¿Qué tipos de aditivos alimentarios existen?

23 Octubre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el nutricionista Saúl Sánchez Arias
Es muy difícil evitar por completo la ingesta de aditivos alimentarios, aunque en ocasiones moderar su consumo puede traer efectos beneficiosos para la salud. Te contamos sobre los más utilizados en la industria de los alimentos.

Los aditivos alimentarios son una serie de sustancias que se utilizan en el marco de la industria para enfatizar las características organolépticas de los alimentos o para mejorar su conservación. Aunque en su mayoría son seguros para la salud, existen algunos de ellos que generan discrepancias entre los expertos.

Antes de comenzar, es necesario tener claro que existen aditivos alimentarios de distintos tipos, por lo que se clasifican en grupos. Algunos son inocuos para el organismo o incluso beneficiosos; es el caso de los gelificantes. Otros, sin embargo, generan controversia por sus efectos sobre la microbiota intestinal; estamos hablando de los edulcorantes.

Tipos de aditivos alimentarios

Vamos a hacer un repaso por las principales categorías de aditivos alimentarios y sus efectos sobre la salud del ser humano.

1. Conservantes

Los conservantes son sustancias que consiguen reducir el riesgo microbiológico de los alimentos, por lo que incrementan la vida útil de los mismos. Muchos de ellos son inocuos para el ser humano, ya que no llegan a ser metabolizados o absorbidos a nivel intestinal.

No obstante, uno de los más comunes, los nitritos, consiguen incrementar la incidencia de algunos tipos de cáncer. Así lo evidencia una investigación publicada en la revista Nutrients.

Estos conservantes se utilizan en la industria cárnica. Son el principal motivo por el que se desaconseja el consumo de carne roja procesada. Este tipo de alimentos se ha relacionado con un peor estado de salud debido, entre otros aditivos, a la presencia de nitritos.

Carne rojas con aditivos.
Las carnes rojas procesadas contienen nitritos, los que se vinculan a daños en la salud a mediano plazo.

2. Aromatizantes

Los aromatizantes son sustancias que se encargan, como su propio nombre lo indica, de modificar o de potenciar el olor de los alimentos. Por norma general son inocuos para la salud, más allá de algún trastorno de tipo intestinal que se pueda experimentar a partir de un sobreconsumo de los mismos.

Lo más común en este tipo de situaciones serían las diarreas. Sin embargo, a largo plazo no resultan nocivos o, al menos, todavía no se ha evidenciado esto en la literatura científica.

Para saber más: Cómo tener plantas aromáticas frescas en tu cocina

3. Colorantes

Este tipo de aditivos alimentarios se utilizan para aportar color. Existen ciertos colorantes que han sido prohibidos por su relación con la aparición de algunos tipos de cáncer.

Sin embargo, en la actualidad se utilizan un montón de pigmentos para aportar sabor que no solo no generan efectos negativos, sino que contribuyen a prevenir el desarrollo de enfermedades. Un caso claro serían las antocianinas, responsables del color de los arándanos y capaces de ejercer un efecto antioxidante, según un estudio publicado en Critical Reviews in Food Science and Nutrition.

A la hora de leer el etiquetado de los alimentos, conviene fijarse en la declaración de aditivos alimentarios. Si se utilizan colorantes naturales (sobre todo fitonutrientes procedentes de los vegetales) no se debería categorizar el producto como nocivo, a no ser que alguna otra sustancia de su composición indique lo contrario.

4. Edulcorantes

Este grupo es el que más controversia genera entre los expertos en nutrición. Los edulcorantes son sustancias con capacidad endulzante que sustituyen al azúcar, aunque no se sabe con certeza si son mucho mejores que este. En este grupo destacan la sacarina, la estevia, la sucralosa y el aspartamo.

A pesar de que hay quien afirma que muchos de estos químicos no se llegan a metabolizar a nivel intestinal, la mayor parte de los estudios al respecto evidencian efectos negativos sobre la microbiota intestinal. Es cierto que los resultados no son extrapolables de manera directa, pero también es verdad que no existen ensayos a tan largo plazo como para confirmar la seguridad.

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5. Potenciadores del sabor

Dentro de los potenciadores del sabor se engloban una serie de aditivos alimentarios que se encargan de mejorar las características organolépticas de los productos dietéticos. Destaca, entre todos ellos, el glutamato monosódico, responsable del sabor umami de reciente identificación y presente, sobre todo, en la cocina oriental.

Muchos de los productos industriales contienen esta clase de aditivos, ya que consiguen mejorar la aceptación de los alimentos e incrementar la palatabilidad de los mismos. No resultan, a priori, nocivos para la salud. Solo habría que tener cuidado con las dosis excesivas de sal.

6. Estabilizantes, gelificantes, emulsionantes

Esta clase de aditivos se encargan de mejorar la textura de los alimentos. No ejercen efectos negativos sobre el organismo humano, sino más bien todo lo contrario.

Algunos de los productos que se engloban en este grupo presentan propiedades estimulantes de la microbiota intestinal, mejorando sus funciones. Es el caso, por ejemplo, del alga agar-agar.

El consumo regular de esta clase de gelificantes consigue una fermentación a nivel intestinal que promociona el crecimiento de las bacterias que colonizan el intestino. Dicho proceso puede mejorar el metabolismo de los nutrientes, reduciendo así el riesgo de obesidad y de patologías de tipo metabólico. Así lo evidencia una investigación publicada en la revista Gut Microbes.

Algas agar agar.
El alga agar agar es un aditivo beneficioso para la salud.

