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Cómo cultivar pitaya en casa de forma fácil y cosechar frutos

7 minutos
Esta llamativa y hermosa planta necesita de mucho sol, poco riego y un suelo en condiciones adecuadas para dar sus deliciosos frutos del dragón.
Cómo cultivar pitaya en casa de forma fácil y cosechar frutos
Escrito por Estefanía Filardi
Última actualización: 03 abril, 2025

La pitaya o pitahaya es una planta suculenta y tropical, cuenta con una apariencia llamativa de tallos verdes que van desde unos pocos centímetros o varios metros de longitud. Aunque puede alcanzar grandes dimensiones no es impedimento para cultivarla en casa. De hecho, muchas personas cuidan de estas hermosas plantas porque además de ornamentales, producen la popular fruta del dragón.

Si quieres disfrutar de sus deliciosos frutos, debes proveer las condiciones ambientales apropiadas, tomando en cuenta que se trata de una planta que está adaptada a los climas cálidos, necesita una ubicación donde reciba sol directo y suelos bien drenados.

Cómo iniciar tu cultivo de pitaya

Existen dos maneras de plantarla. La más rápida para conseguir frutos y la más sencilla es comenzar tu cultivo a partir de esquejes. Para conseguirlos debes buscar una planta saludable, que tenga preferiblemente dos años y cortar un segmento de tallo con unos 20 a 30 centímetros de largo. Luego, procede de la siguiente manera:

  • Pon a cicatrizar el esqueje, durante 7 días, en un sitio sombreado.
  • Planta tu esqueje en una bolsa de siembra con sustrato orgánico, debes enterrarlo unos cinco centímetros.
  • Haz un riego controlado cada 10 días para mantener la tierra húmeda.
  • Cuando tu esqueje tenga los primeros brotes, puedes hacer el trasplante. El tiempo que tardan en aparecer puede ser de tres meses aproximadamente.

Ahora, si prefieres empezar tu cultivo con semillas, debes hacer la germinación de las mismas, lo que puede tomarte unos 20 días. El proceso no es complicado:

  1. Coloca las semillas en un agua, por dos días, para hidratarlas. Pasado ese tiempo, mételas en una servilleta doblada, cubriéndolas totalmente. Humedece y envuelve luego la servilleta en papel de aluminio.
  2. Guarda en un lugar donde las semillas no reciban luz solar.
  3. Humedece las servilletas con frecuencia, por ejemplo, cada cuatro o cinco días. Sigue con este proceso hasta que de la semilla brote una raíz.
  4. Si las raíces alcanzan unos dos centímetros, pásalas a un semillero.
  5. Cuando tu planta de pitaya tenga un mes de crecimiento puedes hacer el trasplante.

El trasplante debe ocurrir, preferiblemente, al comienzo de la temporada cálida. Te recomendamos hacerlo en primavera para que la planta tenga oportunidad de adaptarse bien al suelo antes de la llegada del verano. A partir de ese momento debes tener paciencia, pues la pitaya puede tardar entre uno a dos años en dar frutos, cuando se siembra a partir de esquejes. Desde la semilla puede tomar más tiempo.

Ubicación y preparación del suelo

La pitaya es una planta que necesita de sol directo, por lo que deberás elegir un lugar donde reciba a diario entre seis a ocho horas de luz. Lo bueno es que puede prosperar en el suelo de tu jardín o en una maceta amplia en interiores, siempre que puedas asegurarle un buen acceso a la luz solar.

La composición del suelo debe ser la adecuada para cactus, puedes comprar tierra ya preparada, pero si no la consigues puedes crearla con tierra para macetas, arena y abono. Debes cuidar que tenga un buen drenaje. En cuanto al fertilizante, la pitaya no requiere de demasiados nutrientes para prosperar, por lo que es mejor aplicar uno especial para cactus, que tenga poco nitrógeno y solo utilizarlo cada dos meses.

