Somerset Maugham sobre vivir anclado al pasado: "Cuando solo se piensa en el pasado, es que no se tiene futuro"

En muchas ocasiones, tendemos a quedarnos atrapados en conversaciones que sucedieron hace semanas —o incluso años—, así como también a rememorar sin cesar etapas pasadas que percibimos como mejores. Pero estas acciones pueden tener un efecto en nosotros.
De hecho, el novelista y dramaturgo inglés William Somerset Maugham tocó este tema en una de sus frases más célebres: “Cuando solo se piensa en el pasado, es que no se tiene futuro”. Con ella nos quiere decir que mirar atrás puede servir para recordar, aprender y comprender. Pero quedarse rumiando lo que ya ocurrió puede dificultar que nos impliquemos en el presente y proyectemos nuevos objetivos.
Hacer las paces con el pasado, sin negar su importancia
La frase de Somerset Maugham contrapone dos formas de relacionarnos con el pasado. Por un lado está el recuerdo del pasado, a modo de revisión serena, para entender los aciertos, errores y extraer conclusiones útiles. Por el otro aparece la fijación mental, un estado en donde nos quedamos fijos en esas cosas que ya no podemos cambiar, reviviéndolas una y otra vez.
En este contexto, la idea del escritor invita a recuperar la atención en el presente y abrir espacio a decisiones futuras. No se trata de borrar los recuerdos valiosos ni de fingir que el pasado no existió. Su objetivo es evitar que los acontecimientos sucedidos colonicen toda tu mente y atención, hasta el punto de detenerte.
La frase de Somerset Maugham en el día a día
Para transformar esta idea en una actividad cotidiana, es conveniente que adoptes pautas concretas que ayuden a desactivar el reproche. Para ello puedes poner en práctica las siguientes acciones:
- Distingue el recuerdo de la rumiación. Pregúntate si volver en tu mente a una escena en concreto te aporta una comprensión nueva o solo sirve para que repitas la misma culpa, enojo o tristeza.
- Extrae un aprendizaje concreto. De una situación, identifica qué información posees ahora, qué límites deseas cuidar y qué harías distinto si te encontraras de nuevo en una situación similar. Eso sí, ten en cuenta que algunas experiencias tan solo fueron amargas y su utilidad radica en afinar tu prudencia.
- Vuelve al aquí y el ahora con una acción pequeña. En lugar de postergar todo hasta tener resuelto el mapa emocional, da un paso pequeño para salir del bucle. Por ejemplo, realiza una llamada pendiente o termina una tarea doméstica que hayas postergado.
- Crea planes propios. Puedes retomar el protagonismo de tu vida fijándote objetivos realistas a corto plazo. Como salir a dar una caminata de 10 minutos al día para mejorar tu movilidad, por ejemplo. De esta forma orientarás la atención hacia lo que todavía puedes construir.
- Date tiempo. Esto toma especial importancia si estás gestionando un duelo o trauma. El tiempo ayuda a que la tristeza conviva con la apertura gradual a nuevas rutinas. Eso sí, no te impongas un tiempo determinado para “sanar”, ya que cada situación es diferente.
Abre espacio a lo que está por venir
Nuestra historia personal son los cimientos sobre los cuales se levantan los días venideros, no el techo que impide crecer. Esta es la idea central tras la frase de este famoso escritor inglés.
Para recuperar la iniciativa, podrías comenzar con una pregunta directa: ¿Qué recuerdo puedes convertir en aprendizaje y qué pequeño paso hacia el futuro podrías dar hoy? Tu respuesta será el primer avance en el camino para soltar el peso del ayer y transitar hacia el futuro que está por venir.
Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.







