra obra suya, Cartas a un joven poeta, Rilke propone una idea que completa bien esta reflexión: hay preguntas que no se resuelven de inmediato, sino que hay que vivirlas antes de llegar, poco a poco, a una respuesta propia.

Enfrentarse a lo difícil sin estar del todo preparado no es entonces un fallo del sistema, sino la forma habitual en que se presentan las cosas importantes.

Lo que cambia con el tiempo no es que dejen de llegar así, sino la capacidad de reconocer que tampoco hacía falta llegar con la lección aprendida de antemano.

Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.