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Voltaire y el valor de equivocarse: "El error también tiene su mérito"

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Para Voltaire, el error no es una prueba de incapacidad, sino una fuente de datos que te ayuda a decidir mejor en el futuro. Descubre cómo poner esta reflexión en práctica.
Voltaire y el valor de equivocarse: "El error también tiene su mérito"
Publicado: 26 agosto, 2026 22:00

Voltaire, escritor clave de la Ilustración, comprendía que el conocimiento es un proceso de ajuste constante. Su frase: “Créame, amigo mío, el error también tiene su mérito” no es una invitación al conformismo, sino que es un recordatorio de que cualquier fallo es producto inevitable de la acción.

Toda equivocación tiene un valor; ese valor está en su capacidad para ofrecerte datos que la perfección suele ocultar. Te contamos cómo aprovechar estos tropiezos.

El error como prueba de que estás decidiendo

Equivocarse es la mejor evidencia de tu capacidad de elección. Solo comete errores quien intenta un cambio o quien se atreve a explorar una ruta desconocida. El miedo permanente a fallar suele actuar como un freno que te lleva a evitar acciones razonables por simple temor.

En cambio, ver el error como una señal de movimiento, tal como lo entendía Voltaire, te permite dejar de percibirlo como una derrota moral. Cuando cometes un fallo, confirmas que has tomado las riendas. El error marca el punto exacto donde termina tu conocimiento actual y donde debe comenzar tu siguiente etapa de aprendizaje.

Momentos en los que el error aporta información

El mérito del que hablaba Voltaire se manifiesta en los detalles más comunes de tu día a día. Cada situación frustrante o problema es una oportunidad para mirarla desde otra perspectiva.

  • Interpretaciones erróneas: analizar mal una situación te permite descubrir prejuicios propios que nublan tu juicio.
  • Planes que no funcionan: organizar una actividad que resulta agotadora o aburrida te ayuda a entender mejor tus niveles de energía y tus intereses reales.
  • Compras innecesarias: adquirir un objeto que termina olvidado en un cajón te enseña a identificar qué impulsos dominan tus decisiones de consumo.
  • Conversaciones desafortunadas: responder de una manera que después lamentas señala una discrepancia entre tu intención y tu forma de comunicar, dándote la clave para ajustarlo.

Distinguir el error fértil del ciclo repetitivo

Tampoco debes caer en la trampa de idealizar el fracaso. No todos los errores son iguales ni dejan el mismo beneficio. Para que una equivocación tenga “mérito”, sirve distinguir entre los errores fértiles de aquellos estériles o inútiles.

  • El error fértil es aquel que impulsa una revisión de tus ideas. Te obliga a modificar un juicio previo tras analizar qué ha fallado y cómo podrías evitarlo.
  • El error estéril es la repetición sistemática de una conducta debido a la falta de reflexión. Si no te detienes a entender por qué ocurrió, el fallo se convierte en un hábito.

Algunos errores tienen consecuencias desagradables que requieren responsabilidad y reparación. Existen límites que debes considerar, como aquellos fallos que afectan a terceras personas o tienen un coste económico o personal elevado. En estos casos, la prioridad es la reparación del daño.

Cómo aprovechar tus equivocaciones

La próxima vez que detectes una equivocación, detén el reproche y realiza una pausa de análisis siguiendo estos pasos:

  1. Identifica el hecho: describe brevemente qué ocurrió sin añadir adjetivos sobre tu persona.
  2. Extrae el dato: define qué información nueva tienes ahora que antes no poseías.
  3. Ajusta la acción: decide qué cambio específico harás la próxima vez para evitar volver a cometer ese error. Por ejemplo: “He fallado al aceptar este compromiso sin revisar mi agenda; la próxima vez consultaré mi calendario antes de dar una respuesta definitiva”.

Este hábito desplaza el foco desde la culpa hacia la solución. Al convertir el error en una posibilidad de mejora, puedes convertir cada tropiezo en una lección de rigor para tu próxima decisión.

Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.