Así puedes podar un limonero en otoño para mantenerlo sano y favorecer la cosecha

Al llegar el otoño, es común ver que algunos limoneros han perdido gran parte de su follaje, dándoles una apariencia deslucida. Esto suele deberse a las altas temperaturas del verano y al esfuerzo de sacar adelante los frutos.
Si tienes un limonero en casa y te sucede algo así, lo más probable es que pienses en darle una poda. Pero antes de tomar la tijera y comenzar a cortar, ten en cuenta que en otoño, y debido a la cercanía del invierno, no conviene hacer podas muy severas. Más bien, enfócate en retirar las ramas secas y enfermas del árbol, proteger su estructura y favorecer la cosecha de la siguiente temporada.
Distingue una rama seca de una viva
El primer paso para podar un limonero en otoño, sin afectarlo, pasa por diferenciar las ramas realmente secas o dañadas de aquellas que siguen vivas. Para ello puedes aplicar una sencilla prueba. Vas a hacer un raspado superficial con tu uña o con el filo de una navaja limpia en la rama sospechosa.
Si el tejido de abajo tiene un color verde y se encuentra húmedo al tacto, la rama sigue viva y no debes cortarla. Por el contrario, si el interior es de un tono marrón oscuro, la madera se muestra acartonada o se parte, significa que está seca y la puedes retirar con seguridad.
¿Qué brotes podar y cómo hacerlo?
Dirige tu atención a la base del tronco del limonero. En la bifurcación o cuello es probable que te encuentres con brotes o hijastros que salen por debajo de la rama principal. Estos son los chupones y conviene cortarlos, ya que absorben la savia del árbol, robándole energía.
De igual manera, retira las ramas secas y muertas identificadas antes, así como las quebradas por el viento. Haz un corte al ras de la corteza —sin dejar muñones—, con una tijera desinfectada y afilada, para evitar que el corte se contamine.
Ajusta la poda al contexto y estado del limonero
Ten en cuenta que la poda estimula la producción de brotes tiernos en el limonero, que no sobreviven a las heladas. Por ello, si vives en una zona en donde el otoño es muy frío, con heladas a la vuelta de la esquina, conviene que limites la poda a solo ramas completamente secas.
Si deseas hacer una poda profunda, lo más conveniente es que esperes a que las heladas pasen y la temperatura comience a aumentar. Es decir, a finales del invierno y principios de la primavera.
Cuidados para mantener la producción en buena parte del año
Aparte de la poda, debes darle a tu limonero otros cuidados básicos esenciales en otoño, para que se mantenga. El sustrato debe tener un buen drenaje para evitar encharcamientos. Si tienes el limonero en una maceta, es importante que esta cuente con una buena cantidad de agujeros de drenaje. Y debes ubicarla cerca de paredes soleadas y protegidas del viento.
Este árbol frutal necesita de un mínimo de seis horas diarias de sol directo para mantener activas sus hojas. En cuanto al riego, conviene reducir su frecuencia para evitar ahogar las raíces. Y pausa cualquier abono o fertilizante hasta el fin del invierno. Este estimula la producción de brotes que se congelarían ante el frío.
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La clave para podar un limonero en otoño está en hacer una ligera y enfocada en retirar ramas secas, muertas y dañadas. Así como en protegerlo del frío —con mantas térmicas o mulching—, sobre todo si vives en zonas con heladas severas. De esta forma sobrevivirá y podrá darte frutos en la siguiente temporada.
Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.






