Mi parrilla no calienta bien: 6 posibles razones y cómo solucionarlas

Imagina que vas a hacer un asado en casa e invitas a amigos y familiares. Pero, cuando vas a encender la parrilla para hacer los alimentos, notas que apenas desprende calor, lo cual afecta la cocción y textura de la comida. Aparte de causarte frustración.
Cuando esto ocurre, lo primero que solemos pensar es que la parrilla se averió y que debemos llamar a un técnico, o de plano sustituirla. Pero, en muchas ocasiones, la falta de calor ocurre por algún desajuste que podemos resolver en casa. Para ello, presta atención y comprueba los siguientes puntos.
1. Falta de combustible
Una de las causas más comunes que hacen que la parrilla no caliente bien es la falta de combustible. En una de gas, si la bombona conserva solo el fondo líquido, puede carecer de la presión necesaria para alimentar a todos los quemadores a la vez. En cuyo caso, conviene recargarla primero.
Mientras que en modelos de carbón, un calor débil puede venir de haber almacenado el carbón en un lugar húmedo. Por ello, debes asegurarte de emplear piezas secas y densas, colocando una cantidad suficiente para el tamaño de tu parrilla.
2. Quemadores u orificios obstruidos
En las parrillas de gas, los quemadores tienden a ensuciarse con los jugos de la carne al cocinarla. Haciendo que se tapen los orificios por donde sale el gas. Esto conlleva un calor débil. Para evitarlo, debes limpiar los quemadores cada cierto tiempo, empleando un cepillo de cerdas de latón o un alambre fino, comprobando que cada uno de los orificios se encuentre despejado.
3. Mala regulación del flujo de gas
En los modelos de gas, el regulador suele incorporar una válvula de seguridad, que se puede activar por error, limitando el flujo del gas. Para devolverlo a su estado original, cierra la bombona y apaga los mandos. Luego, desconecta la manguera del tanque por unos minutos y vuelve a conectarla. Después, abre la llave de la bombona con lentitud y enciende los quemadores como lo haces siempre.
4. Resistencias o conexiones defectuosas
Ahora, si tu parrilla es eléctrica, comprueba el estado de las resistencias. Si la observas deformada o con zonas descoloridas, que no toman temperatura, puede haberse dañado y será necesario que la sustituyas. Por otro lado, el cableado también puede jugar un papel en el problema. Si utilizas un alargador muy delgado para conectar la parrilla a la corriente, es probable que no la deje obtener los vatios necesarios para funcionar con normalidad.
5. Exceso de cenizas o mala ventilación
En el caso de las parrillas de carbón, ellas necesitan que haya una corriente de oxígeno para que el mineral arda y genere calor. Pero, si las ranuras de ventilación se encuentran tapadas, el oxígeno no entrará en la parrilla y la temperatura será baja. Lo ideal es que vacíes el cenicero de la parrilla antes de comenzar a cocinar y que mantengas las rejillas de ventilación abiertas al inicio de la cocción para avivar el fuego.
6. Pérdidas de calor por la tapa y el viento
Ahora, considera que el entorno también juega un papel en el calor de la parrilla. Y es que si cocinas con la tapa abierta, en un día con mucho viento, el calor se disipará más rápido de lo que las brasas o quemadores pueden generarlo. En este caso, ubica la barbacoa en una zona resguardada, manteniendo la tapa cerrada durante unos diez o quince minutos, antes de colocar tu comida.
Si bien es cierto que hacer estas revisiones básicas puede resolver muchos problemas de calor con la parrilla, no siempre valen para todos los casos. Si notas que tu parrilla tiene olor a gas, conexiones dañadas o fallos eléctricos, deja de usarla y llama a un técnico. Recuerda que la seguridad en casa es lo primero.
Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.






