¿Qué es el nistagmo o movimiento ocular involuntario?

El nistagmo se caracteriza por un movimiento ocular incontrolable que advierte una enfermedad subyacente.
¿Qué es el nistagmo o movimiento ocular involuntario?
Samuel Antonio Sánchez Amador

Escrito y verificado por el biólogo Samuel Antonio Sánchez Amador.

Última actualización: 21 junio, 2023

Los movimientos oculares anormales suelen causar gran preocupación en las personas. En este sentido, representan un alto porcentaje de los motivos de consulta médica. Dentro de este grupo, el nistagmo destaca por ser una señal evidente de que algo no anda bien en nuestro sistema nervioso. Conoce más a continuación.

De acuerdo con la Academia Americana de Oftalmología, el nistagmo se describe como un movimiento involuntario, rápido y rítmico de uno o ambos globos oculares. En este sentido, el ojo puede moverse de forma vertical, horizontal o giratoria sin que la persona pueda controlarlo. En general, se asocia con problemas en la visión, el equilibrio y la coordinación.

En la actualidad, el nistagmo se clasifica en congénito o adquirido según su edad de presentación. Un estudio de la Revista Chilena de Pediatría, describe que el  87 % de los casos congénitos son diagnosticados antes de los 6 meses de edad. Por fortuna, es un síntoma que cuenta con tratamiento médico, cuyo pronóstico mejora con un abordaje profesional temprano.

Características del nistagmo

El movimiento ocular involuntario se caracteriza por oscilaciones de ida y vuelta, con respecto a la posición inicial. Hablamos de nistagmo pendular cuando la velocidad de movimiento de cada oscilación es similar, mientras que si el inicio es lento y el retorno es rápido, nos referimos a un nistagmo en resorte, según un estudio publicado en Medicentro Electrónica.

En general, existen cuatro características que definen a este síntoma. Tal es el caso de la amplitud, la dirección, la intensidad y la frecuencia.

  • Amplitud. Es el desplazamiento máximo que realizan los ojos en cada oscilación.
  • Dirección. Está dada por el sentido de movimiento de los globos oculares. Como ya se mencionó, puede ser vertical, horizontal o rotatorio.
  • Intensidad. Se atribuye a la fuerza de movimiento de cada oscilación.
  • Frecuencia. Define el número de oscilaciones oculares por minuto.

Además, al evaluar el movimiento ocular es posible observar una posición de bloqueo o punto cero. Se trata de una región del campo visual en la que la intensidad del nistagmo disminuye.

¿Por qué se produce el nistagmo?

En termino generales, este síntoma es originado por una alteración del mecanismo encargado de mantener la fijación foveal. Esta última no es más que la capacidad del ojo de enfocar un objeto sobre el punto de mayor agudeza visual, o fóvea, para obtener una imagen detallada.

La fijación foveal depende del sistema vestibular. Una red de neuronas encefálicas que detectan la posición del cuerpo utilizando información que proviene del oído. De esta forma, es posible mantener fija la mirada durante los cambios de posición de la cabeza.

De acuerdo con un estudio de la revista Areandina, existen tres fenómenos que pueden desencadenar el nistagmo. Entre ellos, están los siguientes:

  • Funcionamiento anormal del sistema de movimiento ocular. 
  • Desequilibrio en la capacidad de seguimiento ocular.
  • Compromiso del sistema vestibular, en el oído o el tronco encefálico.


Causas de nistagmo

Como ya se mencionó, el nistagmo puede ser de origen congénito o adquirido. La forma congénita suele iniciar entre las tres semanas y los seis meses de edad. En general, afecta ambos globos oculares del niño, suele ser hereditario y el riesgo de padecerlo aumenta si se cuenta con familiares directos que presenten esta afección.

De acuerdo con una publicación de Stat Pearls, el nistagmo infantil se correlaciona con afecciones como el albinismo, la ausencia congénita del iris, las cataratas congénitas y la falta de desarrollo de los nervios ópticos.

