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Corte 'Shaggy' con flequillo: el estilo que rejuvenece tu rostro después de los 50

3 minutos
Si tienes el cabello fino y poco tiempo disponible, el corte soft shag, con flequillo abierto, te conviene. Es fácil de mantener y le dará frescura y movilidad a tu melena.
Corte 'Shaggy' con flequillo: el estilo que rejuvenece tu rostro después de los 50
Escrito por Daniela Bernal
Publicado: 23 enero, 2026 19:00

Nuestros gustos y estilos cambian con el paso del tiempo, y lo mismo ocurre con el corte de cabello. Puede que en los 20 o 30, un pelo largo y sin capas funcione bien, pero después de los 50, la idea es llevar un corte que aporte frescura y vitalidad al rostro. Una buena alternativa es el shag o shaggy con flequillo.

Este corte crea un efecto óptico de estilismo. Sus capas cortas alrededor de la coronilla y los pómulos aportan movimiento y elevan la mirada a la parte alta del rostro, creando un efecto “lifting”. Mientras que el flequillo enmarca el rostro y puede disimular visualmente la frente, redirigiendo la atención a los ojos. En conjunto, puede ayudarte a lograr una apariencia más juvenil y desenfadada.

¿Qué versión del shag te conviene?

Al corte shag se le pueden hacer variaciones, de acuerdo a la textura del cabello, para obtener mejores resultados. En cabellos finos y delgados, lo mejor es el soft shag, que consiste en crear capas más largas y sutiles, sin desfilar demasiado las puntas. Lo que se busca es mantener el peso del cabello en la base, para que dé la sensación de abundancia, y que el movimiento se encuentre solo en las capas superiores.

Ahora, si tienes el cabello grueso o rizado, el shag clásico es para ti. En él se trabajan las capas internas del cabello, para evitar que el peso del mismo se acumule en los laterales. Así eliminarás el exceso de pelo y los rizos se verán armónicos y naturales.

¿Qué tipo de flequillo escoger?

Aparte de las capas, el otro elemento clave del corte shaggy es el flequillo. Pero ten en cuenta que hay varias alternativas, y no todas requieren el mismo mantenimiento. Los más comunes son:

  • Flequillo abierto o cortina. La opción de menor mantenimiento y que no requiere de visitas frecuentes al salón para retoques. Se abre en el centro y cae hacia las capas laterales, justo como una cortina.
  • Flequillo recto. Es ideal si buscas una alternativa que te aporte carácter y cubra por completo tu frente. Por contra, requiere mayor mantenimiento y, si es demasiado grueso, puede endurecer tus facciones.
  • Flequillo lateral y largo. Perfecto si no te atreves a hacerte un cambio muy radical en el flequillo. Sigue el movimiento del shag y aporta suavidad visual.

¿Cómo pedir el corte shaggy en el salón?

Si sientes que el corte shaggy es para ti, a la hora de ir al salón de belleza debes pedirlo de la forma correcta a tu estilista. Lo ideal es llevar algunas fotos de referencia; ya que bien dicen que una imagen vale más que mil palabras. También enfócate en indicarle los siguientes puntos clave.

  • Longitud. Con respecto al largo, el más favorecedor después de los 50 suele ser a la altura de la clavícula, que es un punto medio entre frescura y feminidad.
  • Grado de desfilado. Puedes elegir entre un desfilado suave, que te dará sutileza, o uno profundo, para una vibra más rebelde.
  • Face-framing. La idea es que el desfilado comience a la altura de los pómulos o mandíbula, para que resalte tus rasgos.

Aunque el shag parece un corte despeinado y desenfadado, sí requiere de un mantenimiento de tu parte para verse así. Por ejemplo, una cera de texturización te ayudará a definir las puntas y evitar el encrespamiento. Y recuerda que aunque es una buena alternativa para mujeres maduras, más allá de la edad, lo más importante es que el corte se ajuste a tu persona y actitud.

Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.