Efecto McGurk: ¿escuchar palabras con los ojos?

Debido al efecto McGurk, el cerebro nos lleva a escuchar una sílaba no dicha, a partir de la lectura de labios. ¿Esto es positivo o negativo? ¿Podemos aprovechar este fenómeno?
Efecto McGurk: ¿escuchar palabras con los ojos?
Maria Fatima Seppi Vinuales

Escrito y verificado por la psicóloga Maria Fatima Seppi Vinuales.

Última actualización: 10 noviembre, 2022

Ver una textura de piel y sentir la suavidad en el cuerpo. Ver un plato de comida y evocar ese sabor, sentir que estamos degustando esa comida. De manera similar, el efecto McGurk nos habla de que sería posible escuchar con los ojos.

Es decir, a través de dicho fenómeno se establece una asociación de los sentidos. Uno de ellos anticipa al otro. Veamos de qué se trata.

¿Qué es el efecto McGurk?

El efecto McGurk es la integración entre estímulos auditivos y visuales en el lenguaje oral. Para comprender de qué se trata, pensemos en un ejemplo. Nos encontramos frente a una persona que repite la sílaba «pa» una y otra vez. Ese es el sonido que nos llega al cerebro, acompañado de un movimiento de labios.

A continuación, la persona continúa repitiendo la sílaba «pa». Sin embargo, lo que interpreta nuestro cerebro es que lo que está diciendo ahora es «fa». ¿Qué sucede?

Sucedió el efecto McGurk. Lo que la persona ahora está viendo es otro movimiento de labios que corresponde a la segunda sílaba, aunque la persona continúe diciendo la primera. Si cerramos los ojos, escucharíamos lo correcto.

El efecto McGurk indica que se le da jerarquía a lo que vemos.

En realidad, lo que estamos haciendo en el ejemplo es leer los labios. El sonido final vendría dado u orientado por una mezcla de lectura de labios y de experiencia previa.



¿A qué se debe su nombre?

El efecto McGurk recibe este nombre porque fue planteado por primera vez en el año 1976 por los psicólogos Harry McGurk y John MacDonald, al realizar distintos experimentos. En ellos estudiaban los patrones de imitación que seguían los niños al aprender el habla.

En ese caso, la conclusión a la que llegaron fue que, en ocasiones, la información visual prevalecía en la interpretación, ignorando la información que llegaba por las vías auditivas. Dicho de otro modo, aquello que vemos influye sobre lo que oímos.

A su vez, muchos investigadores refieren que el cerebro, en determinadas circunstancias, se maneja de acuerdo a un principio de inferencia causal. O sea, interpretando las señales del contexto (conoce o asocia que determinado movimiento de labios corresponde a determinado sonido), calculando las probabilidades de que determinados mensajes se presenten juntos.

Cerebro.
El cerebro puede tomar algunos atajos para resolver tareas cotidianas. El efecto McGurk estaría entre ellos.

Características del efecto McGurk

Entre las características del efecto McGurk se encuentra la de anticipación, que nos permite una cierta economía del pensamiento. Es decir, el cerebro pone a disposición sus experiencias visuales previas para entender de qué se está hablando y qué está oyendo.

En ocasiones, puede resultar de utilidad la lectura de labios; sobre todo en ambientes ruidosos. Sin embargo, también puede derivar en una confusión, ya que el cerebro nos engañaría, haciéndonos creer que escuchamos algo solo guiados por el movimiento de los labios.

Muchos de estos fenómenos o engaños perceptivos también suceden en las ilusiones ópticas.

Otro de los datos que se conoce es que el efecto McGurk, respecto a la percepción audiovisual, disminuye a lo largo del desarrollo. Por ejemplo, dado que la región del cerebro que se ocupa de la información auditiva se desarrolla antes que aquella que se ocupa de la percepción visual, entonces los niños se valen más de los sonidos que los adultos.

Por lo tanto, los niños son menos propensos a los engaños o confusiones del efecto en cuestión. Es decir, a lo largo del crecimiento, varía el modo de procesamiento de la información sensorial.

Asimismo, algunos de los factores que influyen son las distracciones visuales, la familiaridad y la estructura de las sílabas. También algunas enfermedades pueden participar de manera negativa, como las afasias, el alzhéimer y los trastornos específicos del lenguaje.

Por último, otra de las curiosidades tiene que ver con el efecto McGurk en los idiomas. Su ocurrencia varía según el lenguaje que se analice.

Aprender idiomas con el efecto McGurk.
El idioma en el que se analice el efecto permite detectar variaciones que dependerían del tipo de lenguaje empleado.


Lo visual y lo auditivo trabajan en conjunto

A través del estudio del cerebro es posible saber que el sistema visual y el auditivo evolucionaron de la mano para facilitar el desarrollo del habla. Más allá de su importancia per se, el sistema visual es un importante aliado y mediador del sistema auditivo, al colaborar en la comprensión de los mensajes.

Por ejemplo, sirve de soporte en el reconocimiento de sonidos que podrían resultar difíciles de distinguir. Asimismo, permite completar la información recibida, brindando mayor seguridad y confianza con relación a lo que escuchamos.

Tanto el auditivo como el visual son sistemas que funcionan como un equipo. Uno fortalece y respalda la acción del otro.

La importancia de conocer cómo funciona el cerebro es clave para potenciar su uso, para poder comunicarnos y adaptarnos a ciertos contextos y para hacer frente a fenómenos que afectan la percepción, como en el envejecimiento.

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