Ten presente que las condiciones del suelo deben ser las mismas, sin importar el lugar que escojas para el cultivo, pero deberás hacer un riego más frecuente en maceta, porque la tierra en ella se seca más rápido. Además, es recomendable que elijas un recipiente que tenga no menos de 25 centímetros de profundidad, que sea amplio y con huecos grandes para el drenaje.

Para el cultivo en exteriores, coloca a la planta en un hueco de unos 20 centímetros de profundidad y cubre bien con el sustrato. Elige un lugar del jardín donde el agua no se empoce cuando llueva.

Una de las particularidades de la pitaya es que desarrolla unas raíces externas o aéreas que usa para adherirse a otras plantas o incluso árboles. Por ello, deberás colocar tutores para que pueda trepar en ellos y crecer. Dichos tutores pueden ser tablas de madera de tres metros de altura y entre 15 a 20 centímetros de ancho. Durante esta primera etapa, poda de la planta los brotes dejando las vainas principales hasta que lleguen a los soportes.

El riego solo debe hacerse cuando la tierra esté seca. En primavera puede que necesites hacerlo dos veces por semana y en verano hasta tres. Todo dependerá del calor y el nivel de humedad en el suelo. En invierno puede que regar una vez por semana sea suficiente.

Cuándo y cómo cosechar la fruta del dragón

Para que tu pitaya llegue a la floración, deberás podarla para eliminar ramas que estén débiles o muertas. También, si hay un crecimiento excesivo es necesaria la poda, así reducirás las ramas que puedan estar dificultando que la luz solar llegue al centro de la planta. Este proceso es mejor realizarlo en invierno.

La floración y la producción de los frutos suele ocurrir entre el verano y hasta el otoño. Lo primero que ocurre es la aparición de las primeras flores. Sin embargo, no es fácil apreciarlas, porque abren durante la noche y con el sol y calor se marchitan. Un mes aproximado después de la floración puedes cosechar los frutos maduros de tu pitaya.

La fruta del dragón cuando madura cambia de color verde a fucsia o amarillo, dependiendo de la variedad de pitaya. Como la fruta no se cae de la planta deberás estar atento para que no se madure en exceso antes de cosecharla. Además del cambio de color, hay otras señales que pueden ayudarte a saber que el fruto está listo.

Revisa si la punta de las hojas o escamas que recubren la fruta se secan o tornan marrones, es probable que ya esté madura. También, prueba con el tacto, aprieta suavemente la fruta y si se siente ligeramente blanda, entonces, puedes tomarla de la pitaya. Con la ayuda de unas tijeras de poda, corta la fruta cerca de la base cuidando de no cortar el tallo. Es mejor hacerlo así y no tirar para evitar dañar las ramas.

Los frutos amarillos de la pitaya suelen tener espinas, las cuales puedes remover con un cepillo o con una tijera.

Cuidados contra enfermedades y plagas

La mejor estrategia para evitar que tu pitaya enferme es tomar medidas preventivas. Una de las principales causas de enfermedad es el exceso de riego, recuerda que esta planta es casi un cactus por lo que necesita muy poca agua. Cuando la tierra está muy húmeda o hay encharcamientos en las raíces la pitaya puede desarrollar enfermedades fúngicas. Permanece atento a manchas en las ramas o en los frutos.

También, cuídala de plagas como la mosca de la fruta, cochinillas y ácaros, pues la pitaya es susceptible a ellos. El agua con jabón y los aceites naturales funcionan bien como insecticidas.

La pitaya no le va bien con el frío, así que si vives en una zona con fuertes heladas en invierno, deberás protegerla. Una opción es llevarla a interiores de ser posible, haciendo un trasplante a maceta o cubrirla para resguardarla de las bajas temperaturas.

La pitaya, una planta que ama el sol

Esta planta no requiere de cuidados excesivos, pero si las condiciones donde pueda crecer bañada por la luz solar. Si le procuras un buen suelo y permaneces atento a su crecimiento, con algo de paciencia podrás disfrutar de sus coloridos y deliciosos frutos. La poda adecuada, el riego controlado y la prevención contra plagas también son parte de los cuidados que tu planta de pitaya necesita para mantenerse saludable.

