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Cómo asar castañas en una sartén normal sin necesidad de horno

3 minutos
Ni horno ni sartén perforada. Con una normal del día a día podrás asar tus castañas en minutos. Te contamos cómo.
Cómo asar castañas en una sartén normal sin necesidad de horno
Escrito por Daniela Bernal
Publicado: 23 octubre, 2026 20:00

El otoño ya está aquí, y con él la llegada del frío y también de las castañas. Este fruto seco destaca por su sabor con fondo rústico y ligeramente dulce, con aroma ahumado. Si quieres hacerlas en casa, seguro piensas que necesitas encender el horno durante casi una hora o disponer de una sartén perforada para castañas en casa.

Pues te diremos que hay una tercera alternativa para asarlas: una sartén común y corriente. Con su ayuda podrás lograr un fruto con la cáscara tostada, el interior tierno y una piel que se desprende con suavidad. Tan solo debes aplicar los tiempos de cocción correctos y hacer un par de ajustes durante la cocción.

Elige las castañas

El primer paso para asar las castañas en la sartén pasa por elegir bien los frutos. Busca aquellos que se sientan pesados y densos en la mano, con la piel lisa, brillante y de un color marrón uniforme. Una vez elegidos, lávalos bajo el grifo para retirar cualquier resto de tierra o suciedad, y sécalos muy bien con un paño limpio.

Hazles el corte de seguridad

Este paso es uno de los más importantes. Con la ayuda de un cuchillo afilado, vas a hacer un corte en forma de cruz en la “pancita” o cara curva de la castaña. El corte debe atravesar tanto la corteza dura exterior como la piel fina interna. Esto evita que, al cocinar las castañas, el vapor se acumule dentro de ellas y se revienten en la sartén, pudiendo causar un accidente.

Dales un remojo previo

Aunque este paso no es obligatorio, es muy ventajoso para la cocción en sartén. Y es que el agua penetra a través del corte y rehidrata los tejidos de la castaña, reduciendo el riesgo de que la pulpa quede seca y dura al masticar. Tan solo vas a poner el fruto seco en remojo con agua templada, por unos 15 minutos.

Cocina las castañas

Pasado el tiempo de remojo, escurre las castañas y colócalas en una sartén antiadherente, sin ningún tipo de aceite ni agua, y en una sola capa. Evita amontonarlas, ya que impides que el calor llegue a ellas de manera uniforme, quedándo crudas.

Luego, lleva la sartén a fuego medio-bajo y tapa para retener el calor y crear un ambiente similar al del horno. Cada tres o cuatro minutos remueve las castañas para que no se quemen. De igual manera, evita subir el fuego.

Sabrás que están listas cuando los cortes se abran y la pulpa se sienta tierna al presionar con suavidad. Esto suele suceder alrededor de los 20 minutos de cocción; más varía dependiendo de la sartén y del tamaño de las castañas.

Prueba el truco del paño para pelarlas

Una vez asadas las castañas, están listas para comerlas; mas para hacerlo debes pelarlas. Un sencillo truco para ello —sin que se desmoronen— consiste en colocar las castañas calientes en un trapo de cocina, envolverlas con él y dejarlas reposar por cinco minutos.

Pasado ese tiempo, pasa a pelarlas mientras conservan calor, pero son manipulables al tacto. Este reposo crea un efecto “sudado”, haciendo que la cara interna de la cáscara se ablande y sea más fácil quitarla.

Como habrás notado, asar castañas en una sartén normal es muy sencillo. Así que si tienes antojo de este fruto seco y no quieres encender el horno, pon en práctica esta técnica y disfruta en poco tiempo de su delicioso sabor.

Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.