¿Qué ocurre si se toman bebidas energéticas todos los días?

La cantidad de energizantes en el mercado es variada y su consumo está en aumento. Sin embargo, la información sobre sus efectos negativos no es tan divulgada y pueden causar graves afecciones a largo plazo.
¿Qué ocurre si se toman bebidas energéticas todos los días?
Leonardo Biolatto

Revisado y aprobado por el médico Leonardo Biolatto el 20 agosto, 2021.

Escrito por Jonatan Menguez, 20 agosto, 2021

Última actualización: 20 agosto, 2021

En la actualidad, si se visita cualquier tienda de comestibles o estación de servicio, es común encontrar una gran variedad de bebidas energéticas. Con la promesa de conseguir mejor resistencia física y mental, estos brebajes abundan en el mercado. Sin embargo, su composición a base de cafeína y azúcar puede generar graves inconvenientes de salud, por lo que podría no ser conveniente tomar bebidas energéticas todos los días.

En general, estos líquidos contienen ingredientes como taurina, ginseng y guaraná, que son estimulantes no nutritivos. La ingesta individual y moderada de estos componentes no es un riesgo, pero su combinación con otros elementos o el abuso en el consumo puede derivar en dolores de cabeza, de abdomen y diarrea. Los posibles efectos a largo plazo, relacionados con la presión arterial, son aún más graves.

En la comunidad científica preocupa el aumento general del consumo de energizantes, motivado por una estética publicitaria tan efectiva como engañosa. Los colores llamativos y las frases publicitarias que aseguran aumentos de energía y vitalidad ignoran los ingredientes perjudiciales.

Efectos a corto plazo del consumo de bebidas energéticas todos los días

La ingesta repetida de este producto puede generar dolores de cabeza, de abdomen, diarrea, mareos, deshidratación y dificultades para dormir. Esto se debe a la mezcla de ingredientes. Aunque lo que mayor alarma despierta son sus altos niveles de cafeína y azúcar.

El café es una de las infusiones estimulantes más antiguas y una taza suele incluir entre 75 y 100 miligramos de cafeína. Mientras que las latas de bebidas energéticas pueden poseer entre 100 y 400 miligramos. Los límites diarios para el consumo de esta sustancia, establecidos por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos son de 400 miligramos.

El otro gran problema es su cantidad de azúcar. Este componente tiene un límite diario, establecido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 25 gramos.

Una lata de gaseosa de cola, con frecuencia asociada al exceso de azúcar, contiene entre 10 y 11 gramos por cada 100 mililitros. En tanto, las bebidas energéticas rondan los 15 gramos en la misma proporción de líquido.

Bebida energética para estudiar.
Tanto para el ejercicio físico como para largas jornadas de trabajo o estudio, las bebidas energéticas se promocionan como potenciadoras “mágicas” de las capacidades.


Efectos a largo plazo al tomar bebidas energéticas todos los días

A diferencia del café o los refrescos de cola, los energizantes tienen una existencia más reciente. Se crearon en Asia durante la década de 1970, pero recién desde finales de 1980 están difundidos por todo el mundo.

Esto provoca que todavía falten estudios científicos que evalúen con solidez sus efectos negativos a largo plazo. Sin embargo, una investigación publicada en la revista especializada American Journal of Cardiology, vincula su ingesta en exceso con dificultades cardiovasculares.

Problemas cardíacos y renales

Algunos de los posibles efectos más graves a largo plazo incluyen alteraciones en el ritmo cardíaco, arritmias y aumento de la presión arterial. Esto se debe a que el consumo de bebidas energéticas todos los días estimula las contracciones del corazón, lo que puede derivar en los inconvenientes mencionados.

Por otro lado, las afecciones negativas vinculadas a la presión arterial también pueden favorecer la aparición de problemas en los riñones. Por ejemplo, la insuficiencia renal aguda.

Hábito dañino

Muchas personas buscan en estos brebajes un efecto que ayude a sostener ritmos de vida frenéticos, ya sea en el campo laboral, familiar o académico. No es que las bebidas energéticas sean adictivas, pero sí pueden asociarse a ciertos momentos o situaciones que generan circuitos de recompensa.

