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Cómo aprovechar las escaleras para moverte más cada día

3 minutos
Elegir las escaleras en lugar del ascensor puede reducir el sedentarismo y aumentar tu nivel de actividad diaria. Descubre cuándo merece la pena hacerlo y cómo subirlas de forma más cómoda.
Cómo aprovechar las escaleras para moverte más cada día
Escrito por Estefanía Filardi
Publicado: 03 junio, 2026 16:00

El ascensor llega, las puertas se abren y casi todo el mundo entra sin pensarlo dos veces. Es comprensible, pues el ascensor es más rápido, no cansa y no llegas sudado a la reunión. Pero hay algo que pierdes cada vez que pulsas ese botón, especialmente en días en los que tu único movimiento real ha sido sentarte en distintos sitios.

Las escaleras son uno de los pocos recursos de actividad física que ya están incorporados al día sin necesidad de planificar nada. No requieren tiempo extra, ropa específica ni ir a ningún sitio. Solo debes elegirlas cuando aparecen.

Qué activa subir escaleras y por qué importa

Subir escaleras es un esfuerzo real. Los cuádriceps, los glúteos y los gemelos trabajan de forma activa en cada escalón, y la demanda cardiovascular sube con rapidez.

Eso no significa que sea agotador ni que haya que hacerlo corriendo; simplemente es un movimiento que exige más al cuerpo que caminar en plano, y esa diferencia tiene valor acumulado a lo largo del día.

Para quien pasa muchas horas sentado, subir dos o tres tramos de escaleras en distintos momentos del día puede ser una de las formas más accesibles de romper el sedentarismo sin reorganizar la agenda. No sustituye una sesión de entrenamiento, pero sí añade actividad en momentos donde de otro modo no habría ninguna.

Ritmo y postura: cómo sacarle más partido

Subir escaleras de cualquier manera funciona, pero hay ajustes pequeños que hacen el gesto más efectivo y más cómodo:

  • Apoya el pie completo en cada escalón, no solo la punta. Así activas mejor el glúteo y reduces la carga sobre el tendón de Aquiles.
  • Mantén el tronco erguido y evita encorvarte hacia adelante, especialmente cuando empieza a costar. La inclinación excesiva hacia adelante carga más la zona lumbar de lo necesario.
  • Sube a un ritmo que permita hablar, aunque con algo de esfuerzo. Si no puedes decir una frase corta sin cortarte, el ritmo es demasiado alto para una actividad cotidiana no planificada.
  • Usa el pasamanos si lo necesitas, especialmente al bajar, donde el impacto sobre las rodillas es mayor y el riesgo de tropezar también.

Bajar escaleras también tiene su valor: trabaja la musculatura de forma excéntrica —es decir, contrayéndose mientras se alarga— lo que tiene un efecto diferente al de subir y puede generar algo de agujetas al principio si no estás acostumbrado.

Cuándo tiene sentido elegir las escaleras

No siempre es la opción más práctica ni la más adecuada. Si llevas mucho peso, si estás con prisa real, si tienes una lesión en rodilla o cadera que lo desaconseja, o si el edificio tiene quince plantas y llegas tarde, el ascensor es la elección razonable. El objetivo no es convertir las escaleras en una norma absoluta sino en un recurso disponible que vale la pena usar cuando el contexto lo permite.

Los momentos donde encaja mejor son los cotidianos sin urgencia: llegar al trabajo, volver a casa, moverse dentro de un edificio entre plantas, pasar por una estación o un centro comercial. Son transiciones que ya existen en el día y que normalmente se resuelven de forma completamente pasiva.

Hay una tendencia a pensar que moverse más requiere añadir algo al día. Las escaleras son el argumento contrario. Ya están ahí, aparecen solas y el único requisito es decidir usarlas cuando aparecen.

Moverse más no siempre exige buscar contextos especiales. A veces el día ya viene con pequeñas oportunidades incorporadas, y reconocerlas es suficiente para que algo cambie.

Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.