Cómo retirar cinta adhesiva vieja de un vidrio sin rayarlo

Si tienes peques en casa, es común que peguen sus dibujos con cinta adhesiva a las ventanas y espejos. Pero, al momento de retirarlos, lo más probable es que la cinta se quede pegada en el vidrio. Muchos intentan sacarla utilizando un cuchillo o un estropajo metálico, pero esta no es la mejor idea.
Aunque el vidrio es un material de gran dureza, es vulnerable a la abrasión mecánica. Entonces, para retirar con éxito esa cinta adhesiva vieja sin daños, lo mejor es ir por una estrategia que combine la química del ablandamiento con herramientas que no compitan en dureza con el cristal.
Retira el polvo
Antes de entrar de lleno con el protocolo para quitar la cinta vieja, es necesario que hagas una limpieza general del vidrio, pasando un paño seco por él. El vidrio suele acumular partículas de polvo o arena, y si comienzas a frotar sin quitarlas, actuarán como una lija sobre la superficie, causando microarañazos difíciles de reparar.
Hidrata y ablanda
La cinta adhesiva vieja ha perdido su flexibilidad y es más propensa a roturas si la intentas sacar así como así. Por ello —y para debilitar el agarre del adhesivo—, empapa un paño limpio en una mezcla de agua tibia y jabón neutro, colocándolo sobre la cinta y manteniendo presionada la zona durante unos minutos. Esto hidratará el material, haciendo que el adhesivo se ablande.
Retira con suavidad
Una vez hidratada la cinta adhesiva, procede a retirarla. Para ello, intenta levantar una esquina con tu propia uña, una tarjeta o espátula de plástico; desprendiéndo con mucha suavidad y calma.
Evita utilizar estropajos u objetos metálicos para esta labor. Ya que, como señalan los fabricantes de ventanas Andersen y Pella, el metal puede causar arañazos en el vidrio o daños en las ventanas que poseen algún recubrimiento especial. Si encuentras algún pedazo de cinta resistente, que no quiere salir, mantén el vidrio húmedo y coloca la tarjeta de plástico en un ángulo casi paralelo a la superficie, para evitar presiones puntuales excesivas.
Quita los residuos pegajosos
Es común que después de quitar la cinta adhesiva quede alguna película pegajosa en el vidrio. Si ese es tu caso, puedes usar el truco que recomiendan los expertos de Pella: aplicar una pequeña cantidad de alcohol isopropílico en un paño de microfibra y frotar la zona afectada con movimientos circulares suaves.
Deja actuar por un momento y repite el movimiento. Esto despegará el adhesivo en varias pasadas suaves. Eso sí, evita aplicar el alcohol en el marco del vidrio, las juntas o acabados especiales del cristal, ya que los disolventes pueden resecar las gomas o alterar el brillo de la pintura.
Dale el acabado final
Ya con el vidrio libre de cinta, termina el protocolo lavando todo el cristal con tu limpiador habitual. Así retirarás cualquier residuo, jabón o alcohol que haya podido quedar en él. Luego, seca muy bien con un paño de microfibras limpio, que no deja pelusas en la superficie.
Considera que este método está pensado para el vidrio convencional. Pero, si la cinta se encuentra en un cristal con películas de protección solar, tintado por láminas, con vinilos decorativos o con cualquier tipo de recubrimiento superficial, es conveniente que consulte primero el manual de instrucciones. Algunos de estos materiales no son compatibles con el alcohol o el frotado. Es mejor prevenir que curar.
Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.







