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Cómo injertar un rosal para tener flores de dos colores en la misma planta

4 minutos
Con un injerto de yema en T podrás tener flores de colores diferentes en un mismo rosal. Te explicamos cómo hacer esta técnica desde cero.
Cómo injertar un rosal para tener flores de dos colores en la misma planta
Escrito por Daniela Bernal
Publicado: 10 octubre, 2026 10:00

Si tienes un rosal en el jardín, es probable que alguna vez te lo hayas imaginado con algunas flores diferentes a las de su color original. Pues esto es posible y una manera de lograrlo es haciendo un injerto de yema en T.

Eso sí, ten en cuenta que este método no cambia el color de una misma flor. Permite incorporar una segunda variedad al rosal para que cada yema injertada desarrolle sus propios brotes y flores.

¿Qué es el injerto de yema en T y por qué se utiliza en rosales?

El injerto de yema en T, conocido como T-budding, consiste en deslizar un pequeño escudo de corteza, que contiene una yema viva, debajo de la piel de una rama del rosal receptor. Los expertos lo utilizan mucho en rosales por su alta tasa de prendimiento y por su crecimiento rápido y uniforme, dando lugar a una planta con vigor y variedad floral.

La mejor época del año para realizarlo es a mediados o finales del verano. En ese momento la corteza se despega del leño con mayor facilidad, permitiéndote sacar el escudo y colocarlo en el rosal receptor sin quebrar la rama.

¿Cómo hacer el injerto T-budding? Paso a paso

El primer paso para injertar tu rosal pasa por seleccionar las plantas. El rosal receptor o portainjerto debe ser vigoroso, sano, libre de plagas y bien hidratado. Por su parte, la rama donante —que aportará el nuevo color de rosa— debe proceder de un tallo semileñoso que haya florecido hace unas pocas semanas. Una vez elegidas, pasa a la acción:

  1. Extrae la yema. En la axila de cada hoja madura se aloja una yema vegetativa. Descarta las que ya han comenzado a brotar y elige una firme y bien formada situada en el tercio medio de la rama cortada y que tenga un pequeño rabito o pecíolo. Extráela con cuidado con la ayuda de una navaja desinfectada, en un movimiento desde abajo hacia arriba. La idea es que te quede una lámina delgada similar a un escudo.
  2. Realiza el corte en T. En el rosal receptor, elige un tramo de corteza lisa en la rama principal. Con la navaja vas a hacer un corte horizontal de dos centímetros junto a otro vertical de tres centímetros en forma de T. Levanta los bordes de la corteza con suavidad, con ayuda del borde de la navaja, sin penetrar en la madera interna.
  3. Inserta la yema. Desliza el escudete dentro de la T del rosal receptor, alineándolo con la capa verde. Después, envuelve la zona con cinta elástica de injertar, dejando el ojo de la yema al descubierto.

¿Cómo saber si la yema prendió? Cuidados posteriores

Después del injerto, debes evitar mojar la zona de unión por unas dos a tres semanas. Para saber si el injerto se prendió, vas a tocar con el dedo el pequeño trozo de pecíolo que dejaste junto a la yema. Si se desprende solo con un leve roce, el tejido vascular se soldó.

Luego, comprueba que la yema conserva un color verde brillante. En este caso, significa que funcionó y puedes pasar a retirar la cinta con mucho cuidado. Por el contrario, si la yema se arruga o toma un color negro, quiere decir que no prendió.

Una vez que los injertos se hayan fijado, es necesario que vigiles los chupones o brotes silvestres que salen bajo el injerto, ya que ellos absorben la energía que necesita la nueva variedad. Corta estos chupones a ras de tronco en cuanto aparezcan. De igual manera, considera que la yema permanecerá latente durante el invierno. Pero al comenzar la primavera conviene podar la rama del rosal, unos centímetros sobre la zona injertada, para que empiece a crecer.

Aumenta las posibilidades de éxito

Una forma de aumentar las chances de tener dos tonalidades de rosas en un mismo rosal es haciendo más injertos. Comienza colocando unas dos o tres yemas en ese mismo rosal. Y no olvides que el injerto de yema exige precisión manual; los primeros intentos no siempre prosperan. La paciencia en el corte y el cuidado posterior te permitirán disfrutar de un rosal exclusivo, que llenará el jardín de color en cada temporada.

Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.