Errores al lavar camisas blancas que las vuelven grises o amarillas

Las camisas y camisetas blancas dan una sensación fresca y luminosa. Pero para muchos, mantener ese color brillante puede ser una tarea cuesta arriba. Y es que tras unos meses, suelen aparecer manchas amarillas en el cuello y axilas. O incluso toda la prenda puede tomar un tono grisáceo.
Ten en cuenta que este cambio de tono en las camisas blancas tiene que ver con una serie de errores sistemáticos a la hora de lavar. Los cuales puedes corregir haciendo cambios puntuales en tu rutina de lavado.
1. No clasificar las prendas
El primer error que vuelve amarillas o grises las camisas blancas es lavarlas junto con la ropa de color. Ten en cuenta que, aunque laves la ropa blanca con otra clara, de color beige o tonos pastel, siempre va a existir una pequeña transferencia de color, que con el tiempo le da el tono grisáceo a la prenda. Por ello, lava las camisas blancas solo con otras prendas blancas.
Descubre: Manchas amarillas en las axilas de las camisas blancas: cómo eliminarlas y evitar que vuelvan
2. No revisar la etiqueta del fabricante
Aunque lavar la ropa con agua caliente ayuda a disolver mejor las grasas corporales, no siempre funciona bien en la ropa blanca. El motivo es que si tu prenda es de elastano o fibras sintéticas, el calor puede dañar el tejido haciendo que tome un tono amarillento. Para evitarlo, revisa siempre la etiqueta y elige la temperatura recomendada por el fabricante.
3. No tratar las manchas antes de lavar
Meter una camisa blanca sucia directo en la lavadora representa un error, y es que esta acción suele fijar la mancha en la fibra. En su lugar, hacer un pretratamiento de la mancha te ayudará a eliminarla. Algunas opciones para pretratar las suciedades más comunes son:
- Sudor y desodorante en las axilas. Aplicar agua oxigenada en esta zona ayuda a disolver las proteínas del sudor y las sales de aluminio de muchos desodorantes.
- Sebo y restos de maquillaje en el cuello. En este caso puedes utilizar un jabón de barra tipo Marsella en la zona y frotar suavemente con un cepillo de cerdas suaves.
- Comida o grasa en la parte frontal. Aquí debes actuar cuanto antes. Primero retira el exceso de grasa con un poco de polvo. Luego añade una gota de jabón desengrasante neutro, para que emulsione el aceite de la mancha antes de pasar a la lavadora.
En caso de que tu prenda tenga cualquiera de estas tres manchas en su superficie, evita aplicarle calor. Ya que este fija la mancha en el tejido.
4. Usar demasiado detergente o suavizante
Solemos pensar que mientras más jabón agreguemos a la colada, mejor. Pero en el caso de la ropa blanca no es así. El exceso de detergente deja residuos en la tela que pueden terminar manchándola. Lo mismo sucede con el suavizante: este producto crea una película sobre el tejido que atrapa la suciedad, generando manchas futuras. Por ello, lo mejor es evitar el suavizante a la hora de lavar tus prendas blancas.
¿Y si mi camisa blanca ya perdió el brillo?
En estos casos, debes pasar a los métodos de recuperación. Una de las alternativas más usadas es el percarbonato de sodio u oxígeno activo. Tan solo vas a remojar la camisa con dos cucharadas de percarbonato y agua tibia durante una hora. Luego aclara y lava como de costumbre. Mas no olvides revisar la etiqueta para corroborar que tu prenda sea apta para el agua tibia.
Otras opciones son el bicarbonato de sodio y el vinagre blanco. Los cuales, usados por separado en diferentes ciclos de lavado, ayudan a neutralizar olores y eliminar los restos de cal que apagan el tejido.
Por último, seca tu prenda al aire libre y en lugar ventilado. Puedes aprovechar el sol suave, pero si es muy fuerte, evítalo, ya que tiende a debilitar el tejido. De igual manera, es conveniente que pases de la secadora. Como habrás notado, el blanco se conserva mejor con lavados separados, detergente moderado, tratamiento previo de manchas y secado cuidadoso, más que con grandes cantidades de lejía.
Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.