Números preocupantes

El aumento alarmante en el consumo de este producto se debe a un conjunto de factores. Por ejemplo, la publicidad y la oferta invasiva, la escasa información sobre sus efectos y la promesa de postergar la sensación de sueño. Si bien las cifras ascienden en todos los rangos etarios, lo que más preocupación genera es el conjunto de jóvenes y adolescentes.

Un estudio de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria reveló que el 68 % de los entrevistados entre 10 y 18 años son consumidores frecuentes. Incluso niños menores de esa edad confesaron que las ingieren.

Los jóvenes son más sensibles al consumo de cafeína, por lo que no es recomendable que la incorporen en ninguna proporción. Además, es común que los adolescentes mezclen energizantes con alcohol, algo que acelera aún más los efectos negativos.

Malas combinaciones

Otros componentes de estas bebidas abarcan desde la naranja agria, las vitaminas B1, B2, y C, el magnesio, el potasio y la yerba mate hasta la hierba de San Juan. En general, se trata de hierbas que estimulan la concentración y la energía. La mezcla con cafeína o el abuso de las mismas puede causar graves daños de salud.

Además, algunas sustancias no son combinables con ciertas condiciones previas. Por ejemplo, el ginseng puede agravar problemas de hemorragias, la guaraná los inconvenientes con el sueño y la ansiedad, y el 5-hidroxitriptofano no debe mezclarse con algunos antidepresivos.

Raíz de ginseng.
El ginseng es un agregado habitual de las bebidas energizantes, pero vale recalcar que está contraindicado en pacientes anticoagulados.

Contraindicaciones de las bebidas energéticas

Por último, existen situaciones en las que el consumo de bebidas energéticas está descartado y son las siguientes:

  • Embarazadas y lactantes.
  • Pacientes con enfermedades cardiovasculares o afecciones renales.
  • Diabéticos.
  • Personas con trastornos de ansiedad.


Recomendaciones para el consumo de bebidas energéticas

Aunque las bebidas energéticas pueden ser seguras si se beben con moderación y no todos los días, es mejor buscar métodos más saludables para generar energía. Una dieta equilibrada, rutinas constantes de ejercicio y un buen descanso provocan mejor rendimiento sostenido en el tiempo.

La ingesta moderada reduce la sensación de fatiga y agotamiento, sin embargo, estos efectos son causados en mayor medida por la cafeína, por lo que son pasajeros. Es decir, no reemplazan al reposo físico y mental. Tampoco deben usarse energizantes para reponer líquidos tras una actividad física intensa.

Te podría interesar...
Riesgos para la salud de las bebidas energéticas
Mejor con Salud
Leerlo en Mejor con Salud
Riesgos para la salud de las bebidas energéticas

Están de moda y sus principales consumidores son jóvenes. Pero no conocemos los riesgos que las bebidas energéticas tienen para la salud.



  • Cote-Menéndez, Miguel, Rangel-Garzón, Claudia Ximena, Sánchez-Torres, Marlib Yolima, Medina-Lemus, Adalbeis,  BEBIDAS ENERGIZANTES: ¿HIDRATANTES O ESTIMULANTES?. Revista de la Facultad de Medicina [Internet]. 2011;59(3):255-266. Recuperado de: https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=576363545008
  • Abreu, Aarón Ravelo et al. “Consumo de Bebidas Energizantes En Universitarios.” Rev Esp Nutr Comunitaria 19.4 (2017): 201–206. Rev Esp Nutr. Disponible en: http://www.renc.es/imagenes/auxiliar/files/Rev Esp Nutr Comunitaria 2013_4-3.pdf
  • Sánchez JC, Romero CR, Arroyave CD, García AM, Giraldo FD, Sánchez LV. Bebidas energizantes: efectos benéficos y perjudiciales para la salud. Perspect Nut Hum [Internet]. 4 de enero de 2016 [citado 17 de agosto de 2021];17(1):79-1. Disponible en: https://revistas.udea.edu.co/index.php/nutricion/article/view/25437
  • Manrique, Clara Inés, Arroyave-Hoyos, Claudia Lucía, Galvis-Pareja, David, Bebidas cafeínadas energizantes: efectos neurológicos y cardiovasculares. Iatreia, vol. 31, núm. 1, pp. 65-75, 2018. Universidad de Antioquia. Disponible en: https://www.redalyc.org/journal/1805/180555077006/html/