Bol de avena: 5 ideas para variar el sabor y no repetir siempre lo mismo

La avena es un clásico en lo que a desayunos se refiere. En muchos hogares, las gachas representan el inicio del día. Pero comerlas siempre en la misma presentación sin más puede llegar a aburrirnos durante la semana.
Hay quienes recurren a los siropes o mermeladas comerciales para darle variedad. Pero estos productos suelen estar cargados de azúcares y pueden hacerla pesada. La clave para mantener el interés en el bol de avena reside en utilizar copos naturales y jugar con ingredientes reales, que aporten matices dulces o salados.
1. Avena con manzana, canela y nueces

Esta es una opción de desayuno reconfortante, ya que recuerda a una tarta de manzana tradicional, aprovechando el dulzor natural de la fruta. Hacerlo es muy sencillo. Cocina los copos de avena en agua o leche y suma media manzana pelada y cortada en dados pequeños.
El calor hará que la fruta se ablande y libere sus jugos naturales. Luego solo sirve en un plato y coloca un puñado de nueces y una pizca de canela por encima. Las primeras le aportan grasas saludables y textura al platillo, mientras que la canela potencia el aroma cálido.
2. Avena con yogur, frutos rojos y semillas

Ahora, si tienes el tiempo justo en las mañanas, opta por un bol de avena frío. La noche anterior mezcla los copos de avena con yogur natural o griego y mételo a la nevera. Esta hidratación previa le dará una textura cremosa, similar a un pudín. En la mañana suma un puñado de frutos rojos para equilibrar el platillo, así como una cucharada de semilla de calabaza, que le aportará crocancia.
3. Avena con plátano, cacao y crema de cacahuate

En caso de que sepas que tu día va a ser muy exigente o de que vayas a entrenar, necesitarás de un desayuno que te aporte mayor energía. En este caso podrías cocinar la avena en una cazuela e incorpórale medio plátano machacado y una cucharadita de cacao en polvo puro. El plátano le dará dulzor natural al bol y el cacao el toque y tono achocolatado.
Al momento de servir, agrega una cucharada de crema de cacahuate 100 % natural en el centro. El calor hará que se funda, dándole mayor sabor y un extra de proteínas vegetales.
4. Avena tropical con mango, coco y chía

¿Quién dijo que la avena funciona solo para recetas pesadas de invierno? Puedes hacerla ligera si utilizas ingredientes tropicales. Comienza cocinando la avena con bebida vegetal de coco y deja que temple en un cuenco por unos minutos.
Después, suma cubitos de mango maduro como topping, así como unas lascas de coco tostado y semillas de chía previamente hidratadas en agua para aportar fibra. El contraste de sabores lo hace un desayuno ligero y estimulante para los días templados.
5. Avena salada con huevo, aguacate o verduras

Si deseas un desayuno salado, entonces este platillo con avena es para ti. Cocina los copos con caldo de verduras y una pizca de sal marina, para crear una base cremosa, similar a la de un risotto.
Luego, vas a sumar un huevo cocinado a la plancha encima, cuidando que quede con la yema suave, unas lajas de aguacate maduro y espinacas tiernas salteadas con ajo. Al romper la yema sobre la avena caliente, los sabores se mezclan, creando un plato reconfortante y nutritivo.
La avena puede adaptarse a tu gusto, el tiempo disponible que tengas en la mañana y la saciedad que quieras lograr. De manera que le puedes dar variedad de forma sencilla, bien sea cambiando la fruta, las especias o los toppings. Estas ideas que te damos son solo un abrebocas. Atrévete y crea tus propias combinaciones para el desayuno.
Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.







