La tarta de melocotón sin horno que combina crema suave y galletas crujientes

En ocasiones, queremos sorprender a nuestros amigos y familiares con una merienda dulce. Pero la idea de encender el horno y hacer preparaciones muy complejas puede terminar por desanimarnos. Si te sucede algo similar, podrías hacer una rica tarta de melocotón sin horno.
Esta opción está llena de contrastes. Combina una base crujiente de galletas tostadas con un relleno suave de queso crema y nata, además de la estrella: el melocotón. Que le aporta un punto dulce y ligera acidez al plato.
Elige los melocotones
Para esta receta puedes utilizar tanto melocotones frescos como en almíbar. Si vas por los primeros, úsalos cuando estén de temporada —entre los meses de mayo y septiembre—. Con cuatro frutos maduros, de pulpa firme, aroma dulce y tamaño mediano, bastará. Luego, pélalos y córtalos en cuadritos pequeños. Deja unos cuantos trozos picados en láminas para decorar.
Ahora, si utilizas los melocotones en almíbar, es clave que los escurras bien. Deja el contenido de una lata en un colador amplio, durante quince minutos. Después, coloca los trozos de melocotón sobre papel absorbente y presiona con otro trozo de papel con suavidad. Este paso es muy importante, ya que la humedad adicional puede afectar la consistencia del relleno de la tarta. El resto de ingredientes que necesitarás son los siguientes:
- 200 gramos de galletas María o digestivas.
- 100 gramos de mantequilla.
- 400 gramos de queso crema
- 200 mililitros de nata para montar
- 80 gramos de azúcar glas
- 10 gramos de gelatina sin sabor.
Haz la base crujiente
La base crujiente es una parte clave de la tarta, ya que contrasta con la suavidad del relleno cremoso. Para hacerla, vas a triturar las galletas en el procesador de alimentos hasta que tengas un polvo fino. Luego, suma la mantequilla derretida y mezcla hasta lograr una textura similar a la arena.
Lo siguiente es colocar una hoja de papel de horno dentro de un molde desmoldable. Sobre él, vierte la mezcla anterior y presiona con suavidad, utilizando tus dedos limpios o la base plana de un vaso limpio. Termina llevando el molde a la nevera por 20 minutos para que la grasa en la mantequilla endurezca.
Prepara el relleno
Por su parte, el relleno debe tener una mezcla de consistencia y suavidad. Comienza hidratando la gelatina sin sabor en un recipiente con un poco de agua fría, durante cinco minutos. Mientras tanto, mezcla el queso crema con el azúcar glas y, en otro recipiente, bate la nata con una batidora de mano, para darle una textura más aireada.
Lo siguiente es agregar un par de cucharadas de leche caliente en la gelatina para disolverla y sumarla al recipiente con el queso crema y azúcar glas. Agrega los melocotones troceados y la nata batida, mezclando con movimientos envolventes.
Luego, vas a verter esta mezcla en el molde, justo sobre la base crujiente, y alisar la superficie con una espátula. Termina colocando las láminas reservadas de melocotón como decoración.
Refrigera y sirve
Una vez hecha la tarta de melocotón, solo queda refrigerarla. Lo ideal es que permanezca en la nevera durante toda la noche, para que la gelatina y las grasas le den esa estructura firme pero cremosa. Pasado ese tiempo, desmolda la tarta pasando un cuchillo por el borde interno del molde.
Abre el broche lateral y retira el aro metálico, colocando la tarta en una fuente. Luego, solo te queda cortar los trozos, servirlos en los platos y disfrutar de su delicioso sabor. ¡Buen provecho!
Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.







