Características y propiedades nutricionales de la langosta

La langosta, igual que la gamba, el cangrejo o el langostino, es un crustáceo con un alto valor nutricional. Y aunque es conocida como un manjar de lujo, de vez en cuando puede formar parte de una comida sana y deliciosa.
Características y propiedades nutricionales de la langosta
Anna Vilarrasa

Escrito y verificado por la nutricionista Anna Vilarrasa.

Última actualización: 23 agosto, 2021

La langosta suele ser protagonista de grandes comidas en días de celebración. Y aunque muchas personas solo la comen en restaurantes, también puede ser un ingrediente perfecto para algunas recetas caseras.

En muchas regiones forma parte de platos tradicionales, aunque no es necesario complicarse mucho para obtener una comida bien sabrosa. Si quieres saber qué es y qué propiedades tiene este alimento, te animamos a seguir leyendo el artículo.

La langosta: un marisco muy valorado

Conocida con el nombre científico Palinurus elephas, la langosta es un crustáceo que vive en fondos rocosos o de coral a poca profundidad. Sus principales zonas de captura son el Mar Mediterráneo y el Océano Atlántico.

A menudo, es confundida con el bogavante por su forma y color parecidos. El mejor truco para diferenciarlos es fijarse en la cabeza. El primero presenta unas grandes pinzas delanteras y la langosta tiene unas antenas largas.

Además, a nivel externo está formada por un caparazón que cubre tanto la cabeza como el abdomen. La cola de los ejemplares adultos sirve para desplazarse y desarrolla una fuerte musculatura. Esta es la parte más apreciada a nivel gastronómico.

Composición nutricional

La langosta es un alimento bajo en calorías, pero acompañado de proteínas y un buen número de vitaminas y minerales. Estos son los nutrientes más destacados en 100 gramos de producto fresco:

  • Energía: 77 calorías.
  • Agua: 81 gramos.
  • Proteínas: 16,5 gramos.
  • Lípidos: 0,75 gramos.
  • Carbohidratos: 0 gramos.
  • Fibra: 0 gramos.
  • Cobre: 1,35 miligramos.
  • Selenio: 63,6 microgramos.
  • Zinc: 3,53 miligramos.
  • Vitamina B12: 1,25 microgramos.
  • EPA y DHA (omega 3): 170 gramos.

En su composición nutricional también se encuentra presente el colesterol. En concreto 127 miligramos por 100 gramos de langosta, lo que podría ser un valor considerable.

Sin embargo, no existe motivo para ser tomado como negativo. A día de hoy, las consideraciones acerca del colesterol y la relación con la salud cardiovascular están cambiando. No en vano ha dejado de ser un componente a limitar en la Guía Alimentaria Americana de 2020-2025.

Algunos estudios muestran que el colesterol de la dieta no está asociado con un mayor riesgo de enfermedad cardíaca. Además, el porcentaje de lípidos saturados y trans (que sí parecen ser perjudiciales) es muy bajo en la langosta.

Colesterol en la langosta.
Las consideraciones sobre el colesterol están cambiando y las nuevas recomendaciones se focalizan más en las grasas oxidadas y los lípidos trans.

Puedes seguir leyendo sobre El marisco y el colesterol


¿Qué propiedades tiene la langosta?

La langosta es un alimento con una alta densidad nutricional que pueden comer casi todas las personas. El marisco tiene una composición parecida a la del pescado, por lo que comparte con él algunos de sus beneficios para la salud.

Valor nutricional

Como gran parte de los ingredientes de origen animal, la langosta es una apreciada fuente de proteínas de alto valor biológico. Esto quiere decir que aporta todos los aminoácidos esenciales que el organismo necesita para realizar sus funciones y construir estructuras.

Además, viene acompañada de otros nutrientes muy interesantes para la salud, como zinc, selenio y vitamina B12. Es un alimento apto para una dieta saludable.

Asimismo, no contiene carbohidratos, por lo que puede formar parte de una dieta baja en este macronutriente y también de una cetogénica. Los mariscos son alimentos aptos para celíacos, siempre y cuando no se contaminen durante la manipulación y el cocinado.

Protector cardiovascular

Las enfermedades del corazón son una de las principales causas de muerte en muchos países. Y uno de los nutrientes que parece tener un efecto positivo en su prevención son los ácidos grasos poliinsaturados omega 3.

Esto es debido a la reducción de la presión arterial y de los niveles de colesterol en sangre. Además, tienen un efecto antiinflamatorio que permite proteger frente a la arterioesclerosis.

A día de hoy parece que muchas personas no llegan a las cantidades recomendadas de este nutriente. Por esto, incluir pescado y mariscos (sobre todo pescado azul y mariscos con omega 3) dos veces por semana es un hábito muy positivo.

Función cerebral y neuroprotección

En los últimos años, la evidencia científica ha descubierto lo fundamentales que son los ácidos grasos para la integridad y el funcionamiento del cerebro. Un déficit de ellos puede provocar un deterioro en el rendimiento y más propensión a padecer enfermedades cerebrales y problemas neuropsiquiátricos.

Esto es importante a lo largo de todas las etapas de la vida. Más allá de formar parte de las membranas, tienen también un papel en la síntesis de neurotransmisores cerebrales protectores y de moléculas del sistema inmunitario.

Fuente de B12

La cobalamina es una vitamina que solo se puede obtener de los alimentos de origen animal o de suplementos dietéticos. Contribuye en la formación de glóbulos rojos, al metabolismo celular, la producción de ADN y la función nerviosa.

Si bien no es una deficiencia de las más habituales, la carencia produce fatiga, debilidad muscular y daño en los nervios. También podrían aparecer problemas relacionados con el estado de ánimo.

Posibles contraindicaciones de la langosta en la dieta

En primer lugar, es necesario saber que estamos delante de un producto muy perecedero. Tanto si se compra fresca, como congelada, es necesario consumirla en un intervalo de tiempo corto. Además, es necesario manipularla de forma adecuada para evitar cualquier contaminación.

Los crustáceos tienen un potencial alérgico elevado, más que en el caso de los mariscos o los cefalópodos. Pueden causar reacciones alérgicas graves con síntomas que van desde la urticaria y el picor hasta el angioedema (hinchazón debajo de la piel).

En principio, no se ha demostrado una reactivadad cruzada con el pescado. En cambio, los pacientes con alergia a los ácaros tienen un riesgo más alto de sufrir alergia al marisco. La mejor recomendación es el cuidado la primera vez que se consume este alimento y descartarlo por completo en caso de alergia.

Otro de los riesgos ligados al consumo de alimentos marinos es la presencia de mercurio en algunas especias. Su ingesta y acumulación en el organismo acarrea serios problemas de salud. Sin embargo, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos clasifica a la langosta como un alimento con bajo contenido de mercurio.

Langostas en bandeja.
Las langostas son ingredientes costosos, pero se pueden aprovechar sus nutrientes en algunas ocasiones especiales.


La langosta se puede cocinar y comer en casa de vez en cuando

La langosta forma parte del grupo de los mariscos. Como la mayoría de ellos, es una buena fuente de proteína, vitaminas y algunos minerales. Por este motivo, añadirla a la dieta puede aportar al organismo algunos beneficios.

El problema es que no se trata de una de las especias más asequible. Sin embargo, se puede preparar en casa de vez en cuando, en comidas especiales o con invitados.

Existen muchas formas de hacerla: cocida, a la plancha, en calderetas, arroces, a la marinera. Su sabor es muy delicado y suave y combina bien con salsas como la vinagreta, la tártara o un ajo y perejil. Sea como sea, te animamos a probarla.

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