El método de los 6 sombreros para pensar

¿Has escuchado sobre la técnica de los 6 sombreros para pensar? Descubre todo sobre esta dinámica creativa, muy útil en entornos profesionales.
El método de los 6 sombreros para pensar
Elena Sanz

Revisado y aprobado por la psicóloga Elena Sanz.

Última actualización: 01 diciembre, 2021

El método de los 6 sombreros para pensar es una técnica para estimular el pensamiento lateral que se ha popularizado en las últimas dos décadas. Se trata de una dinámica muy práctica que tiene infinidad de aplicaciones en la vida real. Aunque con frecuencia se asocia con el entorno empresarial, en realidad en decenas de contextos se pueden aprovechar sus beneficios.

Como dinámica creativa, los 6 sombreros para pensar puede ser utilizada por niños, jóvenes y adultos. Aunque está libre de complejidades, no es infrecuente que surjan dudas sobre cómo aplicarla o en qué consiste. Hoy te presentamos todo lo que deberías saber de la mano de lo que dice la ciencia con respecto a su efectividad.

¿Qué es el método de los 6 sombreros para pensar?

El método de los 6 sombreros para pensar es una técnica presentada por el psicólogo maltés Edward de Bono en su libro Six Thinking Hats (1985). Consiste en una dinámica de grupo que permite a los participantes alternar entre diversos procesos de pensamiento orientados a un único fin.



Los investigadores no dejan de señalar su efectividad para construir lluvias de ideas, orientar la toma de decisiones en momentos críticos y mediar en la resolución de problemas organizacionales. Además de esto, la técnica de los 6 sombreros para pensar también puede ser útil para lo siguiente:

  • Desarrollar la capacidad de liderazgo.
  • Fomentar el pensamiento crítico.
  • Mejorar la gestión de proyectos.
  • Aumentar la productividad.
  • Abordar un problema desde diferentes puntos de vista.
  • Facilitar la comunicación de un grupo.
  • Trasladar a los participantes fuera de su zona de confort.

En definitiva, se trata de una dinámica muy útil que se usa en entornos empresariales, en las escuelas, en las universidades y en cualquier situación que amerite resolver un problema. Permite evaluar estos desde diferentes ángulos e involucrar en el proceso a todos los participantes para lograr un resultado más plural.

¿Cómo se usa el método de los 6 sombreros para pensar?

Los 6 sombreros para pensar sirven para el trabajo
En los entornos laborales es muy importante evaluar cada uno de los aspectos de las decisiones que se toman, para lo cual puede optarse por diferentes técnicas.

Tal y como indica su nombre, la dinámica consiste en 6 sombreros de colores. Cada uno de estos representa un modelo de pensamiento, uno que el portador debe asumir e interpretar durante la dinámica. Los sombreros se alternan entre los participantes, no sin antes ofrecer una visión desde el punto de vista del sombrero de turno.



Los colores tradicionales de los sombreros son blanco, amarillo, negro, rojo, verde y azul. Por supuesto, estos colores son referenciales y se pueden representar de diversas maneras (lazos de colores, por ejemplo). Veamos qué significan los colores y qué papel debe representar su portador.

Sombrero blanco

Quien porta el sombrero blanco se encarga de ofrecer y reunir la información desde un punto de visto objetivo o neutro. Dicho de esta manera parece algo sencillo, aunque en la práctica apegarse a este criterio puede ser complicado.

Su portador se basará en los hechos para abordar un problema, analizando metódicamente todas las variables tangibles que tiene a su disposición. No utiliza suposiciones, tampoco trabaja con información que no está sobre la mesa.

Aquel que use el sombrero blanco se encargará de analizar los datos con rigor, sin emitir un juicio de valor personal en algún momento. También es el responsable de recolectar la postura de los demás, procesarla y resumirla. Se denomina en ocasiones sombrero fáctico.

Sombrero amarillo

La persona que use el sombrero amarillo se encargará de valorar los hechos desde un punto de vista lógico optimista. Esto está en orden con su color, ya que el portador es el encargado de ofrecer luz, brillo y claridad al panorama que se tiene delante.

Todo el análisis que se hace parte de la base del positivismo, de manera que el vaso siempre se verá medio lleno. Por supuesto, esto siempre se debe hacer desde una postura realista siempre y cuando nunca se aluda al aspecto negativo del proyecto, la solución o el problema.

