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Cómo conseguir que tus buñuelos de viento queden huecos por dentro: trucos claves en los ingredientes

3 minutos
Si tus buñuelos se hinchan, pero quedan macizos por dentro, revisa estos consejos para preparar la masa, incorporar los huevos y controlar la fritura.
Cómo conseguir que tus buñuelos de viento queden huecos por dentro: trucos claves en los ingredientes
Escrito por Estefanía Filardi
Publicado: 25 octubre, 2026 08:00

Quizás te ha pasado que fríes los buñuelos, se hinchan en el aceite y, al abrirlos, descubres que por dentro están rellenos de masa en lugar de huecos. Esto casi siempre sucede porque hay algún fallo en la proporción de los ingredientes o algún detalle en la preparación.

La fórmula habitual que puedes seguir para orientarte y lograr un mejor resultado es de 4 huevos por cada 150 gramos de harina. Aquí verás por qué funciona, qué otros factores influyen y cómo evitar los errores más comunes.

Qué proporción de huevos y harina ayuda a que queden huecos

En la receta de los buñuelos de viento, los huevos aportan humedad y estructura a la masa. Si usas la fórmula anterior, consigues una pasta blanda que se expande al freírla. Ten en cuenta que la cantidad de huevos puede cambiar dependiendo de su tamaño. También debes considerar otros ingredientes que aportan humedad a la masa, como la leche y la mantequilla.

Por eso conviene fijarse más en la textura que en el número. La masa debe quedar lisa y brillante, y al levantar la cuchara tiene que caer despacio, formando una cinta. Si cae a chorro, está demasiado líquida, y si se queda pegada a la cuchara, demasiado espesa.

Por qué se hinchan los buñuelos al freírlos

Cuando la masa toca el aceite caliente, el agua que contiene se transforma en vapor. Ese vapor empuja desde dentro y, como la masa es elástica, forma una cavidad de aire. Al mismo tiempo, el exterior se seca y se endurece y fija la forma del buñuelo.

Todo depende de que la masa tenga la consistencia adecuada. Si está demasiado espesa, el vapor no consigue expandirla, y si está demasiado líquida, no retiene el aire y el buñuelo se desinfla.

Otros detalles que influyen en el resultado

  • Escaldar la harina con el líquido caliente: lleva a ebullición el agua o la leche con la mantequilla, añade la harina de una vez y cocina removiendo hasta que la masa se despegue de las paredes del cazo. Déjala templar unos minutos antes de añadir los huevos, porque si está muy caliente pueden cuajar al contacto.
  • Incorporar los huevos de uno en uno: añade cada huevo y mezcla hasta que se integre del todo antes de echar el siguiente. De esta forma controlas la consistencia y puedes parar cuando la masa ya está en su punto.
  • Controlar la temperatura del aceite: una referencia orientativa es mantener el aceite a una temperatura media, en torno a 170-180 °C. Si está demasiado caliente, los buñuelos se doran por fuera antes de cocerse por dentro y quedan crudos. Si está demasiado frío, absorben aceite y se hinchan peor.

Fríe pocos a la vez para que la temperatura no baje. Si no tienes termómetro, prueba con una bolita de masa: debe burbujear con suavidad y subir a la superficie sin dorarse de golpe.

Una fórmula para usar como punto de partida, no una garantía

Los 4 huevos por 150 gramos de harina son un buen punto de partida, pero lo que decide el resultado es la textura de la masa, junto con escaldar bien la harina, añadir los huevos de uno en uno y vigilar el aceite.

Ajusta en cada tanda de buñuelos, anota qué cambias y, en pocos intentos, sabrás qué proporción funciona con tus huevos, tu harina y tu cocina.

Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.