Recetas rápidas de calabacín que no llenan la cocina de platos

Imagina que llegas a casa, con un hambre voraz, después de un duro día en el trabajo. Es muy probable que en ese contexto, lo que menos te apetezca sea ponerte tras los fogones. O incluso, puede que el problema no sea cocinar en sí, más bien el pensar en la montaña de platos que tendrás que lavar después.
En esos días, el calabacín puede volverse un gran aliado. Se trata de un vegetal que se cocina en tiempo récord, no requiere pelado obligatorio y posee un sabor neutro, capaz de absorber cualquier especia o acompañamiento. Además, si ajustas un par de estrategias en la cocina, podrás prepararlo sin ensuciar muchos utensilios.
1. Salteados rápidos

Una receta sencilla que puedes hacer con el calabacín, ensuciando muy poco, es un salteado. Comienza cortándolo en julianas, junto con una zanahoria y media cebolla. Lleva a la sartén, con un chorrito de aceite, la zanahoria y la cebolla, para después incorporar el calabacín.
Cuando estén tiernos, agrega una proteína ya cocida, como garbanzos de lata o atún. Luego solo queda servir. En este platillo habrás ensuciado cuatro utensilios: la tabla de picar, un cuchillo, la sartén y una paleta de madera.
2. Bandejas de horno

Esta idea es perfecta si no tienes ganas de estar tras los fogones. Tan solo vas a cortar un calabacín en rodajas, pollo en tiras y unos trozos de brócoli. Toma una bandeja refractaria y colócale papel de horno encima, para que no tengas que refregarla después.
Luego solo te queda agregar los ingredientes en la bandeja y sazonarlos con sal, pimienta y tus hierbas favoritas. Lleva al horno de 15 a 20 minutos y sirve. Lo mejor de esta receta es que no ensucias ningún recipiente intermedio, ya que el sazonado lo haces en la propia bandeja.
3. Tortillas o revueltos

Las tortillas y revueltos son de esos platillos ricos que no llevaban mucho tiempo de preparación. Para evitar que el calabacín suelte demasiada agua y arruine la textura de la tortilla, rállalo directamente sobre la sartén, con una gota de aceite. Este truco hará que la humedad se evapore rápido.
En ese momento, agrega los huevos batidos encima y queso o jamón en cubitos para darle profundidad. Este plato se resuelve en un tiempo mínimo y ensucia muy poco, ofreciendo una textura jugosa.
4. Acompañamientos ligeros

El calabacín no solo puede servirte para preparar platos principales, también vale para acompañar otras comidas. Por ejemplo, si lo cortas en láminas gruesas y las llevas a la plancha, con aceite de oliva, sal y un poco de orégano, funciona como sustituto del pan.
También tienes la opción de comer el calabacín crudo a modo de carpaccio vegetal. Para ello vas a usar el pelador de patatas y conseguir láminas finas, extenderlas en un plato y añadir un poco de sal gruesa y aceite de oliva.
Como habrás notado, el calabacín es un ingrediente versátil y fácil de cocinar. Con él podrás hacer comidas sencillas y cargadas de sabor, sin emplear demasiado tiempo ni lavar montañas de platos después.
Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.







