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4 formas de usar el amaranto en tus comidas diarias sin aburrirte

3 minutos
Si cocinas el grano de amaranto con leche, podrás hacer un porridge cremoso, perfecto para variar el clásico de avena y desayunar rico.
4 formas de usar el amaranto en tus comidas diarias sin aburrirte
Escrito por Daniela Bernal
Publicado: 15 agosto, 2026 08:00

El amaranto es un alimento que ha ganado mucha popularidad en la actualidad, debido a su densidad nutricional. Pero, a pesar de ello, son muchos los que no saben cómo introducirlo a sus comidas, más allá de usarlo como topping de un yogur.

Lo cierto es que el amaranto se caracteriza por su versatilidad y vale tanto para preparaciones saladas como dulces. Ofreciendo un abanico de texturas que pueden transformar desayunos, almuerzos y cenas con facilidad.

1. Utiliza el grano cocido

A diferencia del arroz, cuyos granos se mantienen separados, el amaranto cocido tiende a soltar almidones que crean una textura más cremosa. Esta característica lo hace ideal para diversos platillos como:

  • Porridge. Si hierves el grano a fuego lento, con el doble de cantidad de leche entera o vegetal y removiendo de forma constante, obtendrás unas gachas untuosas y perfectas para el desayuno. Completa el plato con un toque de fruta fresca o canela.
  • Polenta. Con el amaranto también puedes hacer una especie de polenta, que funciona muy bien como acompañamiento de carnes. Tan solo hierve el grano con agua, en una cantidad menor que la de la idea anterior, para que tome una textura más espesa y con carácter.
  • En sopas y guisos. También tienes la opción de sumar un par de cucharadas de amaranto a una sopa de verduras o incluso a un guiso con mucha salsa. Actuará como espesante, dándole cuerpo a la preparación.
Es importante que, a la hora de cocer el grano, sigas las indicaciones del paquete. Y es que la cantidad de líquido puede ajustarse si deseas un resultado más espeso o suelto.

2. Mezcla con otros cereales

Otra alternativa para sumar el amaranto a tus comidas pasa por mezclarlo con otros granos cocidos, como el arroz o la quinoa, en una menor proporción que los últimos. De esta forma, te puede servir para darle un giro interesante a bowls con vegetales y proteínas. O incluso para sumarlo a una ensalada y otorgarle una textura variada, para que no sientas que siempre comes lo mismo.

3. Usa la versión inflada

Esta es, quizás, la forma de consumir el amaranto más conocida. Funciona como un excelente topping, no solo para yogures de desayuno, cena o merienda. También vale para darle un toque crujiente a un bowl de frutas o incluso a cremas de calabacín o espinacas.

Además sirve para hacer tus propias barritas de granola caseras, otorgándoles una mayor ligereza que las que llevan solo avena. Ten en cuenta que puedes comprar el amaranto ya inflado o hacerlo en casa. Para ello, tan solo debes tostar las semillas en la sartén, en tandas pequeñas, y moverlas de forma constante, ya que pueden quemarse con facilidad.

4. Prueba la harina de amaranto

También tienes la opción de usar el amaranto molido en tus recetas de repostería, siendo muy interesante para hacer tortitas, muffins y otras masas. Les dará una humedad interna muy agradable. Si vas por esta alternativa, lo ideal es que la combines con la harina que uses de forma habitual, ya que si haces la preparación al 100 % con amaranto, puede generar masas muy densas.

La clave para usar el amaranto sin aburrirte reside en la variedad. La idea es que alternes sus presentaciones (cocido, inflado y molido), y lo utilices tanto en preparaciones dulces como saladas o crujientes, en lugar de buscar una única “receta de amaranto”.

Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.