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Cómo limpiar tus joyas con diamantes según expertos de la AGS

3 minutos
Recuperar el resplandor de tus diamantes es muy fácil con este método recomendado por los expertos en joyas. Solo necesitas agua jabonosa, un cepillo suave y un paño limpio.
Cómo limpiar tus joyas con diamantes según expertos de la AGS
Publicado: 03 marzo, 2026 10:00

Los diamantes brillan con gran intensidad según cómo refleja la luz, pero también es cierto que estas gemas tienen la particularidad de ensuciarse y atraer la grasa con facilidad. El simple roce con tu piel o el uso de cremas y perfumes puede crear una capa opaca que apaga su resplandor.

Para que tus joyas luzcan como el primer día, no necesitas productos agresivos. Los expertos de la American Gem Society (AGS) recomiendan un procedimiento de limpieza sencillo que utiliza elementos que ya tienes en tu hogar, como un cepillo suave y jabón lavavajillas. Sigue estos pasos para obtener un resultado profesional.

1. Prepara una solución de agua tibia y jabón suave

El primer paso es llenar un recipiente pequeño con agua tibia y una o dos gotas de jabón lavavajillas suave. Elige una fórmula que no contenga perfumes ni agentes desengrasantes potentes, ya que pueden dejar residuos mate sobre el metal o dañar el diamante.

2. Deja la joya en remojo

Sumerge la pieza en la solución jabonosa y permite que actúe unos 20 minutos. Al ablandar la suciedad en los rincones del engaste, evitas tener que aplicar una presión excesiva luego que pueda deformar las garras que sujetan la piedra.

3. Cepilla todas las caras del diamante con suavidad

Una vez pasado ese tiempo, utiliza un cepillo de dientes nuevo de cerdas suaves. Frota con delicadeza todas las facetas del diamante y la unión con el metal, prestando especial atención a la parte posterior de la gema. Un cepillado agresivo puede causar abrasión y marcas en el pulido del oro o el platino.

4. Aclara la pieza con precaución

Una vez eliminada la suciedad, enjuaga la joya con agua tibia limpia. Antes de hacerlo, asegúrate de bloquear el desagüe del lavabo o coloca la pieza dentro de un colador fino. Esta medida de seguridad evita que un posible desprendimiento de la piedra o un resbalón accidental resulten en una pérdida por la tubería.

5. Seca la joya

El último paso es eliminar la humedad para evitar manchas de cal. Utiliza un paño de microfibra limpio o una gamuza de algodón suave que no suelte hilos. Asegúrate de que no quede agua atrapada entre el diamante y el metal antes de guardarla.

Errores comunes que debes evitar

Existen prácticas que pueden dañar tus joyas de forma irreversible. El uso de cloro o lejía es uno de los mayores peligros, ya que estos químicos reaccionan con las aleaciones de los metales y pueden corroerlas. Así, debilita las garras y aumenta el riesgo de que el diamante se caiga.

Del mismo modo, debes evitar sustancias abrasivas como la pasta de dientes y el bicarbonato. Aunque son trucos populares, pueden rayar el metal y opacar el pulido original. Tampoco utilices herramientas rígidas para quitar la suciedad incrustada, como palillos, ya que podrías aflojar la tensión del engaste.

Si tu joya combina diamantes con otras piedras, debes tener un mayor cuidado. Las gemas porosas (como los ópalos, las perlas, las esmeraldas o las turquesas) no toleran la inmersión en agua ni el uso de ciertos jabones porque pueden cambiar de color o agrietarse. Si tu pieza es mixta, tan solo límpiala con un paño húmedo o consulta con un joyero especializado.

El mantenimiento en casa ayuda a que tus diamantes brillen a diario, pero no sustituye la revisión técnica anual. Un joyero profesional puede verificar bajo el microscopio si las garras están débiles o si el metal se ha desgastado. En realidad, un brillo duradero depende de realizar una revisión regular, de proteger las piezas de químicos fuertes, limpiarlas al notarlas sucias, quitártelas antes de nadar o ducharte y guardarlas de forma individual para evitar rayones entre ellas.


Todas las fuentes citadas fueron revisadas a profundidad por nuestro equipo, para asegurar su calidad, confiabilidad, vigencia y validez. La bibliografía de este artículo fue considerada confiable y de precisión académica o científica.



Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.