Comunicación emocional: claves para saber conectar y expresar mejor

Valeria Sabater·
20 Noviembre, 2020
Si dominas el arte de la comunicación emocional lograrás que los demás se abran más a ti, sientan mayor cercanía y confianza contigo. Porque entender las emociones es comprender con mayor profundidad los mecanismos que nos hacen humanos.

¿Alguna vez te has sentido tan enfadado como para no poder decirle a alguien lo que pensabas sin perder los nervios? ¿Te cuesta conseguir que tu pareja o tus hijos entiendan con claridad lo que deseas explicarles? La comunicación emocional es una asignatura pendiente para muchos de nosotros.

Sabemos que la comunicación es ese mecanismo que nos permite transmitir un mensaje entre dos personas. En esencia, nada parece tan fácil. Sin embargo, gran parte de la población sigue sin dominar este proceso.

Hay quien escucha solo para responder. Están los que discuten por casi cualquier cosa, los que hacen uso del lenguaje agresivo y los que son incapaces de entender la comunicación no verbal. No se trata solo de enviar una frase desde un emisor a un receptor.

Las personas somos seres emocionales que razonan y cada cosa que hacemos y pensamos tiene un claro componente emocional. Saber dominar, entender e incluso disfrutar de este tipo de acto comunicativo mejorará las relaciones. Más aún, nos percibiremos más competentes y aumentará nuestra autoestima.

Chica haciendo uso de la comunicación emocional.
Saber dominar y comprender las emociones propias y ajenas nos permite disfrutar mucho más de nuestras relaciones.

Comunicación emocional: ¿cómo nos puede ayudar?

La comunicación emocional no es solo esa competencia que hace más fáciles nuestras relaciones. Es también una herramienta de la que se valen las empresas de publicidad. Así, estudios científicos, como los realizados por el doctor Blair Kidwell de la Universidad de Ohio, nos recuerdan que toda aquella campaña que sea capaz de emocionar al consumidor crea mayor impacto y mejora las ventas.

Comunicar emocionalmente de manera adecuada deja impronta en el cerebro. De este modo, quien domine la inteligencia emocional y sepa controlar lo que siente para expresar lo que piensa de manera adecuada percibirá notables beneficios:

  • Evitaremos conflictos y malentendidos. Aún más, la comunicación emocional nos permitirá discrepar de manera asertiva sin perder los nervios para poder llegar a acuerdos.
  • Estableceremos una mejor cercanía con nuestros interlocutores. La habilidad a la hora de comunicar a través de las emociones crear lazos de confianza más duraderos.
  • Nos ayudará a expresar lo que sentimos con claridad y asertividad.
  • Lograremos empatizar mucho más con quienes tenemos delante y descifrar su lenguaje no verbal.
  • Hablar sobre nuestras emociones legitima nuestros actos. Es decir, nos permitirá explicar por qué hemos hecho determinadas cosas.
  • Nos sentiremos mejor. A veces, emociones como la ira o la frustración quedan encalladas cuando no expresamos lo que sentimos de manera adecuada. La comunicación emocional es el puente para lograrlo.

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¿Cómo desarrollar mi habilidad para la comunicación emocional?

El primer paso para mejorar nuestras competencias en materia de comunicación emocional pasa por entender que las emociones y los pensamientos aparecen de manera simultánea. Esto mismo es lo que nos señala el psicólogo Richard S. Lazarus. Cuando nos sentimos enfadados, por ejemplo, es común que el flujo de pensamientos vaya más rápido y de manera desordenada.

Además, esas ideas suelen estar filtradas por el malestar. Por tanto, en ocasiones no basta con prepararnos para qué vamos a decir ante una conversación difícil. Lo primero que debes hacer es regular lo que sientes y solo así te explicarás de manera asertiva.

Conciencia y regulación emocional

No podrás dar un discurso o una conferencia con efectividad si sientes una ansiedad elevada y paralizante. Tampoco podrás solucionar algo con tu pareja si estás atrapado por la contradicción, el enfado o la angustia.

Lo primero es desgranar una por una cada emoción sentida: dale presencia, entiéndela y canalízala. Cada emoción cumple un propósito que debemos entender. Solo cuando hayas regulado cada sentimiento y sensación podrás explicarte con claridad y seguridad.

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Empatía: entiendo tu realidad y la respeto

Empatía es ser capaz de ponerse en los zapatos ajenos para después volver a los nuestros tras conocer la realidad del otro. Es importante no contagiarnos por las emociones de los otros. Se trata solo de saber leer, intuir y entender qué siente quien tengo enfrente para actuar en consecuencia.

La empatía requiere observar y escuchar. A veces los gestos revelan realidades que no dicen las palabras. Y, en ocasiones, el tono de voz dice mucho más que un mensaje. Atiende, siente, lee entre líneas y responde sintonizando con respeto hacia el estado emocional del otro.

El lenguaje de la confianza

La comunicación emocional tiene un ancla que la amarra, que la facilita y que hace posible el buen intercambio de la información. Hablamos de la confianza. Para establecerla con nuestro interlocutor podemos servirnos de las siguientes claves:

  • Usa la sonrisa empática. Evita que sea forzada. Se trata de dibujar una sonrisa en el rostro que desprenda accesibilidad y positividad.
  • Asiente con la cabeza. De ese modo comunicas al otro que lo entiendes y que atiendes aquello que te dicen.
  • La mirada que acoge. La comunicación emocional no es posible sin esa mirada a los ojos de quien se tiene enfrente.
Pareja haciendo uso de la comunicación emocional.
El buen uso de la comunicación emocional es el pilar de las relaciones felices.

Asertividad: la comunicación efectiva y respetuosa

La asertividad es la capacidad de comunicarnos de manera afectiva, segura y respetuosa. Gracias a ella los diálogos son más armoniosos, logramos llegar a acuerdos y resolver problemas. Estos son sus pilares:

  • Deja a un lado los pensamientos negativos.
  • Confía en lo que sientes y en lo que quieres decir. Tu verdad, tus necesidades e ideas deben ser escuchados.
  • Atiende aquello que te diga la otra persona y escucha de manera activa con respeto. No dejes que las emociones te secuestren.
  • Deja pasar unos segundos antes de responder.
  • Sé concreto. Los mensajes cortos son más directos y se entienden mucho mejor.
  • Céntrate en los hechos, no en los juicios.
  • Transmite calma y positividad.

Todos podemos desarrollar mucho más nuestra comunicación emocional. Solo hace falta voluntad y compromiso para el cambio. Ponte a ello.

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