Patatas baby crujientes: ¿quedan mejor al horno o en sartén?

Las patatas baby son una excelente guarnición. Por su tamaño pequeño y textura, combinan muy bien con distintas proteínas; tal es el caso del pescado, pollo, solomillo de cerdo o carne de res. Una duda común sobre ellas es cuál es el método de cocción más adecuado: ¿la sartén o el horno?
Y te diremos que no hay un ganador indiscutible para todos los días. La elección varía de acuerdo a factores como el tiempo del que dispones para cocinar, la textura que deseas obtener y la cantidad de patatas que necesites. Te contamos en qué circunstancias es mejor uno u otro.
¿Cuándo utilizar el horno?
Si tienes una familia numerosa o vas a cocinar para varios comensales, el horno es la mejor alternativa. El motivo es que te permite hacer una mayor cantidad de patatas de una vez, con el mismo esfuerzo; tan solo llenando una bandeja. Y mientras se están cocinando, puedes aprovechar el tiempo y utilizarlo en otro platillo, ya que no tendrás que estar pendiente del fogón.
Considera que en el horno, la cocción se realiza de una manera uniforme. El resultado final es una patata con un tono dorado regular y parejo, perfecta para acompañar un asado, por ejemplo.
¿Y cuándo es mejor la sartén?
Ahora, si estás corta de tiempo y cocinas solo para una o dos personas, la sartén es la opción ideal. En ella, el calor es más directo y agresivo, lo que hace que el tiempo de cocción se reduzca.
Eso sí, este método requiere de una mayor atención de tu parte y que controles muy bien el fuego. Ya que demasiado calor quemará las patatas y uno muy bajo impedirá que la piel se selle. En este caso, el resultado final es una textura rústica, con los bordes más marcados y dorado en los puntos de apoyo con la sartén.
Consejos para unas patatas baby crujientes
Más allá del método de cocción que elijas, hay ciertos puntos comunes que debes tener en cuenta a la hora de cocinar tus patatas baby, para que queden crujientes y deliciosas. Uno de ellos es cortarlas en mitades o cuartos, esto para que tengan una mayor superficie de contacto con la sartén y además, reducir el tiempo de cocción.
De igual manera, debes secarlas muy bien antes de llevarlas al horno o sartén. Y es que si queda humedad en la patata, generará vapor que resultará en una piel blanda y correosa. Para evitarlo, sécalas muy bien con un paño de microfibras antes de cocinar.
Otro punto clave es distribuir bien las patatas en la superficie de la bandeja para horno o sartén. Evita amontonarlas, ya que el calor no les llegará de manera uniforme y quedarán algunas blandas y poco cocidas. Y utiliza un toque de aceite de oliva o mantequilla para conducir el calor de forma más eficiente y mejorar el dorado.
Cocinar de una forma más eficiente a diario también depende de saber qué técnica acompaña mejor la energía del día. A final de cuentas, con ambos métodos podrás disfrutar de unas patatas deliciosas, que sorprenderán a tus amigos y familiares.
Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.







