Viburno: cómo cuidar este arbusto de flores blancas y pocos cuidados

Si buscas algo que dé buen resultado en el jardín con poco trabajo, el Viburnum opulus es una opción que merece considerarse.
Antes de entrar en los cuidados, conviene aclarar algo que genera confusión: no todos los viburnos tienen flores en forma de bola redondeada. Esa característica tan reconocible, que recuerda a las hortensias, es propia de ciertos cultivares de Viburnum opulus como el ‘Roseum’, también llamado bola de nieve.
Otros cultivares tienen inflorescencias más planas y abiertas, con flores exteriores decorativas y flores centrales más pequeñas. Ambos tipos pertenecen al mismo arbusto, pero el aspecto varía bastante.
Dónde colocarlo
El viburno crece bien tanto en pleno sol como en semisombra, aunque con más luz tiende a florecer con más abundancia. Si está en una zona muy oscura, la floración se reduce y el follaje puede perder parte de su color otoñal. Lo ideal es una exposición con sol directo durante al menos unas horas al día.
En cuanto al espacio, es un arbusto que puede alcanzar entre 2 y 4 metros de altura y anchura con el tiempo, dependiendo de la variedad y las condiciones. Plantarlo en un lugar donde tenga margen para crecer evita tener que podarlo constantemente para mantenerlo dentro de unos límites.
Suelo y riego
El Viburnum opulus no es exigente con el tipo de suelo, pero prefiere uno que drene bien. Los suelos compactados o muy arcillosos que retienen agua durante días pueden perjudicar las raíces. Si el suelo es pesado, mejorar el drenaje antes de plantar es un paso que vale la pena.
En cuanto al riego, el viburno necesita atención principalmente durante el primer año tras la plantación, mientras se establece.
Una vez arraigado, tolera razonablemente bien los periodos secos, aunque en veranos muy calurosos y prolongados agradece algún riego ocasional. No es una planta que necesite agua constante, pero tampoco es completamente autosuficiente en épocas de sequía prolongada.
Floración y frutos
La floración ocurre en primavera, generalmente entre abril y mayo. Las flores son blancas, y en las variedades de tipo bola de nieve forman racimos esféricos que se mantienen durante varias semanas.
Tras la floración, en los cultivares que no son ‘Roseum’ aparecen frutos rojos que persisten hasta bien entrado el otoño y que resultan atractivos para las aves. El cultivar ‘Roseum’ no suele producir frutos, ya que sus flores son completamente estériles.
En otoño, el follaje del viburno cambia de color, pasando del verde al rojo o al burdeos según las condiciones de luz y temperatura. Es uno de los atractivos adicionales de este arbusto más allá de su período de floración.
Poda
La poda no es imprescindible, pero puede hacerse para mantener la forma o renovar el arbusto si con los años se ha vuelto demasiado denso.
El momento adecuado es justo después de la floración, a finales de primavera o principios de verano. Podar en otoño o invierno elimina las yemas florales que ya están formadas y reduce la floración del año siguiente.
Si el arbusto está muy envejecido, se puede rejuvenecer cortando algunas ramas más viejas desde la base. El viburno responde bien a este tipo de poda de renovación.
El viburno es un arbusto con más recursos de los que parece a primera vista. Aporta floración primaveral, frutos en otoño y color en el follaje durante varias estaciones.
Los cuidados que pide son razonables y no requieren dedicación constante, pero sí conviene prestar atención al riego el primer año y elegir bien la ubicación desde el principio.
Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.