Las ideas que se aporten contrastarán con las demás del grupo, y alentarán a que se valoren los beneficios por encima de las desventajas. También se le conoce como sobrero del optimista.

Sombrero negro

Contrario al caso anterior, el sombrero negro evalúa el panorama desde un prisma lógico pesimista. Quien use este sombrero se encargará de señalar los riesgos, las dificultades, las consecuencias y las pérdidas que puede representar asumir determinada decisión.

También es el encargado de apuntar las inquietudes, las dudas, las variables que aún no se han destacado; así como invitar a los demás a asumir una actitud cautelosa frente a la situación. También se le conoce como el sobrero del juez.

Sombrero rojo

Los 6 sombreros para pensar incluyen el sombrero rojo
Aquel que lleve puesto el sombrero rojo debe aprovechar todo lo que el terreno subjetivo tiene que ofrecer: corazonadas, creencias y confianza.

En la dinámica de los 6 sombreros para pensar, el sombrero de color rojo valora los hechos a través de la intuición y los sentimientos. Por tanto, y contrario a todos los demás, evalúa el panorama solo a través de un enfoque subjetivo. De esta manera, permite hacer suposiciones y dar rienda suelta a las corazonadas.

No es necesario que las ideas que se presenten estén justificadas desde el punto de vista racional. Basta con que se basen en emociones para tener validez, aun cuando esto implique contrastar con todas las que se han dado. Es importante tener en cuenta que no se basa solo en emociones positivas; también se pueden aportar emociones negativas.

Por ejemplo, se pueden aportar sentimientos de aprobación, felicidad y alegría; pero también de disgusto, miedo y temor. Es un sombrero muy versátil, ya que permite encarnar un poco de todos los demás; aunque siempre desde la subjetividad. Se conoce también como sobrero del corazón.

Sombrero verde

Quien use el sobrero verde sobre su cabeza se encargará de aportar nuevas ideas al grupo. Su portador explorará la mayor cantidad de ideas posibles, de manera que estas se perfilen como una alternativa a la principal. Consiste en asumir un papel creativo para construir nuevos caminos por donde avanzar.

Deja a un lado el conservadurismo, la mesura, la comodidad y la seguridad para arriesgarse a considerar nuevos horizontes. Entre todos los que conforman la dinámica de los 6 sombreros para pensar es aquel que fomenta mejor el pensamiento lateral.

Este sombrero invita a salir de la zona de confort, a evitar conformarse con una sola solución y a motivarnos a pensar siempre en varias alternativas. Aquel que lo use debe aportar la mayor cantidad de ideas, siempre y cuando esas sean razonables de acuerdo con lo que se discute. Se conoce también como sobrero creativo.

Sombrero azul

Por último, la dinámica se complementa con el sombrero azul. Este funciona como un director de orquesta: controla todo el proceso y dirige los aportes que hace el grupo. En este sentido, quien lo use se encargará de anotar las ideas, distribuir la palabra, indagar más acerca de un aporte y sacar las conclusiones.

En definitiva, quien usa el sombrero azul se encarga de gestionar la dinámica y garantizar que se cumpla tal y como se ha estipulado. Es un símbolo del pensamiento estructurado y, aunque no hace aportes directos, al funcionar como moderador puede hacer preguntas o pedir que se profundice más sobre una idea ambigua de un participante.

Tal y como hemos señalado, la dinámica de los 6 sombreros de pensamiento consiste en alternar los sombreros. Si están sentados en una habitación, se pueden cambiar los sombreros de derecha a izquierda, así mantienen un orden para evitar confusiones.

No existe un límite de tiempo para esta técnica. Todo depende de la seriedad y el compromiso con la cual se asuma. Por ejemplo, es posible que pasen varias horas (e incluso días) discutiendo las ideas de una sola ronda, o que esta se agote en solo un cuarto de hora.

Por último, recuerda que la dinámica no se limita a seis personas. Pueden forman grupos de dos, tres o cuatro personas con un mismo sombrero; de manera que entre ellos se den un momento para contrastar los aportes. No dejes de utilizarla si quieres evaluar diferentes puntos de vista hacia un mismo problema.

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