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Simon Sinek, motivador, "Trabajar duro por algo que no nos importa se llama estrés; trabajar duro por algo que amamos se llama pasión"

3 minutos
El propósito puede aumentar tu energía, pero no elimina la dificultad del trabajo. Te damos una visión realista y herramientas prácticas para reconectar con tu "porqué".
Simon Sinek, motivador, "Trabajar duro por algo que no nos importa se llama estrés; trabajar duro por algo que amamos se llama pasión"
Publicado: 01 enero, 2026 06:00

Hay días en los que una tarea simple se siente como una carga insoportable. Y otros en los que trabajas sin parar en un proyecto desafiante y terminas con una profunda sensación de satisfacción. La cantidad de esfuerzo puede ser la misma, pero la experiencia es muy diferente.

Como resume el autor Simon Sinek, “Trabajar duro por algo que no nos importa se llama estrés; trabajar duro por algo que amamos se llama pasión”. La línea que separa el agotamiento de la plenitud reside en el propósito que le atribuyes a tus tareas. La pasión no elimina el esfuerzo, pero te da la energía para superarlo.

Una forma de revisar “tu porqué”

Aunque no siempre puedes cambiar qué haces, sí puedes transformar por qué lo haces. Antes de empezar tu jornada, puedes hacer este ritual que te ayudará a conectar con tus tareas de una forma más profunda.

Ante una ocupación que te genere pereza o estrés, hazte estas tres preguntas:

  • ¿Cuál es el siguiente paso más pequeño que puedo dar?: no mires la montaña entera. Realizar una acción, por mínima que sea, disuelve la resistencia y te ayuda a seguir adelante.
  • ¿Para quién estoy haciendo esto en realidad?: ve más allá de tu jefe o de la empresa. Piensa en el cliente, el colega, en ti mismo o en el propósito más profundo que existe detrás de tu labor. Personalizar el impacto lo hace más real.
  • ¿Qué cambia si hago bien esta tarea?: enfócate en la pequeña contribución que realizas. Por ejemplo, “si respondo a este correo con claridad, le ahorraré a un cliente una preocupación”. Esto transforma una obligación en un acto de servicio.

Pequeños ajustes para rediseñar tu trabajo

Además de cambiar tu perspectiva, puedes realizar pequeños ajustes proactivos, o job crafting, para alinear mejor tu trabajo con tus motivaciones.

  • Recorta la fricción: identifica qué pequeñas cosas te roban la energía cada día. ¿Es una notificación constante o una reunión ineficiente? Propón pequeños cambios, como establecer bloques de tiempo sin interrupciones.
  • Redefine el impacto de tus tareas: si una parte de tu trabajo o de tus obligaciones es monótona, enfócate en su resultado final. En lugar de pensar que organizas archivos, piensa que estás creando un sistema para que tu equipo encuentre la información más rápido.
  • Elige una métrica de “suficiente”: el perfeccionismo conduce al estrés. Para evitarlo, define qué significa un trabajo bien hecho en lugar de aspirar a una perfección inalcanzable. Resolver tus tareas de forma suficiente te permite terminar y pasar a lo siguiente sin culpa.

Qué hacer cuando el problema es el entorno

Más allá de poner en práctica estos cambios, es importante ser realista. Ninguna cantidad de automotivación puede compensar un entorno laboral o estudiantil tóxico, una sobrecarga constante o una falta de alineación entre tus valores y los de quienes te rodean.

Si a pesar de tus esfuerzos no encuentras sentido en lo que haces, quizás el problema no sea tu motivación, sino lo que estás haciendo en sí. En ese caso, la solución puede implicar tener una conversación honesta para ajustar tus condiciones o, en última instancia, redefinir tus objetivos.

La pasión no se encuentra; se cultiva de manera intencionada día a día. Cuando conectas tus tareas diarias con su impacto, dejas de sentir el peso de la obligación y empiezas a experimentar la satisfacción de hacer algo que tiene sentido.

Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.