9 consejos para mantener a tu bebé abrigado en las noches frías

¿Cómo preservar la salud de tu bebé en las noches de invierno? Las claves no están solo en la vestimenta, sino que también puedes controlar otros factores. Te lo explicamos.
9 consejos para mantener a tu bebé abrigado en las noches frías
Leidy Mora Molina

Revisado y aprobado por la enfermera Leidy Mora Molina.

Última actualización: 15 julio, 2022

Mantener a tu bebé abrigado en las noches frías es imprescindible para ayudarle a regular la temperatura. Los recién nacidos están acostumbrados a la calidez del vientre materno y los factores externos representan un impacto relevante.

Dentro de la casa y fuera de ella hay que prestar atención a los detalles que mantienen al niño protegido de la gelidez nocturna. Te revelamos la trascendencia de mantener arropado a tu hijo y las maneras correctas de hacerlo.

¿Por qué es importante mantener a tu bebé abrigado en las noches frías?

Los bebés son tan vulnerables, que pierden el calor corporal 4 veces más rápido que un adulto. En un ambiente frío, los niños de meses que carecen de abrigo están más propensos a los resfriados y las gripes.

Asimismo,la exposición a bajas temperaturas en invierno podría resecar la piel del pequeño. En estos casos, lo idóneo es recurrir a la ropa confeccionada con algodón o lino, ya que son telas amables con la respiración de la dermis infantil.

Otros escenarios más graves son la congelación y los cuadros de hipotermia. Si las condiciones de salud empeoran por el frío, existe mayor riesgo de padecer patologías reumáticas, cardíacas o respiratorias.

Ten en cuenta que el sistema de respuesta neurovascular de los bebés no iguala en desarrollo al de los niños más grandes o al de los adultos. Les cuesta luchar contra el frío y, apartando el llanto, no pueden avisar lo que sienten.

Que un niño de meses esté bien abrigado por las noches, significa que dormirá sin molestias.

Temperatura indicada para casas con bebés

Una guía para padres difundida por la Asociación Española de Pediatría precisa que la temperatura en una estancia para bebés debería oscilar entre los 20 y los 22 ° C.

El modo de cerciorarse si está en los grados correctos es utilizando un termómetro de habitación. Un truco extra es percibir si el frío es tolerable para un adulto que vista ropa ligera.

Además, los padres pueden tocarle la nuca, el cuello, las piernas o los brazos al bebé. Dichas partes ofrecen mejor referencia que las manos o los pies, debido a que estos últimos casi siempre están fríos, producto de la inmadurez del sistema circulatorio periférico.

Bebé duerme sin frío.
Se conseguirá un mejor descanso del bebé si no padece frío por las noches.

Recomendaciones para mantener a tu bebé abrigado en las noches frías

Calentar el cuerpo del bebé no quiere decir que tomarás varias mantas para cubrirlo. En las noches heladas, lo mejor es que no salgas de la casa con el niño. Pero dentro de tu vivienda es conveniente poner en marcha las siguientes sugerencias.



1. Calienta la cama

Poner en el colchón de la cuna una botella plástica llena con agua caliente aporta calidez para que el bebé concilie el sueño. Hazlo media hora antes de llevar al niño.

No lo acuestes sin verificar con la palma de la mano que el nivel de calefacción alcanzado por el colchón es pertinente. Retira este calentador y, ahora sí, el bebé descansará abrigado en las noches frías.

2. Vístelo de modo adecuado

Recurre a la ropa fácil de poner y de quitar. Por lo general, a los niños de meses tienden a vestirlos con una capa adicional a la que usan los mayores.

No obstante, el Departamento de Salud y Consumo del Gobierno de Aragón señala que los bebés no requieren más capas de ropa que un adulto. Alegan que mucho abrigo perjudica tanto como ponerle poca ropa.

Lo justo sería la vestimenta cómoda y que cobije lo necesario. Como alternativas para las noches frías sirven los pijamas enterizos.

3. Envuélvelo o acuéstalo en un saco de dormir

Los sacos para descansar son prácticos y contribuyen con el sueño reparador y confortable. Envolverlo con una manta también le ayuda a dormir cómodo.

Pero no exageres con el grosor, pues las secuelas serían sudoración, sarpullido y mejillas sonrojadas, como acota la Academia Americana de Pediatría.

4. Usa equipos que climaticen

En la actualidad, es fácil encontrar accesorios que ayuden a climatizar las habitaciones. Las almohadillas térmicas que calientas en el microondas y luego trasladas a la cama destacan entre las opciones. De igual manera, el mercado ofrece lo siguiente:

  • Mantas térmicas portátiles que no dificultan los movimientos del bebé.
  • Lámparas de calor para la cama.
  • Calentadores ignífugos.


5. Elige un colchón firme y delgado

A los colchones gruesos les entra mucho aire frío, ampliando el peligro de enfermar al niño. Esto pasa porque son fabricados con materiales blandos.

En cambio, los colchones delgados y firmes benefician la temperatura corporal. Prepáralos con una sábana ajustable a la cuna e impermeable.

6. Apela a gorros y guantes

La cabeza y las manos son dos partes por las que proporcionas calor de forma rápida. Cubre al bebé con un gorro y unas manoplas de algodón. Un par de calcetines no estaría mal para abrigar sus pies.

7. Ubica la cuna en una posición estratégica

Cuando de prevenir el golpe de la brisa se trata, funciona ubicar la cuna o el moisés bastante alejado de zonas en las que haya condiciones como las planteadas a continuación:

  • Ventiladores.
  • Salidas de aire.
  • Paredes exteriores.
  • Ventanas con corrientes de aire.
  • Puertas por las que se cuele el frío.

8. Gradúa el termostato

El termostato de la casa tiene que estar en un nivel aceptable. Definir cuántos grados, depende de las características del inmueble.

Aunque ya mencionamos un rango de temperatura óptimo para el recién nacido, igual consulta con el pediatra sobre la escala beneficiosa. En especial, si el niño presenta alguna patología médica.

Termostato de la casa que tiene un bebé.
La temperatura del hogar debe regularse según un criterio de comodidad para los miembros de la casa, sin llegar a los extremos.

9. Prepárale un baño tibio

En noches frías, los baños del bebé tienen que ser cortos, de un máximo de 10 minutos, y de preferencia con agua tibia. Al sacarlo, ten su toalla y su ropa de dormir previamente calentada con alguna fuente térmica.

De este modo, tu hijo no percibirá el cambio brusco de temperatura. Revisa que las prendas no estén excesivamente caldeadas.

¿Existe algún riesgo al abrigar de más a tu bebé?

Hay un peligro al que se exponen los bebés abrigados en exceso: el sobrecalentamiento. Esta condición está relacionada con el síndrome de muerte súbita del lactante, que incrementa su prevalencia durante los meses de frío, como informa el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos.

Si bien hay que arropar a los bebés cuando duermen, no hay que abusar del abrigo. Atendiendo a las recomendaciones planteadas aquí, tu hijo pasará una noche cálida y segura.

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