La pitaya o pitahaya es una planta suculenta y tropical, cuenta con una apariencia llamativa de tallos verdes que van desde unos pocos centímetros o varios metros de longitud. Aunque puede alcanzar grandes dimensiones no es impedimento para cultivarla en casa. De hecho, muchas personas cuidan de estas hermosas plantas porque además de ornamentales, producen la popular fruta del dragón.

Si quieres disfrutar de sus deliciosos frutos, debes proveer las condiciones ambientales apropiadas, tomando en cuenta que se trata de una planta que está adaptada a los climas cálidos, necesita una ubicación donde reciba sol directo y suelos bien drenados.

Cómo iniciar tu cultivo de pitaya

Existen dos maneras de plantarla. La más rápida para conseguir frutos y la más sencilla es comenzar tu cultivo a partir de esquejes. Para conseguirlos debes buscar una planta saludable, que tenga preferiblemente dos años y cortar un segmento de tallo con unos 20 a 30 centímetros de largo. Luego, procede de la siguiente manera:

  • Pon a cicatrizar el esqueje, durante 7 días, en un sitio sombreado.
  • Planta tu esqueje en una bolsa de siembra con sustrato orgánico, debes enterrarlo unos cinco centímetros.
  • Haz un riego controlado cada 10 días para mantener la tierra húmeda.
  • Cuando tu esqueje tenga los primeros brotes, puedes hacer el trasplante. El tiempo que tardan en aparecer puede ser de tres meses aproximadamente.

Ahora, si prefieres empezar tu cultivo con semillas, debes hacer la germinación de las mismas, lo que puede tomarte unos 20 días. El proceso no es complicado:

  1. Coloca las semillas en un agua, por dos días, para hidratarlas. Pasado ese tiempo, mételas en una servilleta doblada, cubriéndolas totalmente. Humedece y envuelve luego la servilleta en papel de aluminio.
  2. Guarda en un lugar donde las semillas no reciban luz solar.
  3. Humedece las servilletas con frecuencia, por ejemplo, cada cuatro o cinco días. Sigue con este proceso hasta que de la semilla brote una raíz.
  4. Si las raíces alcanzan unos dos centímetros, pásalas a un semillero.
  5. Cuando tu planta de pitaya tenga un mes de crecimiento puedes hacer el trasplante.

El trasplante debe ocurrir, preferiblemente, al comienzo de la temporada cálida. Te recomendamos hacerlo en primavera para que la planta tenga oportunidad de adaptarse bien al suelo antes de la llegada del verano. A partir de ese momento debes tener paciencia, pues la pitaya puede tardar entre uno a dos años en dar frutos, cuando se siembra a partir de esquejes. Desde la semilla puede tomar más tiempo.

Ubicación y preparación del suelo

La pitaya es una planta que necesita de sol directo, por lo que deberás elegir un lugar donde reciba a diario entre seis a ocho horas de luz. Lo bueno es que puede prosperar en el suelo de tu jardín o en una maceta amplia en interiores, siempre que puedas asegurarle un buen acceso a la luz solar.

La composición del suelo debe ser la adecuada para cactus, puedes comprar tierra ya preparada, pero si no la consigues puedes crearla con tierra para macetas, arena y abono. Debes cuidar que tenga un buen drenaje. En cuanto al fertilizante, la pitaya no requiere de demasiados nutrientes para prosperar, por lo que es mejor aplicar uno especial para cactus, que tenga poco nitrógeno y solo utilizarlo cada dos meses.

Ten presente que las condiciones del suelo deben ser las mismas, sin importar el lugar que escojas para el cultivo, pero deberás hacer un riego más frecuente en maceta, porque la tierra en ella se seca más rápido. Además, es recomendable que elijas un recipiente que tenga no menos de 25 centímetros de profundidad, que sea amplio y con huecos grandes para el drenaje.