7. Almidones modificados

Los almidones destacan por ser utilizados en los productos de panadería para ofrecer mejores cualidades elásticas a los alimentos y a las masas. Están compuestos por una mezcla de polisacáridos, por lo que se engloban dentro de los carbohidratos. En sí, no resultan nocivos para el organismo.

Para las personas sedentarias, aportar excesivos carbohidratos dietéticos no resulta beneficioso. No sucede lo mismo en los deportistas, entre quienes es necesario satisfacer los requerimientos de glúcidos para rellenar los depósitos de glucógeno usados durante el ejercicio.

De todos modos, someter a los almidones modificados a las altas temperaturas genera una serie de productos tóxicos de desecho, como la acrilamida, que han demostrado ser nocivos para la salud.

8. Acidulantes

Los acidulantes se utilizan también para reforzar el sabor de los alimentos. Destacan el sulfato sódico y el sulfato potásico. No provocan efectos indeseables en el organismo, siempre y cuando no se sobrepasen las dosis estipuladas.

De lo contrario, podrían generar un síntoma laxante significativo. Esto sucede, por ejemplo, cuando se consumen caramelos o chicles en exceso.

9. Con enzimas

Las enzimas son propias de los alimentos destinados a intolerantes o de los productos generados por la industria de los suplementos dietéticos. El caso más común es el de los pacientes intolerantes a la lactosa, que cuentan en los productos destinados para ellos con la enzima lactasa para mejorar el metabolismo del azúcar.

Es común también encontrar aislados o concentrados proteicos con enzimas digestivas para mejorar la digestión de los nutrientes y evitar la formación de gas. Las enzimas no resultan nocivas para la salud y su uso se considera seguro.

10. Antioxidantes

Los antioxidantes son aditivos alimentarios que bloquean o retrasan la oxidación de los alimentos, incrementando así su vida útil. Esta función la ejerce, por ejemplo, el ácidos ascórbico (vitamina C).

Se usa para evitar el enranciamiento de las frutas, como el aguacate o la manzana. Su inclusión en la dieta genera un impacto positivo sobre el funcionamiento del sistema inmune. De hecho, se ha demostrado que incrementar el consumo de vitamina C consigue reducir la duración de los catarros.

Funciones generales de los aditivos alimentarios

Vamos a comentar las funciones principales de los aditivos, para que tengas claro por qué se usan de manera frecuente.

Conservan el valor nutricional

Muchas de las sustancias que se utilizan en la industria de los alimentos tienen como finalidad preservar el valor nutricional de los productos. De este modo, el hecho de evitar la oxidación genera una mayor conservación de las vitaminas, al reducir el contacto de las mismas con el oxígeno.

Preservan la salubridad de los alimentos

Los conservantes consiguen incrementar la vida útil de los alimentos, mejorando así la conservación de los mismos y reduciendo el riesgo de contaminaciones con microorganismos. De este modo, se protege la salud de las personas, ya que se reduce el riesgo de intoxicaciones.

Proporcionan el equilibrio de pH en los alimentos y suministran fermentación

Una buena parte de los aditivos alimentarios utilizados por la industria consiguen garantizar el equilibrio ácido-base de los productos, logrando así una mejor conservación de los mismos. Además, los gelificantes o estabilizantes pueden llevar a fermentaciones más eficientes, otorgando valor añadido a los alimentos gracias a la proliferación de bacterias beneficiosas.

Más color y sabor al alimento

Este es uno de los motivos por los cuales se usan los aditivos alimentarios en la industria. El hecho de mejorar las características organolépticas de los alimentos consigue incrementar de manera significativa las ventas, lo que genera un impacto positivo en las empresas. No obstante, es preciso asegurar que esto no constituya un riesgo para la salud humana. Algo que no siempre se cumple.

Mejoran la textura y la consistencia de los alimentos

Es probable que te hayas preguntado por qué la textura de los ultraprocesados suele ser siempre perfecta y distinta a la de las elaboraciones caseras. Es, sin duda, por la presencia de aditivos alimentarios en su composición.

Esta clase de sustancias consiguen compactar los ingredientes y dotar a las mezclas de una mayor esponjosidad o gomosidad, lo cual repercute en la experiencia al degustarlos.

Embutidos procesados.
Los ultraprocesados tienen una apariencia particular por los aditivos alimentarios que realzan colores y texturas.

Efectos secundarios de los aditivos alimentarios

A pesar de que los aditivos alimentarios tienen un marco de aplicación y una finalidad concreta, no siempre resultan seguros para la salud. Sobre todo cuando se consumen en exceso, ya que generan una serie de efectos secundarios. Es por ello que no es aconsejable ingerirlos en grandes cantidades.

Es preciso tener cuidado con los conservantes como los nitritos y con los edulcorantes artificiales. Estos últimos son capaces de generar modificaciones en las poblaciones de bacterias que habitan en el intestino, lo que impacta en el metabolismo de los nutrientes y en la digestión.

Aditivos alimentarios: sustancias siempre presentes

Cabe tener en cuenta que los aditivos alimentarios están presentes en casi cualquier dieta hoy en día. Es muy difícil evitar su consumo y, quizás, ni siquiera fuese recomendable optar por esta opción en el caso de ser posible. Es importante moderar la ingesta de los mismos, aunque no de la misma manera siempre.

Recuerda que la base de una dieta saludable es la variedad y la predominancia de los productos frescos frente a los ultraprocesados. Además, debe ser equilibrada desde el punto de vista calórico, para de este modo evitar ganancia de peso graso.

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