Por otro lado, el nistagmo adquirido aparece de forma progresiva o aguda en etapas avanzadas de la vida. Este puede ser originado por diversas condiciones, dentro de las cuales destacan las siguientes:

  • Intoxicación por medicamentos, como el litio y la fenitoína.
  • Vértigo posicional benigno.
  • Laberintitis.
  • Enfermedad de Ménière.
  • Traumatismo craneoencefálico.
  • Enfermedad cerebrovascular (EVC).
  • Consumo crónico de alcohol y drogas. 
  • Sífilis.
  • Enfermedad de Lyme.
  • Tumores cerebrales.
  • Esclerosis múltiple.

Síntomas comunes

En la mayoría de los casos, el nistagmo se acompaña de vértigo, en especial, si está asociado a alteraciones de origen vestibular. Además, es posible evidenciar las siguientes manifestaciones:

  • Mareos y náuseas.
  • Visión borrosa. 
  • Sensación de movimiento del entorno.
  • Sensibilidad a la luz.
  • Problemas para ver en la oscuridad.

De igual forma, es común que las personas mantengan una posición anormal de la cabeza. Esto último, ya que los pacientes tratan de compensar la visión borrosa, inclinando o doblando el cuello, y esforzando la mirada para detallar las imágenes.



¿Cómo se diagnostica el nistagmo?

El diagnóstico del movimiento ocular involuntario requiere una valoración profesional exhaustiva, con énfasis en la exploración del oído interno, la respuesta ocular y el sistema nervioso. Esto, con el fin de detectar el problema subyacente que origina esta condición.

En ocasiones, el médico puede realizar diversas maniobras para evocar el nistagmo. Un ejemplo de ello, es pedirle al paciente que gire sobre sus pies por 30 segundos, para luego detenerse y enfocar la mirada en un objeto. El estímulo hará más evidente el movimiento ocular involuntario y orientará sobre la gravedad del mismo.

De igual forma, la tomografía axial computarizada y la resonancia magnética son pruebas de imagen que permiten orientar el diagnóstico en caso de una afección del sistema nervioso central. Otros exámenes útiles son los siguientes:

  • Electrooculografía. Mide el movimiento ocular a través de pequeños electrodos.
  • Electronistagmografía. Evalúa la reacción del sistema vestibular con base en el movimiento de los ojos.

Tratamiento médico

En la actualidad, no existe un tratamiento definitivo para el nistagmo congénito. Por otro lado, la terapéutica del nistagmo adquirido varía según la causa subyacente. En los casos asociados a infecciones o consumo de medicamentos, es posible que el trastorno desaparezca al corregir el desencadenante.

Se requiere un abordaje multidisciplinario de la mano de especialistas en oftalmología, neurología y otorrinolaringología. De esta forma, es posible minimizar el movimiento involuntario de los ojos y aliviar los síntomas que acompañan a esta condición.

Los síntomas oculares se pueden corregir con el uso de toxina botulínica en inyecciones periódicas. Según un estudio de Archivos de la Sociedad Española de Oftalmología, este tratamiento causa una reducción de la amplitud del nistagmo, un incremento parcial de la agudeza visual y una mejoría de la postura anómala de la cabeza.

Así mismo, se pueden utilizar lentes de contacto o anteojos especiales para mejorar la capacidad visual. Además, en ciertos casos se indica cirugía para recolocar los músculos que permiten el movimiento del ojo.

Nistagmo: ¿qué recordar?

Como ves, el nistagmo es un movimiento ocular involuntario asociado a múltiples condiciones. Las principales causas son de origen vestibular, ocular o neurológico. Este puede aparecer en la infancia o en algún punto de la vida adulta.

Por fortuna, es una condición de baja prevalencia que puede ser detectada tempranamente. Ante cualquier duda, consulta con tu médico de confianza. Los profesionales en salud son los únicos capacitados para atender esta afección y mejorar tu calidad de vida.


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