Para el cultivo en exteriores, coloca a la planta en un hueco de unos 20 centímetros de profundidad y cubre bien con el sustrato. Elige un lugar del jardín donde el agua no se empoce cuando llueva.

Una de las particularidades de la pitaya es que desarrolla unas raíces externas o aéreas que usa para adherirse a otras plantas o incluso árboles. Por ello, deberás colocar tutores para que pueda trepar en ellos y crecer. Dichos tutores pueden ser tablas de madera de tres metros de altura y entre 15 a 20 centímetros de ancho. Durante esta primera etapa, poda de la planta los brotes dejando las vainas principales hasta que lleguen a los soportes.

El riego solo debe hacerse cuando la tierra esté seca. En primavera puede que necesites hacerlo dos veces por semana y en verano hasta tres. Todo dependerá del calor y el nivel de humedad en el suelo. En invierno puede que regar una vez por semana sea suficiente.

Cuándo y cómo cosechar la fruta del dragón

Para que tu pitaya llegue a la floración, deberás podarla para eliminar ramas que estén débiles o muertas. También, si hay un crecimiento excesivo es necesaria la poda, así reducirás las ramas que puedan estar dificultando que la luz solar llegue al centro de la planta. Este proceso es mejor realizarlo en invierno.

La floración y la producción de los frutos suele ocurrir entre el verano y hasta el otoño. Lo primero que ocurre es la aparición de las primeras flores. Sin embargo, no es fácil apreciarlas, porque abren durante la noche y con el sol y calor se marchitan. Un mes aproximado después de la floración puedes cosechar los frutos maduros de tu pitaya.

La fruta del dragón cuando madura cambia de color verde a fucsia o amarillo, dependiendo de la variedad de pitaya. Como la fruta no se cae de la planta deberás estar atento para que no se madure en exceso antes de cosecharla. Además del cambio de color, hay otras señales que pueden ayudarte a saber que el fruto está listo.

Revisa si la punta de las hojas o escamas que recubren la fruta se secan o tornan marrones, es probable que ya esté madura. También, prueba con el tacto, aprieta suavemente la fruta y si se siente ligeramente blanda, entonces, puedes tomarla de la pitaya. Con la ayuda de unas tijeras de poda, corta la fruta cerca de la base cuidando de no cortar el tallo. Es mejor hacerlo así y no tirar para evitar dañar las ramas.

Los frutos amarillos de la pitaya suelen tener espinas, las cuales puedes remover con un cepillo o con una tijera.

Cuidados contra enfermedades y plagas

La mejor estrategia para evitar que tu pitaya enferme es tomar medidas preventivas. Una de las principales causas de enfermedad es el exceso de riego, recuerda que esta planta es casi un cactus por lo que necesita muy poca agua. Cuando la tierra está muy húmeda o hay encharcamientos en las raíces la pitaya puede desarrollar enfermedades fúngicas. Permanece atento a manchas en las ramas o en los frutos.

También, cuídala de plagas como la mosca de la fruta, cochinillas y ácaros, pues la pitaya es susceptible a ellos. El agua con jabón y los aceites naturales funcionan bien como insecticidas.

La pitaya no le va bien con el frío, así que si vives en una zona con fuertes heladas en invierno, deberás protegerla. Una opción es llevarla a interiores de ser posible, haciendo un trasplante a maceta o cubrirla para resguardarla de las bajas temperaturas.

La pitaya, una planta que ama el sol

Esta planta no requiere de cuidados excesivos, pero si las condiciones donde pueda crecer bañada por la luz solar. Si le procuras un buen suelo y permaneces atento a su crecimiento, con algo de paciencia podrás disfrutar de sus coloridos y deliciosos frutos. La poda adecuada, el riego controlado y la prevención contra plagas también son parte de los cuidados que tu planta de pitaya necesita para mantenerse saludable.


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