¿Poco tiempo por la mañana? Desayuna sin cocinar con este licuado de avena con miel y canela

En muchos hogares, las mañanas van a toda prisa, dejando solo el tiempo justo para vestirse, tomar las cosas y salir. En este ritmo acelerado, el primer sacrificado suele ser el desayuno. Y es que hay quienes optan por saltárselo por completo o terminan comprando algún producto azucarado y poco nutritivo de camino al trabajo.
Una alternativa de desayuno que te puede funcionar en esas mañanas de “corre-corre” es un licuado de avena con miel y canela. Lo mejor de él es que puedes adelantar el proceso, dejando la avena en remojo durante varias horas en el frigorífico, para que se ablande antes de triturarla. Así conseguirás una textura cremosa, sin necesidad de cocinar la avena.
¿Qué ingredientes necesitas?
Este licuado tan solo lleva cuatro ingredientes. Y es muy probable que tengas todos ellos en casa. Para un vaso de batido necesitarás 50 gramos de copos de avena, media cucharadita de canela molida, una cucharadita de miel pura y 250 mililitros de leche de vaca o bebida vegetal.
Ten en cuenta que el líquido que elijas influye en la cantidad de proteínas y la densidad. La leche de vaca tiene un mayor aporte de proteínas y otorga una textura más densa, mientras que la bebida vegetal es perfecta si buscas algo más ligero.
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Remoja la avena
La clave de este licuado radica en la hidratación en frío. En lugar de hervir los copos de avena en un cazo para romper su estructura dura, este método permite que absorban el líquido de forma gradual, ablandando las capas exteriores.
Tan solo vas a agregar la avena y el líquido en un tarro de cristal con tapa hermética y remover para que todas las hojuelas queden sumergidas. Luego, cierra el recipiente y guárdalo en la nevera, de preferencia durante toda la noche. Esta hidratación prolongada le dará cremosidad al licuado y evitará que queden grumos.
Prepara el batido
A la mañana siguiente, vas a agregar todo el contenido del tarro en el vaso de la licuadora, sumando la canela en polvo y la miel a tu gusto, para darle dulzor. Procesa la mezcla a una velocidad media-alta por un minuto. Así garantizas que la avena se triture y emulsione, tomando una textura aterciopelada. Luego, sirve en un vaso y disfruta. Puedes tomarlo antes de salir de casa o llevártelo y beberlo por el camino. También funciona como merienda a media mañana.
¿Qué aporta la avena?
La avena destaca por su elevado contenido de fibra soluble; en especial posee un compuesto llamado beta-glucano (β-glucano). Al entrar en contacto con los jugos gástricos del estómago, forma un gel que hace que el vaciado se haga un poco más lento. Esto lo relacionan varios estudios con una mayor sensación de saciedad, contribuyendo a que mantengas la energía hasta la siguiente comida.
Variantes que puedes probar
Ten en cuenta que este licuado de avena, miel y canela también admite modificaciones, para darle variedad y que puedes beberlo más días de la semana sin que te aburra. Por ejemplo, si le agregas yogur griego, le darás una densidad similar a la de un postre lácteo para comer con cuchara.
Mientras que si le sumas arándanos o plátano, le aportarás frescura y aumentarás el dulzor de forma natural. Perfecto si quieres prescindir de la miel. También tienes la alternativa de agregarle frutos secos para mayor consistencia y energía.
Por otro lado, aunque este licuado contiene fibras y contribuye a mejorar la sensación de saciedad, no funciona como una receta para bajar de peso. Su objetivo es el de representar una alternativa rápida y práctica para desayunar en las mañanas apuradas y sin sacrificar sabor.
Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.




