El truco de la moneda para purgar los radiadores antes de encender la calefacción

Llega el frío, enciendes la calefacción por primera vez en meses y uno o varios radiadores no calientan bien. La parte superior se queda tibia mientras la inferior sí se calienta, o escuchas gorgoteos cuando el agua circula. Antes de llamar a un técnico, puedes probar purgando los radiadores.
Purgar un radiador consiste en eliminar el aire que se ha acumulado en su interior. Ese aire ocupa espacio que debería estar lleno de agua caliente y dificulta que el calor se distribuya bien por toda la superficie. El proceso no requiere conocimientos técnicos y, en muchos casos, se puede hacer sin herramientas específicas.
Señales de que un radiador necesita ser purgado
Antes de empezar, comprueba si alguno de tus radiadores presenta estos indicios:
- La parte superior está fría o templada cuando la inferior sí calienta.
- Se escuchan ruidos de gorgoteo o borboteo cuando la calefacción está encendida.
- El radiador tarda mucho en calentarse aunque el sistema lleva tiempo funcionando.
Si alguno de estos síntomas aparece, el purgado probablemente resolverá el problema.
El truco de la moneda: cómo funciona y cuándo sirve
El purgador es la pequeña válvula que se encuentra en uno de los extremos superiores del radiador, generalmente en un lateral. Para abrirla se suele necesitar una llave de purga específica, que tiene una forma cuadrada o hexagonal que encaja en la válvula.
Sin embargo, muchos purgadores modernos tienen también una ranura en la parte superior, similar a la de un tornillo. Cuando ese es el caso, una moneda de tamaño adecuado puede encajar en esa ranura y hacer la misma función que la llave. Es un recurso práctico si no tienes la herramienta a mano.
Es importante mencionar que esto no funciona en todos los modelos. Si el purgador de tu radiador no tiene ranura visible o la moneda no encaja con seguridad, no fuerces. Algunos sistemas requieren un destornillador plano, una llave específica u otro accesorio propio del fabricante.
Paso a paso para purgar el radiador
- Apaga la calefacción y espera a que los radiadores estén completamente fríos. Trabajar con el sistema caliente aumenta el riesgo de quemarse con el agua que saldrá.
- Ten preparado un recipiente pequeño y un paño o trapo para recoger el agua que pueda salir durante el proceso.
- Localiza el purgador en la parte superior de uno de los extremos del radiador.
- Coloca el recipiente justo debajo de la válvula.
- Introduce la moneda en la ranura —y gira lentamente en sentido antihorario. No es necesario abrir del todo, con un cuarto de vuelta suele ser suficiente.
- Escucharás cómo empieza a salir aire. Ese es el sonido que indica que el proceso está funcionando.
- Cuando el aire deja de salir y empieza a fluir agua de forma continua y sin interrupciones, cierra la válvula girando en sentido contrario.
Repite el proceso con cada radiador que presente síntomas.
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Después del purgado: revisa la presión del circuito
Al purgar los radiadores se pierde una pequeña cantidad de agua del sistema. Eso puede afectar a la presión del circuito de calefacción, que normalmente debe mantenerse entre 1 y 1,5 bares en frío, aunque lo más seguro es consultar las indicaciones del fabricante de tu caldera.
Si la presión ha bajado, la caldera suele indicarlo en su manómetro o pantalla. Muchas instalaciones tienen una llave de llenado que permite reintroducir agua para recuperar la presión adecuada. Si no estás seguro de cómo hacerlo, es mejor que lo revise un técnico.
Purgar los radiadores al inicio de la temporada es una de esas tareas de mantenimiento que lleva pocos minutos y puede evitar que el sistema trabaje de forma irregular durante meses. Si después del purgado el problema persiste o la caldera muestra algún error, conviene contactar con un profesional para descartar otras causas.
Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.







